2018: el año en el que la humanidad superó su record de destrucción ambiental

Cada año, se calcula el día en el que la humanidad demanda de la naturaleza más de lo que ella misma es capaz de regenerar. Este año, la fecha se adelantó dos días, hasta el primero de agosto.

A pesar de las constantes noticias, alarmas y declaraciones preocupadas sobre la necesidad de reducir el consumo de bienes si queremos salvar el planeta, la realidad es que, una vez más, la humanidad batió su propio record en devastación.

De acuerdo con la organización Global Footprint Network, este año nos gastaremos todos los recursos de carbón, madera, agua, comida, fibras y tierra en tan solo 212 días. Es decir: a partir del próximo primero de agosto, la humanidad vivirá “a crédito” con el resto de la naturaleza, tras haber consumido la totalidad de los recursos que el planeta puede renovar en un año.

El año pasado, el “Día de sobregiro”, como se ha llamado a esta fecha, ocurrió el 8 de agosto, mientras que en 2015, la fecha marcada fue el 13 de agosto. Los cálculos comenzaron en 1970, cuando la fecha de sobregiro ocurrió el 29 de diciembre. Desde entonces, la devastación humana avanza sin freno.

Para hacer el cálculo, Global Footprint tiene en cuenta la huella de carbono, los recursos consumidos para la pesca, la ganadería y la agricultura, así como la construcción y el uso de agua.

Actualmente, necesitamos 1,7 planetas Tierra para satisfacer nuestras demandas. “Vivir a crédito solo puede ser provisional porque la naturaleza no es un yacimiento en el que podamos extraer indefinidamente” recursos, subrayaron Global Footprint Network y WWF en un comunicado conjunto, en 2017.

Esto solo quiere decir que, de seguir así, llegaremos a un momento en el que simplemente la naturaleza no aguante más nuestros ritmos de consumo y colapse. Mathis Wackernagel, director ejecutivo y co fundador de Global Footprint Network, le dijo al medio inglés The Guardian: “Estamos tomando prestados los recursos futuros de la Tierra para operar nuestras economías en el presente. Esto puede funcionar por un tiempo. Pero eventualmente nos sucederá lo que le sucede a cualquier país, compañía u hogar que se entierre cada vez más profundo en deudas: colapsar”.

Los humanos ya estamos experimentando algunos efectos de ese colapso. Escasez de agua, degradación de un tercio de los suelos de la tierra por agroindustria extensiva, así como un clima cada vez más extremo y errático, producto del calentamiento global causado por la u¡quema excesiva de combustibles fósiles.

Aun así, hay que destacar que la situación es reversible, aunque requiere un esfuerzo colectivo e individual bastante grande. Según la ONG, antes que acciones individuales, las acciones políticas son fundamentales. Si, por ejemplo, los gobiernos se empeñaran en que sus ciudadanos consuman un 50% menos carne y se adhirieran a una dieta vegetariana en ese tiempo, podríamos mover la fecha cinco días.

Si, en cambio, apostáramos por industrias y construcciones sostenibles, la fecha podría correrse hasta tres semanas, y reducir a la mitad la quema de carbón, le daría tres meses más a la Tierra para recuperar su equilibrio.