Lo que todos temíamos: áreas del Ártico no se congelaron este año

No es un secreto que el calentamiento global traerá consecuencias dramáticas para el mundo, pero lo que muchos podrían no darse cuenta es del nivel de urgencia de esta situación.

El Ártico es una de las áreas del planeta que más se puede ver afectada por este fenómeno, pero no estamos hablando de un futuro lejano. Esto ya está ocurriendo.

Y es que este año pasó lo que muchos temíamos: en 2018 y por primera vez desde que comenzó a monitorearse, áreas de tierra y mar del Ártico no se han congelado como es usual.

Así lo indican reportajes publicados por separado por el periódico inglés The Guardian y la prestigiosa revista National Geographic, los cuales hablan sobre anomalías registradas en el polo norte durante los últimos meses.

El hielo marítimo se rompe

En primer lugar, The Guardian reporta que meteorólogos de distintos países nórdicos han dado cuenta de que una considerable porción del mar ubicado al norte de Groenlandia ha comenzado a descongelarse, con el hielo rompiéndose, por segunda vez este año.

Esto es relevante porque estamos hablando del área marítina donde el hielo suele ser el más denso de todo el Ártico y no se rompía ni siquiera en la temporada de verano, desde 1981.

ARCHIVO | Mario Tama | Getty Images | AFP
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El motivo de este adelgazamiento del hielo es el tiempo inusual que ha afectado al hemisferio norte: vientos más cálidos de lo normal y una ola de calor que ha roto récords.

Al respecto, Ruth Mottram, experta del Instituto Danés de Meteorología, expresa que “casi todo el hielo del norte de Groenlandia está trizado o roto y, por lo tanto, se puede mover a otros lugares. Tener mar abierto en la costa norte de Groenlandia es inusual. Esta zona usualmente ha sido calificada como ‘la última área de hielo’, porque se creía que sería la última porción del mar del Ártico que se descongelaría. Ahora, los eventos de la semana pasada sugieren que la última área será más al oeste”.

Por su parte, Walt Meier, científico del Centro de Información de Nieve y Hielo de Estados Unidos, relató al periódico británico que “en ese lugar, el hielo no tiene ninguna parte hacia donde ir, así que usualmente se apila. En promedio, suele ser de más de 4 metros de grosor y puede apilarse hasta en bloques de 20 metros o más. Este hielo tan grueso no se puede deslizar hacia otras zonas. Sin embargo, ese no fue el caso el invierno pasado (febrero y marzo de 2018) ni ahora. El hielo está moviéndose lejos de la costa debido al viento”.

El adelgazamiento (del hielo) está alcanzando incluso las partes más frías del Ártico, que tienen el hielo más grueso. Así que es una señal muy dramática de la transformación del hielo marítico ártico y del clima ahí”, acotó Thomas Lavergne, especialista del Instituto Meteorológico de Noruega.

ARCHIVO | Jeff Pachoud | AFP
ARCHIVO | Jeff Pachoud | AFP

Barro en vez de hielo

Por otra parte, científicos que estudian áreas diferentes de la región rusa de Siberia y de la zona estadounidense de Fairbanks, en Alaska, han descubierto con asombro que terrenos que usualmente se congelan por completo, este año… no lo hicieron.

National Geographic se contactó con tres científicos distintos que dicen haber observado este fenómeno, aunque aún no cuentan con estudios tan detallados como para determinar si se trata de hechos aislados o de una tendencia que podría afectar a áreas extensas del hemisferio norte.

Uno de ellos es Nikita Zimov, de la Estación Científica del Noroeste ubicada en Chersky, que se localiza a unos 322 kilómetros al norte del círculo polar ártico y es uno de los poblados con las menores temperaturas del planeta.

Esta zona es tan helada que la capa activa del suelo, que es la cubierta superior de la tierra, se congela por completo entre otoño y primavera. Excepto que el pasado invierno allí no había hielo, sino que barro, algo que nunca habían visto.

La razón de este hecho, han especulado algunos expertos, podría ser que cayó demasiada nieve durante este invierno, la cual atrapó al calor en la tierra e impidió que ésta se enfriara.

Lo más preocupante es que la capa activa del suelo sirve para aislar al permafrost, que es la parte de la tierra que se mantiene congelada de forma permanente (desde hace miles de años, en algunas partes) y que se ubica inmediatamente debajo.

Si la capa activa no se congela, el permafrost puede comenzar a descongelarse y, con ello, se podrían liberar gigantescas cantidades de CO2 y gas metano que se mantienen atrapadas en el hielo.

ARCHIVO | Mario Tama | Getty Images | AFP
ARCHIVO | Mario Tama | Getty Images | AFP

National Geographic informa que se calcula que en el permafrost hay atrapado más del doble del dióxido de carbono que actualmente hay en la atmósfera. Si éste se libera, podría acelerar considerablemente el calentamiento global.

Algo similar a lo descubierto por Zimov halló Vladimir Romanovsky, de la Universidad de Alaska, quien desde hace 25 años estudia el permafrost en distintos sitios de América del Norte.

De acuerdo a Romanovsky, desde 2014 comenzó a observar que se retrasaba el congelamiento de la capa activa del suelo en Fairbanks, Alaska, hasta que durante este invierno, el suelo en dos de las zonas que monitorea no se congeló en absoluto.

Lo inusual no termina allí, ya que Mathias Goeckede, del Instituto de Biogeoquímica Max Planck de Alemania, ha estudiado una zona de Siberia por cinco años, y este 2018 por primera vez registró un considerable aumento en la temperatura del suelo.

La revista estadounidense indica que estos hallazgos podrían ser aislados, pero que sin duda encienden las alarmas entre los científicos, pues podrían ser señales que indiquen que el Ártico se está descongelando mucho más rápido de lo que se pensaba.

De momento, se requerirán estudios científicos más rigurosos para medir el real estado de esa zona del planeta.