Los Vengadores mapuche

Galvarino, Lautaro, Janequeo y Caupolicán, son los “Guardianes del Sur”, cuatro guerreros que se enfrentaron ante la brutalidad de los invasores que arrasaban todo a su paso. La historia del pueblo que luchó y detuvo el genocidio español es revivida en un inédito cómic que los conecta con el lenguaje de los superhéroes de la pantalla grande.

Caupolicán nació tuerto y creció escuchando los horrores que los españoles le hacían a su gente. Entrenó y entrenó para seguir a Lautaro, el toqui que aprendió de técnicas y estrategias de guerra del mismísimo Pedro de Valdivia. Cuando cayó derrotado, Caupolicán levantó sobre sus hombros un tronco gigante durante dos días y dos noches. Los lonkos Tucapel, Rengo y Colo Colo lo supieron de inmediato: Tenía el verdadero newen mapu para convertirse en el nuevo líder de su pueblo.

Guido Salinas, el creador de la saga de los “Guardianes del Sur”, mira su celular y su rostro se llena de felicidad y orgullo. Un mensaje de Whatsapp le dice que los hijos de Celestino Córdova leyeron su cómic y se lo llevaron a la cárcel, mientras realizaba su huelga de hambre. A través del intermediario, el machi le agradeció por retratar la historia de su pueblo de esa forma.

– Después de esto hermano, ¿qué más puedo pedir?- dice sonriente.

Guido y su compañero y amigo, Sebastián Castro (guionista) tuvieron un meteórico ascenso en sus carreras dentro del mundo del cómic. En abril de 2017, una idea cambió todo. En realidad, como ellos mismos la definen, fue una fusión de ideas: “Lo más sagrado del patrimonio con lo más heroico de la cultura pop”. Galvarino, el guerrero mapuche al que le cortaron las manos, en posición de ataque, replicando una clásica portada del popular Wolverine de los X-Men. “Podrán quitarte todo…pero nunca tu venganza”, decía la leyenda junto a la imagen que subió a su Instagram.

Ese mismo año, editaron el cómic Galvarino, de forma 100% autogestionada, 24 páginas a todo color. Fue el cómic chileno más vendido de 2017.

De ahí que esto no para. Ya salió Caupolicán y preparan para este fin de semana el lanzamiento de 10 páginas de Janequeo, la guerrera que lideró un ejército de hombres tras perder a su familia. Será un adelanto del cómic y lo entregarán gratis en el Festival Internacional del Cómic, este 7, 8 y 9 de septiembre, en agradecimiento al apoyo de la gente.

Y eso no es todo. Ya están trabajando en la adaptación animada y el actor chileno Marko Zaror tomó las riendas de un proyecto live-action. “Los Guardianes del Sur están para quedarse”, afirma Guido.

Guardianes del Sur

Al final del primer cómic, Galvarino se pierde entre los bosques del Wallmapu como lo hiciera Wolverine entre la nieve, en otra icónica referencia al mundo fantástico de Marvel. Y así, Caupolicán lanza troncos gigantes como Superman y Lautaro se sube a su caballo como Akira a su moto.

– Son los Vengadores mapuche- cuenta ríendo Guido, expectante ante el desembarco de Janequeo al equipo, personaje que no ha aparecido hasta ahora, salvo por adelantos en redes sociales.

Sebastián Castro explica el vínculo de los guerreros mapuche con los superhéroes que llenan las salas de cine como una “comprensión cultural”. Él y Guido son fanáticos de los cómics, pero también de historia y cultura ancestral. La diferencia con los emblemas de la cultura occidental, es que los guerreros mapuche fueron reales. Es una mezcla de acción, ficción y la historia del único pueblo indígena que fue capaz de detener el avance del genocidio español.

– En Chile tenemos nuestros propios héroes y nadie los pesca. Y lo hemos descubierto con el cómic. Nos han preguntado un montón de veces si a Galvarino y Caupolicán los creamos nosotros, ¿y esto existe? Cuánto se desconoce la historia real de nuestro país- afirma el guionista.

– Hay harto estudio detrás. En escenas como el machitún, tuve que dibujar todo el detalle detrás. Ahí es Sebastián planta la idea en texto para yo entenderlo e interpretarlo en dibujo. Por ejemplo: No es solo hacer que una Araucaria que se vea bien, sino que se entienda que la Araucaria protege al personaje- agrega Guido Salinas.

Sus intenciones, dicen ambos, es el respeto y promoción de la cultura mapuche, pese a que sea con “código superhéroe”.

Imagen de Caupolicán

Para el historiador mapuche Fernando Pairican, los cómics de Salinas y Castro le hablan a las dos sociedades, a la indígena y la no indígena, con la selección de los guerreros que retrató Alonso de Ercilla como personajes fuertes y valerosos, vinculándolos al lenguaje de superhéroes y siendo “bastante respetuosos con la historia mapuche”. El propio poeta y soldado español es protagonista del primer cómic, como testigo principal de la venganza de Galvarino contra quienes le cortaron las manos y asesinaron a su gente.

Una clave, según explica Castro, es que la historia de estos guerreros no es la historia de los derrotados. “Queremos mostrar la gloria, lo grande que fueron. Tomamos la decisión de mostrar esto lo más épico posible, de forma impactante, tanto visual como con el guión, para la gente que conocía poco o no tenía idea”, dice.

“Pero el contexto social es lo más importante. Hoy vemos a mucha gente, presos políticos mapuche que quisieron pelearla así como un superhéroe, por sus ideales”, añade Salinas. El cómic, dice su creador, quiere dar a entender en un lenguaje pictórico que “la historia tiene mucho que decir con lo que pasa ahora con los pueblos originarios”.

No solo los mapuche son los protagonistas de la historia. Pedro de Valdivia, Ercilla, y García Hurtado de Mendoza, el “¡más malo de todos los malos!”, según exclama Sebastián Castro, quien hace poco notó que a dos cuadras de su casa en La Florida había una calle en su nombre.

– Es como si hubiera una calle de el Huasón -el villano de Batman- y es impactante, te das cuenta de lo poco que se habla de la cultura mapuche. Porque a fin de cuentas, lo que ellos hacían era enfrentarse al status quo, un afán de rebeldía que no te la cuentan en el colegio- añade.

Lo que viene

Hasta ahora, Guido Salinas ha ido tienda por tienda en Santiago a dejar los cómics a la venta, además de hacer los despachos directos a regiones. La autogestión, dice, es la forma que tiene para trabajar, alejado de los grandes estudios. Tanto con Galvarino como con Caupolicán, vendió un adelanto, y con ese apoyo directo de la gente, logró financiar los cómics. Por eso ahora regalarán Janequeo, en agradecimiento al apoyo.

“No me gustaría ganarme un fondo o algo así. No le puedo pedir plata a la gente que está invirtiendo en represión en el sur, no tiene lógica. Están comprando tanques, mandando soldados a entrenar para que peleen contra un socio campesino con dos piedras, entonces ni cagando le pido plata a ellos. Prefiero a la gente, que me cueste más”, afirma.

Pero de todos los proyectos que se les abrieron desde el dibujo de Galvarino hace un año y medio, hay uno que sueñan concretar: Editar los cómics en mapuzungun y regalarlo en comunidades mapuche, mundo donde ya llegó su trabajo. La librería Qué Leo Temuco es la que más agota las versiones de los cómics.