Monsanto vendió por años químico toxico sabiendo sus efectos

Monsanto vendió un químico altamente contaminante durante años, aún sabiendo sus efectos nocivos.

Documentos demuestran que la multinacional continuó comercializando bifenilos policlorados (PCB) ocho años despues de comprobar sus consecuencias tóxicas para la salud.

Bill Sherman, fiscal general adjunto del estado de Washington, EE.UU., lleva adelante una demanda contra la multinacional Monsanto, hoy propiedad de la germana Bayer.

El funcionario acusa a la empresa de haber producido y vendido durante años bifenilos policlorados (PCB), a sabiendas de sus efectos perjudiciales para la salud.
La demanda se asienta en más de 20.000 memorandos internos, minutas de reuniones, cartas y otros documentos que han salido a luz pública recientemente.

Estos registros confirmarían que Monsanto sabía que el PCB era dañino para el medio ambiente, y siguió vendiéndolo a pesar de ello.

La compañía, quizá la mayor multinacional en el ramo agroalimentario, enfrenta no sólo la demanda del estado de Washington, sino también procesos judiciales iniciados por autoridades de otras localidades estadounidenses, como Spokane, Long Beach, Portland, San Diego, San José, Oakland y Berkeley.

En caso de que ser encontrada culpable, la sanción recaerá sobre la empresa alemana Bayer, que compró Monsanto el año pasado.

Falsas verdades

Efectivamente, el PCB no fue prohibido totalmente en EE.UU. hasta el año 1979, cuando se determinó que generaba distintos tipos de enfermedades -entre ellas cáncer- y daño ambiental. Monsanto había dejado de fabricar el producto en 1977. Sin embargo, la investigación del fiscal del estado de Washington descubrió que ya ocho años antes, en 1969, documentos internos de la empesa alertaban sobre estos peligros.

 

Uno de los informes de la compañía, titulado “Daños al sistema ecológico por contaminación de PCB”, apuntaba que “la evidencia demuestra la persistencia de estos compuestos y su presencia en el medio ambiente”. Sin mayores consideraciones epidemiológicas, se asentaba allí la posibilidad de que le fueran incoadas  a la empresa “demandas directas”, ya que los clientes que usaban el producto no habían sido “notificados oficialmente sobre efectos conocidos, ni [nuestras] etiquetas llevan esta información”.

Finalmente, en sus conclusiones el documento brindaba tres posibilidades: “No hacer nada”, “descontinuar la fabricación de PCB” o “responder de manera responsable”, admitiendo la contaminación y tomando medidas al respecto.

Otros textos y documentos, revelados por investigaciones internas, hacen ver que la empresa decidió endilgar a las autoridedes gubernamentales de EE.UU. la responsabilidad de probar “caso por caso” y, entretanto, seguir vendiendo el producto durante otros ocho años, a pesar de ser el potencial causante de “un problema ecológico mundial”.

https://www.theguardian.com/environment/2017/aug/09/monsanto-continued-selling-pcbs-for-years-despite-knowing-health-risks-archives-reveal