Nueva tecnología utiliza energía solar para desalinizar agua en zonas áridas

Un equipo de la Universidad de Michigan junto con colegas de la Universidad de Sonora en México, han desarrollado un prototipo de unidad de destilación de una sola etapa, alimentada por energía solar, para desalinizar el agua en estas áreas.

El prototipo puede destilar 150 litros por día y su capacidad puede ser ampliada hasta 3.000 litros de agua por día. Eso equivale a cinco camiones cargados de agua dulce y una solución mucho más ecológica al problema de acceso insuficiente al agua potable, dijo José Alfaro, profesor asistente de la Escuela Para el Medio Ambiente y Sostenibilidad de la Universidad de Michigan. “Desarrollamos este producto con una comunidad en particular en mente, pero nos dimos cuenta de que sería bueno para varias comunidades”, dijo.

El equipo diseñó el sistema para Tastiota, un pequeño pueblo en el desierto de Sonora, que había estado transportando en camiones su agua desde una fuente a 100 km de distancia. Después de que el agua ha sido destilada, queda salmuera que se puede convertir en sal y puede ser vendida a otras empresas cercanas, creando una economía circular.

Otros mercados para la unidad de desalinización incluyen el cinturón solar global ubicado varios grados arriba y debajo del ecuador y los hoteles en las comunidades costeras, dijo. “Los hoteles podrían usar esto para reducir su impacto en las áreas a las que sirven. Muchas de las ubicaciones de estos hoteles están en cuencas frágiles en riesgo de sufrir una intrusión salina,” dijo Alfaro.

Alfaro y su equipo querían crear una solución sostenible a los problemas de escasez de agua en las comunidades costeras donde las condiciones áridas, alzas en temperaturas y la disminución de la precipitación debido al cambio climático agravan el problema.

Durante el año pasado, el equipo desarrolló un proceso que están patentando para eliminar la sal de las fuentes locales de agua mediante el aprovechamiento de la radiación solar para alimentar una tecnología de desalinización innovadora. Los primeros análisis indican que la combinación de energía solar concentrada y destilación en una sola etapa proporcionará una solución rentable y fácil a los problemas de escasez de agua.

Lo que hace que esta solución sea realmente sostenible es el componente comercial. Esta tecnología da como resultado tanto un subproducto vendible, mediante el procesamiento de salmuera en sal, y una mejor capacidad para los pescadores costeros -que pueden lavar el pescado con agua potable- para llevar su captura a mercados más grandes. Esto mejora significativamente la viabilidad financiera de la tecnología y proporciona una verdadera solución de mercado.

Richard Greeley, especialista senior en licencias para ingeniería en U-M Tech Transfer, dijo que aunque muchas startups atraen fondos de riesgo, el proyecto de Alfaro también puede atraer a una fundación ya que el trabajo es de naturaleza humanitaria.

Y ese ha sido el caso hasta el momento con fondos del Centro para Sistemas Sostenibles, el Instituto de Energía y el Instituto Erb, con fondos iniciales del Instituto Graham. El prototipo ha sido construido y probado con la ayuda de la Universidad de Sonora en Hermosillo. “Los profesores y estudiantes allí han sido clave en nuestra capacidad para desarrollar el proyecto y, lo más importante, en armarlo físicamente”, dijo Alfaro.

Este verano, Alfaro viajó a Costa Rica para determinar si había comunidades que pudieran beneficiarse de la unidad de destilación. Trabajando con un funcionario de las Naciones Unidas, planea ejecutar un programa piloto en una pequeña isla donde el agua potable tiene que ser traída en bote.

Para trabajar, el área necesita luz solar directa, un buen sistema de gobernanza alrededor del agua para el manejo después de la configuración inicial por parte del equipo de Alfaro, y una necesidad de agua potable. El equipo también planea comercializar en comunidades de África Occidental, Lima, Perú, y a lo largo de la costa en Chile.