Ofensiva en Latinoamérica contra derechos

epa01581105 General view of a Montevideo, Uruguay, container port 18 December 2008. According to the Economic Commission for Latin America (CEPAL) in its annual report, Uruguay leads the economic growth in the region with an increase of 11, 5 percent of the Gross Domestic Product (GDP) in 2008, its fifth consecutive year of expansion. EPA/IVAN FRANCO

(ANSA) – SANTIAGO DE CHILE, 30 ABR – Los trabajadores latinoamericanos enfrentan una ofensiva global empresarial para frenar las conquistas laborales conseguidas tras años de luchas.
Lo sostuvo Recaredo Gálvez, investigador de la Fundación Sol chilena, al analizar con ANSA la situación laboral y sindical en la región con motivo de un nuevo 1 de Mayo, que conmemora la lucha de los obreros en Estados Unidos para exigir una jornada laboral de ocho horas.
Para el ex Presidente de la Federación de Estudiantes Universidad de Concepción (2012), la actual situación de los trabajadores latinoamericanos, “más que un retroceso, en estos momentos hay una ofensiva del poder empresarial para detener los avances de los trabajadores”. Fundamentó que así se observa con los cambios de gobierno que ha habido en Latinoamérica, como también las acciones en el Parlamento o la vía constitucional por medio de los cuales “los referentes del capital han logrado instalar sus ideas”. En su opinión, “hay un reacomodo a nivel global de las fuerzas que llevan a incentivar procesos de flexibilización laboral mientras las grandes familias han hecho crecer sus negocios en la región, especialmente en el retail”.
Añadió que en el caso específico de Chile, “el año pasado se desarrolló una reforma laboral orientada a fomentar la flexibilización del trabajo disminuyendo derechos colectivos para contribuir, al igual que en Brasil, a los procesos de acumulación de riqueza”. La misma situación se vive en el tema de las pensiones. “Tanto Brasil, Chile, Argentina, y también Centroamérica tienen una crisis que responde a la crisis de los sistemas previsionales”, afirmó. Pero las respuestas han sido “orientadas a favorecer las estructuras de acumulación de capital”, mientras se atomiza la organización sindical llegando, como en el caso chileno, a “una pulverización sindical: Hay 11 mil 800 organizaciones sindicales muy pequeñas, donde la mayoría tiene menos de 40 trabajadores”.
El investigador mencionó que esto tiene que ver con la normativa legal. “Hay países que aún tienen negociación ramal, Argentina, Brasil, pero en Chile está prohibido y esto tiene un impacto también en los salarios, acentuando la desigualdad”, añadió.
El ex dirigente estudiantil planteó que en este cuadro tampoco hay estabilidad laboral, y en ese espacio, ya sea por las bajas remuneraciones o la cesantía, entre los trabajadores chilenos se observa una alta morosidad en el sistema financiero.
Revela que hay cuatro millones de personas morosas pues, insistió, “la falta de ingresos se compensa con endeudamiento”.
Consultado por la falta de confianza de los trabajadores hacia sus propias organizaciones, contó que los mismos trabajadores se dan nuevas organizaciones y citó el ejemplo en Chile de la coordinadora No+AFP, que se opone al sistema privado de pensiones de capitalización individual.
Gálvez reconoció que los procesos de rearticulación del mundo laboral son lentos “y más aún cuando se tiene una acción activa del Estado y de los grupos empresariales, desde donde se descalifica y se reprime a los movimientos sindicales en vez de abrir espacio para el diálogo”.
Sin embargo, sostuvo que a pesar de este proceso global por debilitar a los trabajadores, “la precarización de las condiciones de vida de los trabajadores van a agudizar las tensiones y conflictos”.
Por eso, auspició, “es importante que las demandas laborales se vayan manifestando a través de distintas plataformas y estrategias para enfrentar la ofensiva del capital”. (ANSA).

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