¿Qué pasaría en el planeta si todos dejáramos de comer carne?

La adopción de una dieta vegetariana o de un estilo de vida vegano ha tenido un notable crecimiento en todo el mundo, especialmente en la última década, de la mano de una concientización cada vez mayor sobre la explotación animal y de la creciente preocupación por una alimentación saludable y responsable.

Esta tendencia nos lleva inevitablemente a una pregunta de futurología más que interesante. ¿Y si todo el mundo se volviera vegetariano?

Un mundo sin consumo de carne

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Más allá de las consideraciones que se pueden hacer sobre la dieta individual y la salud personal al adoptar una dieta vegetariana, una de las consecuencias que cabe notar es el impacto ambiental que implicaría que el mundo dejara de comer carne.

Uno de los argumentos mencionados por vegetarianos para justificar su opción es el hecho de que la industria cárnica (la industria alimenticia de mayor volumen de ventas en todo el mundo) es ambientalmente destructiva o no sustentable.

Además de la contaminación y la emisión de gases de invernadero asociados a la producción de carne, se adjudica a la industria otros fenómenos como la deforestación y el uso de recursos como combustibles fósiles, agua y tierras.

Además, se estima que el 68% de las tierras destinadas a la agricultura en el mundo (5 mil millones de hectáreas) es utilizada para el ganado, lo que conlleva una pérdida de biodiversidad.

Comparado con la producción de alimentos vegetales, la emisión de dióxido de carbono (CO2) que se origina en la producción de alimentos cárnicos es extremadamente alta.

Según datos de la organización Scientific American en 2016, la producción de 1 kilo de papas equivale a la emisión de CO2 que produce un coche al trasladarse 1 km. La producción de la misma cantidad de carne equivale a que el mismo coche recorra 64 kms

En los Estados Unidos, una familia promedio de cuatro integrantes es responsable de una mayor emisión de gases de invernadero por su consumo de carne que por tener dos coches.

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Un abandono del consumo de carnes rojas significaría en términos inmediatos la obtención de beneficios ambientales, incluyendo una reducción del 60% de emisiones de gases de invernadero vinculadas a la alimentación.

Como consecuencia de ésto, habría también mejoras en términos de salud pública; con una menor contaminación ambiental, bajarán los costos de los cuidados de salud y las muertes prematuras.

Cuando el cambio climático apremia, un mundo sin consumo de carne aliviaría significativamente la situación, reduciendo la contaminación y la utilización de recursos naturales, y al mismo tiempo permitiendo la restauración de bosques y praderas que favorecerían la biodiversidad y captarían emisiones de carbono.

Sin embargo, no todo es positivo

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Para plantear la hipótesis de un mundo sin consumo de carne en términos realistas, es importante distinguir el impacto que esto tendría en países desarrollados del que tendría en países en vías de desarrollo o subdesarrollados.

Los beneficios antes mencionados, ambientales y de salud, se observarían sobre todo en países desarrollados, pero en otras naciones tendría numerosos efectos negativos.

En otras palabras, millones de personas quedarían en la pobreza y sin sustento, en diversas partes del mundo.

«Hay más de 35.000 millones de rumiantes en el mundo, y otros miles de millones de aves producidas cada año como alimento» explicó el investigador Ben Phalan de la Universidad de Cambridge. «Estaríamos hablando de un impacto económico de enorme magnitud».

Algunos que viven de la industria cárnica podrían ser reorientados hacia otras formas de subsistencia, sea en la agricultura, en la reforestación o en la producción de bioenergía. Pero sin la producción de carne, la vida en muchos lugares sería imposible para algunas personas.

En comunidades rurales profundamente vinculadas a la industria crecería significativamente el desempleo y el malestar social.

Cerca de un tercio de las tierras del planeta están formadas por suelos áridos o semiáridos que solamente pueden utilizarse para la agricultura animal.

Finalmente, hay un último aspecto muy importante a la hora de pensar en un mundo lo más vegetariano posible.

El consumo de carne es parte importante de la historia, la tradición y la cultura en muchos lugares del mundo, y está profundamente ligado a diversos tipos de celebraciones y eventos. Pavos en días de acción de gracias, asados en cumpleaños,

Esto explica por qué todos los intentos por desalentar el consumo de carne han dado generalmente pocos resultados.