9 palabras nacionales que llegaron al Diccionario de la RAE

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2014-09-16-7813VXP9667Imagen: Gojko Franulic

«Chile, país de poetas» dicen y qué más poético que escuchar a nuestra fauna endieciochada distorsionando el lenguaje español hasta lo irreconocible, y luego ver esas palabras impresas en el diccionario de la Real Academia Española. Priceless.

Por Francisco J. Lastra @efejotaele

En la semana del 18 nuestro orgullo nacional alcanza cuotas difíciles de medir. ¡Cómo se nos infla el pecho al ver los volantines que se elevan en estas fechas! Inevitablemente, pensamos en todos los chilenos que han llegado igual de alto. Alexis Sánchez, Jodorowsky, el guatón de Lost; hay para todos los gustos. Somos un país pequeño, pero que le gusta dejar su angosta y larga huella en el mundo.

Pasa lo mismo con los chilenismos. Palabras que nacieron aquí, en calles empolvadas y pichangas sin arbitraje, y terminaron, algunas de ellas, en el diccionario oficial de nuestra lengua, el que desde hace 300 años rige el léxico del castellano: el Diccionario de la Real Academia Española.

¿Cómo es que algunos chilenismos terminaron en el DRAE?

Hay que imaginarse a la RAE como un viejito que se sienta sobre su anciano trasero, cuaderno y lápiz en mano, con el objetivo de escuchar. Si una palabra comienza a aparecer frecuentemente en el vocabulario de un país hispano, la RAE, con el apoyo de la academia de la lengua de cada país (imagínenselo como otro viejito que le sopla), la registra en el diccionario. Esto significa que, en teoría, si repetimos “chispeza” lo suficiente, la RAE la debería incluir.

Lamentablemente, la RAE no tiene los medios para registrar todas las palabras que surgen en cada país de habla hispana (¡lo sentimos, Gary!). Es por eso que los chilenismos registrados hasta hoy, de uso frecuente, no son muchos, pero ¡ojo!, que como buen producto nacional, están llenos de carácter.

¡Veamos algunos de ellos!

1. Condoro

“Torpeza grave y vergonzosa”

Desde el 2010 que este chilenismo adorna el diccionario de la RAE. Nadie puede negar que “condoro” es uno de los términos que más nos llenan de orgullo, porque incorpora a uno de nuestros símbolos patrios y porque ¿quién no se ha mandado uno? El origen de la palabra es incierto, como se explica en este artículo. Yo, fiel penquista, me decanto por la opción que dice que deriva de la creación de mi coterráneo: ¡Pepo, esta va por ti!.

2. Amononar

“Arreglar con esmero”

Seguramente ya la habrás escuchado bastante en estos días, cuando se habla de “amononar” para el 18 la casa, la oficina, la suegra, etc. Personalmente este chilenismo me encanta, porque funciona como un término “políticamente correcto” apto para todo momento. Cuando queremos decir que algo se puede ver más bonito y, al mismo tiempo, evitar herir orgullos, “amononar” funciona como el “bypass” perfecto.

3. Sapear

“Vigilar disimuladamente”

Otra de las palabras agregadas en 2010. Imposible negarlo, el chileno es un fiel adepto al voyerismo y “sapear” es nuestro representante en este departamento. En un flashback hacia mi infancia, recuerdo a un niño que acusaba a mi grupo de haberlo delatado en “las escondidas”. “¡Son sapone! ¡Son sapone!”. Esa derivación aun no llega al diccionario, pero quién sabe, quizá se trataba de un visionario.

4. Charcha

“En lenguaje juvenil, cosa de mala calidad”

A principios de este año, Roxana Miranda calificó al gabinete de Bachelet de “charcha”. Este es un ejemplo del éxito de este chilenismo, que superó sus restricciones etarias iniciales para terminar en el vocabulario de todos los chilenos. En ocasiones le agregamos de nuestra cosecha personal, como mi mamá y su “charchelli”.

5. Pituto

“Trabajo ocasional, económicamente conveniente, que se simultánea con uno estable y que carece de contrato oficial”

En ocasiones, un inocente trabajo adicional; en otras, el nepotismo a la chilena, “pituto” es una de las palabras endémicas de nuestro país que simplemente no podríamos reemplazar con otra.

6. Copuchento

“Mentiroso, que propala noticias exageradas, que abulta las cosas”

¡Qué sería de nuestras vidas sin “la vieja copuchenta”! Infaltable en cualquier barrio y grupo de amigos, el copuchento encarna el espíritu curioso e hiperbólico del chileno.

7. Colorín

“Pelirrojo”

Puede que no sean tan abundantes como los “negros” o los “flacos” del país, aun así los “colorines” han tenido un papel determinante en nuestra historia. Si somos uno de los pocos países liberados por uno, ¿cómo iba a faltar en el DRAE? “Colorín” fue aprobado por la Academia en 1969.

8. Cuico

“Forastero (que es o viene de fuera)”

Sorprende que “cuico” sea parte del DRAE desde hace varias décadas. Lo curioso es que antiguamente el significado era muy distinto. En su libro de 1973 “Estudios sobre Vocabulario”, Pedro Lira Urquieta menciona que “cuico” hace referencia a la persona originaria de Bolivia. El significado cambió a “forastero” y de ahí, posiblemente, al que conocemos hoy, el némesis del “flayte”.

9. Fome

“Aburrido, sin gracia”

“Fome” está tan arraigado en nuestro vocabulario, que muchos no saben que se trata de un producto 100% nacional. Su origen es incierto. Según el mismo libro de Pedro Lira Urquieta, el término apareció en nuestro vocabulario ¡hace cerca de 100 años!

Pero, espera ¡hay más!

El 21 de octubre se lanzará la edición número 23° del Diccionario de la RAE. La ocasión es especial porque se conmemoran los 300 años de la institución y han querido lanzar las palabras por la ventana. El mes pasado, el director de la RAE, José Manuel Blecua, pasó por Chile y declaró que la nueva edición incorpora 2.200 palabras y significados originarios de Chile.

¿Qué chilenismos te gustaría ver incluidos?

Fuente: El Definido