Aguas Andina en paro / Sucede que me canso de vivir en Chile

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A veces pareciera que todas las empresas están en paro, en huelga, o en algún tipo de movilización. Me da la sensación de que podría dedicarle mi vida entera a escribir siempre lo mismo, porque todas las huelgas a veces parecen la misma huelga. Cambian los carteles, la gente, pero la consigna es la misma. Patrones que no toman en cuenta la calidad de vida de sus empleados; sueldos que no alcanzan para vivir dignamente; malos tratos; injusticia.

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Yo pienso que un día debería escribir una crónica diciendo que las huelgas ocurren en todas las empresas y con eso quizá me ahorraría la tarea de escribir todos los días de lo mismo. Cruz Verde, Hogar de Cristo, IBM, Entel, muchas más y ahora Aguas Andina. ¿No será que estamos naturalizando la tragedia? ¿No será que no podemos ni queremos ver a los que la pasan mal? Por eso que es que no me convenzo a dejar de escribir sobre los paros de a uno… paro por paro, huelga por huelga, y no porque no tenga de otra cosa que escribir, sino porque me parece justo ir denunciando a los empresarios uno por uno. No me siento Robin Hood por ello, simplemente pienso que hay que machacar hasta que canse, darle hasta que les duela, pegarles con la reincidencia con que nos cagan.

Los trabajadores de Aguas Andinas actualmente están movilizados pidiendo cosas que no tienen nada del otro mundo, y que son: un aumento salarial del 9,5%; aumento del bono de vacaciones; aumento en asignación de movilización; asignación de escolaridad universal; aguinaldo de navidad y fiestas patrias. Cosas que a cualquier persona le parecerían básicas, pero que a la empresa española le parecen un derroche dramático y absurdo. No sé lo que pensará el lector, pero a mí la verdad es que me parece justo, y hasta folclórico. Tímido, por decir lo menos. Sobre todo y considerando que los trabajadores que hacen posible que un servicio básico como el agua -que además está en manos de empresarios que no han tomado nunca un sorbo de la canilla- esté en una posición de tener que obligar a que sus trabajadores salgan a la calle, paralicen y, más encima, rueguen, por mejoras laborales que rayan en el sentido común porque, claramente, no están pidiendo una casa en la playa sino elementos que son tan básicos como el agua para hacer la pega que hacen bien, como todo el mundo.

Mientras escribo esto tengo la sensación de que estoy diciendo lo mismo que dije hace una semana cuando escribí sobre el paro de CruzVerde o hace dos semanas cuando escribí por la huelga del H de Cristo. Quizá la buena nueva sea que la gente de los sindicatos de Aguas Andina no vayan a huelga porque, por ley, no pueden. Si pueden estar en paro, aunque eso no detiene a que los empresarios sigan cobrando las cuentas y embolsándose billetes con manguera, con grifo de monedas (para empatizar con la metáfora acuática) y llenándose los bolsillos con la plata de un servicio que es caro, extranjero y vital. Y repito Vital porque por eso mismo es que saben que la opinión pública -que suele pensar en el Yo antes que en el Nosotros- juzgará como perversos a los trabajadores si es que mañana amanecen sin agua y se le apelotonan los mojones en el escusado, pero hay que ponerse en el pellejo de esa gente que tiene que llegar a su casa y, seguramente, pagar el agua, la luz y la comida con un sueldo indigno como casi todos los sueldos en este país que se llena la boca como si fuéramos primermundistas pero tenemos la salud social de un país en guerra (y perdiéndola).

El vocero de los sindicatos 1 y 2, Héctor Triviño, señaló que: “Los trabajadores están en sus recintos, están en sus puestos de trabajo, marcan su salida y su entrada, pero simplemente no trabajan y nosotros como dirigentes nos repartimos en diferentes recintos justamente para salvaguardar la integridad de los trabajadores” Eso quiere decir que la gente que está en paro apenas puede dañar la imagen de la empresa, pero aún no consigue negociar (y cuando digo Negociar, es negociar, no aceptar mierda a cambio de caca) para llegar a un acuerdo que se aproxime siquiera a lo que necesitan, ya que la empresa, repitiendo la lógica de las empresas, les hace una finta y pretende quedar donde mismo.

…y vamos pidiendo limosna / y vamos cayendo en cana

Los trabajadores de Aguas Andina están en la calle pidiendo plata. Es ofensivo que cada vez que un sindicato paraliza sus funciones termine pidiendo en la calle, como si fueran mendigos, como si no les bastara con pelarse el lomo por un sueldo injusto; como si no fuera suficiente escarmiento el tener que llevar una vida dura para llenarles la guata a los guatones que llegan en autos caros a trabajar y que beben champaña, wiskey y agua sin gas embotellada. Piden monedas para seguir peleando, aún cuando más de algún transeunte pasará puteándolos o gritándoles estupideces.

Como era de esperarse hoy hicieron lo que los canales de televisión esperan que hagan, es decir, se tomaron la calle para ver si alguien los toma en cuenta, pero los medios de comunicación que solo muestran los problemas sociales cuando hacen taco, no les dieron cobertura y sugirieron que para llegar a destino siempre es mejor tomar la via alternativa, es decir, hacerse el loco, buscar atajo, y no mirar por la ventana porque el paisaje intervenido por gente pobre y reclamando no es paisaje para un Chile como el que esperan que tengamos. Mañana me imagino que al calor de las negociaciones nuevamente el sindicato tomará alguna medida para llamar la atención del empresariado y de los medios del empresariado, y de seguro caerán los pacos con el guanaco y con los palos para decir con ruido de bototos, que la mejor forma de ser felices es quedándose en silencio, en casa o cabizbajo en la pega. Ojalá que sigan, gente linda, peleando y cagándoles la imagen a los que se hacen los sordos cuando les tocan el bolsillo.

Cierro

Bien. Ya saben, si no lo sabían, que los trabajadores de Aguas Andina están en paro. Que piden dignidad y no casas de lujo. Así que mañana cuando pase por una sucursal tíreles una moneda o converse 5 minutos para darles apoyo o prestar oreja a las demandas. Haga bulto, toque la bocina, apoye, apañe, porque en la vida la única cosa gratis que nos va quedando es la buena onda de ir contra la corriente de ese grupo pequeño de hijos de puta que nos tienen por el cuello.

como siempre: Aguante los que luchan.