Al abordaje muchachos: la contienda “tiene que ser” desigual

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Reforma-LaboralDurante las últimas semanas, los gremios empresariales han enviado un mensaje claro al país: hay que moderar y equilibrar la Reforma Laboral.

Lamentablemente, la crisis política que enfrenta Chile (donde la corrupción es sólo una parte de ella), hasta el momento, ha tenido efectos contraproducentes. Los defensores del statu quohan vuelto a tomarse la escena con su lenguaje habitual (incluyendo amenazas de desempleo, descalabro económico,columpios y opio) y se ha desplazado la discusión sobre los temas de fondo y las enfermedades estructurales que arrastramos por décadas. Nuevamente, la profundidad de los cambios que podrían incorporar las Reformas parece que se hará a la medida de los grupos económicos, vale decir, en la medida de lo posible.

No obstante, surgen las siguientes interrogantes: ¿qué entenderán por moderación los gremios empresariales?, ¿cuál será el punto de equilibrio al cual quieren llegar en materia laboral?

Revisando las últimas declaraciones, pueden quedar más claras las respuestas a estas preguntas.

1) El presidente de la empresa Soprole declaró que la “reforma laboral puede constituir la muerte para las empresas de productos perecibles” y además planteó lo siguiente: “¿Cuánto puede aguantar Soprole en una huelga? La leche de bajo costo se produce en cuatro meses y si en esos cuatro meses nos paran la planta y no podemos contratar trabajadores de reemplazo, a las vacas les da mastitis”.

2) El presidente de la Cámara Nacional de Comercio (CNC), Ricardo Mewes, por su parte comentaque es vital que el liderazgo que tenga el equipo económico del Gobierno esté centrado en el crecimiento. “Si para eso es necesario poner algún nivel de freno en algunas reformas, es importante (hacerlo)”, sentenció.

3) En el video titulado “Por una Reforma Laboral para todos”, el presidente de la Cámara Chilena de la Construcción, sostiene que: “Se ha impuesto una visión ideológica que no guarda relación con los tiempos que estamos viviendo”. En el mismo video el presidente de la Asociación de Industriales del Plástico (ASIPLA) plantea que no se debe “desnivelar todo el poder de negociación en favor de los sindicatos”. El presidente de Salmón Chile, Felipe Sandoval (ex subsecretario de Pesca durante el Gobierno de Lagos), declara que “terminar con el reemplazo en Huelga hará que las grandes empresas externalicen muchos procesos”. El presidente de la Asociación de proveedores industriales de la Minería considera que “las grandes empresas dejarán de contratar PYMES perjudicándolas profundamente”. Por su parte, la presidenta de la Asociación de Supermercados, declara que la eliminación de los grupos negociadores y la supuesta obligación a sindicalizarse atenta contra la libertad de elegir de las personas. Finalmente, Hermann von Mühlenbrock, presidente de la Sofofa, llama a todos los parlamentarios (aunque en el video sólo se explicita a los senadores) a ser artífices de un Gran Acuerdo Nacional que resulte en una “reforma laboral moderna, equilibrada e inclusiva” para Chile.

 Lamentablemente, la crisis política que enfrenta Chile (donde la corrupción es sólo una parte de ella), hasta el momento, ha tenido efectos contraproducentes. Los defensores del statu quo han vuelto a tomarse la escena con su lenguaje habitual (incluyendo amenazas de desempleo, descalabro económico, columpiosy opio) y se ha desplazado la discusión sobre los temas de fondo y las enfermedades estructurales que arrastramos por décadas. Nuevamente, la profundidad de los cambios que podrían incorporar las Reformas parece que se hará a la medida de los grupos económicos, vale decir, en la medida de lo posible.

Un visitante extranjero que no conoce mayormente la realidad chilena, al leer estas declaraciones, seguramente tendría la impresión de que en Chile los trabajadores han acumulado mucho poder, los salarios están inflados, la negociación por rama está amenazando la tasa de rentabilidad y las huelgas están provocando una distribución excesiva de las utilidades que generan las empresas, las cuales enfrentan un rígido “mercado” del trabajo.

Sin embargo, la realidad en nuestro país es la opuesta:

a) 3 de cada 4 trabajadores chilenos gana menos de $400.000 líquidos. (Encuesta CASEN 2013)

b) Sólo el 14,2% de los trabajadores está sindicalizado y el 8,4% negocia colectivamente, pero con huelga con reemplazo, vale decir, huelga pro desigualdad. (Datos Dirección del Trabajo)

c) Sólo se puede negociar a nivel de empresas y no se permite negociar por sector. Esta es una realidad que es marginal dentro de la OCDE, de hecho, en más del 90% de los países que pertenecen a este grupo y en países del barrio como Uruguay, se negocia por rama de actividad para fijar estándares mínimos para todos los trabajadores del sector, y luego se pasa a la negociación descentralizada (por empresa), lo cual permite reconocer la diversa realidad que existe según el tamaño de las compañías.

d) En Chile se registran casi 600 mil subempleados (la mitad de ellos gana menos de $100.000), 1.120.000 trabajadores que deben cumplir horarios y reciben órdenes, pero no tienen contrato de trabajo y 1 millón de subcontratados y suministrados. (Datos Nueva Encuesta Nacional de Empleo)

e) Más de 10,7 millones de personas están endeudadas y 3,4 millones ni siquiera pueden pagar sus compromisos (se encuentran morosos), entre los cuales el 76% tiene ingresos menores a $500.000 (Informe Universidad San Sebastián- Equifax)

f) El 1% más rico concentra el 31% de los ingresos y las 1.780 personas más acaudaladas en Chile tienen un ingreso mensual per cápita de $460 millones, sin considerar los desvíos de dineros a los paraísos fiscales. (Datos provenientes del estudio “La Parte del León”, de López, Figueroa y Gutiérrez)

Unas de las principales responsables de este vergonzoso panorama han sido las reglas del juego que enfrentan los trabajadores chilenos para negociar sus salarios y sus condiciones de trabajo. Estas reglas se configuraron en el Plan Laboral de 1979, creado por José Piñera, que llevó los derechos colectivos a la cuarta división, ya que, al no permitir la negociación por rama y al atacar el derecho a huelga, inhibió el poder para distribuir y paralizar, vale decir, la única herramienta democrática para disputar el fruto de las utilidades en un marco que no sea la amenaza y el monólogo empresarial. En otras palabras, el Plan posibilitó y posibilita la acumulación sin contrapeso.

Con sus omisiones y ambigüedades, la Reforma Laboral ni siquiera se propone cambiar estos puntos y los empresarios han levantado una campaña apocalíptica, lanzándose al abordaje, para que en este 21 de mayo no aparezcan sorpresas.

Sería mejor sincerar el debate y establecer las posiciones claramente. Una Reforma Laboral moderna, equilibrada e inclusiva para los gremios empresariales, será aquella que no afecte su tasa de ganancia, para que el 1% más rico siga concentrando el 31% de los ingresos. Salirse de ese equilibrio sería un descalabro y volver al pasado.