Chile convertido en un barco a la deriva

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De público conocimiento es que hay un país diferente desde el 18-0.

Millones comprendieron que la larga e injusta espera a las apuradas demandas postergadas, tenían entre muchas causales la falta de voluntad de los gobiernos desde 1990, de todos.

Cuando millones salieron a las calles para enrostrar a la política y los grupos económicos que un país viviendo de esta forma es insostenible dejaron la foto del peor presidente de los últimos tiempos. No entendieron nada. Con muchas antelación el movimiento NO+AFP, las huelgas de la ANEF, las marchas y manifestaciones de los profesores, la dura realidad de lo cotidiano de millones de pobres estaban esperando un punto de inflexión y llegó.

Se llaman pobres los que miserables ingresos condenan a hombres y mujeres a condiciones de vida muy alejadas de la dignidad. Las nuevas corrientes de la sociología los llama vulnerables, y sí lo son; porque los que los vulneran son  grupos económicos, eso de vivir en los cordones de pobreza que rodea las grandes ciudades. Sus ingresos precarios los instala en esos lugares donde no hay movilidad social, la dura condena a vivir sencillamente para lo diario.

Este fenómeno sanitario pandémico viene a dejar al modelo neoliberal al desnudo, que no es ni fuerte ni camino a seguir, todo lo contrario.

Pierde legitimad ahora dejando consecuencias violentas en la economía mundial, es ilegitimo en su esencia por la violenta agresividad contra hombres y mujeres, por ser un depredador, pero especialmente por maltratar la vida de millones y de esto no se escapa nadie, ni Piñera ni todos los que desde el dinero quieren imponer el modelo de democracia que a ellos los interesa.

Dicen los piñeiranos desde La Moneda que en esta crisis se deja constancia de las relaciones de cariños entre los empresarios y los trabajadores.

De falsedad absoluta: las relaciones entre los trabajadores y empresarios son conflictos de clase. Nada harán los empresarios para pagar los salarios mientras los trabajadores estén en sus casas. Por años privatizando las ganancias y pagando todos sus pérdidas.

Cuando hasta los dueños de Latam andan pidiendo dinero para salvarse justificando su condición de mendicantes, que ellos han atraído al país trabajadores que aportan a la economía. LAN, uno de los fraudes más cuantiosos con delitos flagrantes que dejaron a Piñera con los pies en el barro.

Son justamente los grupos económicos los que más y por tiempos ya casi inmemoriales se niegan a pagar los impuestos, a ellos les sale más batato pagar una multa y de vuelta siguen practicando lo de siempre.

Si realmente hay que ajustar recursos están justamente las Fuerzas Armadas, segmento de la sociedad que vive expensas del Estado, y por esas fisuras hacen regularmente desaparecen los recursos del aporte de todos los chilenos.

4.800 millones de dólares anuales les cuesta al erario fiscal pagar pensiones para 190.000 jubilados militares que nunca han participado en una guerra y que viven a expensas de triunfos de siglos anteriores.  NADIE ha querido meter mano a esos millonarios fondos literalmente perdidos para sostener a una cáfila de zánganos liderados por piratas de alto rango, hoy llenando folios y folios en los tribunales por robo de dineros.

Chile actualmente convertido en un barco a la deriva.

Un país sin gobierno con ese paupérrimo 6%. Un parlamento seriamente cuestionado por donde transitan los diputados/senadores/ funcionarios de los grupos económicos que se vendieron a precio de oferta. Que se bajen los sueldos es sencillamente una raya en el agua. Un rayón es meter las manos entre los empresarios a quienes sus bienes se los regalaron durante la dictadura.

“Piñera: resistiremos esta pandemia sólo para verte caer” Grafiti en la ciudad de Osorno.

Ni el precario gobierno piñeirano ni la gran mayoría de políticos quiere entender que en los tiempos cercanos, es decir en algunas semanas más cuando el hambre se haga más latente entonces seremos testigos de lo justificado que será nuevamente que los supermercados sean consumidos por la necesidad porque  ya el hambre también será pandemia.

Todo lo sucedido desde octubre hasta la fecha está latente, la intensidad de todos en la calle está a la espera como si de una tarea histórica se tratara y es justamente eso, el llamado del país hacia la verdadera justicia.

No están los tiempos para volver a soportar esos miles de hombres y mujeres barriendo plazas y moviendo piedras mientras con dinero de todos se sostenía a los banqueros en los años ochenta, sencillamente eso no es soportable, esas son las razones porque inevitablemente hay que volver a la calle y las movilizaciones.

Alguien debe responder a todos esos miles y miles que ganan sencillamente para el día, millones de trabajadores informales que llegaron arrancando del hambre y la inseguridad para vivir.

Entonces hay que prepararse para lo que viene. Ya no es suficiente un solo punto de encuentro como la es la plaza de la dignidad, se debe convertir cada plaza en un punto de encuentro, solidaridad y debate.

No hay que olvidar que se debe ganar la nueva constitución por un margen muy superior. Hay que hacer extensivos los compromisos que dieron inicio al 18-0. Hay que profundizar rebeldes, progresistas y demócratas consecuentes para que las consignas entre por todas las ventanas y las puertas de todas las casas, en los colegios. Desde ese 18-0 hay muchas vidas que fueron arrebatadas por la represión, palos y balas ordenados desde el ministerio de interior de Piñera.

Estamos cerca de tocar con la punta de los dedos a eso que desde los tiempos de nuestros viejos le llamaban futuro. Es ahora. La esperanza, la profunda convicción en la victoria será posible.

Está pronto para que el hambre salga a la calles como lo han repetido tantas veces en épocas anteriores. Desde los cerros deben de bajar a la ciudad, desde las poblaciones deben salir los que realmente son dueños de las calles para hacerlas propias.

Hasta que Piñera caiga…..

Por Pablo Varas