Chile no es una excepción al tener democracia para el 1%

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democracia-2-640x364Al leer la entrevista al diputado Gabriel Boric donde dice: “En Chile hay un simulacro de democracia donde las decisiones las toma una elite“, recordé dos cosas, uno; el artículo “Democracia y desigualdad: del 1%, por el 1%, para el 1%” de Joseph Stiglitz (Nobel de Economía, año 2001). Y lo segundo; un estudio a 43.060 corporaciones transnacionales delatando que 147 de ellas, principalmente las financieras y minero-extractivas, forman un pequeño grupo tan interconectado que crean una súper-corporación con el poder suficiente para manejar la economía global. Les permite planear, manipular y hacer cumplir políticas que van en su propio beneficio. Este estudio sirvió de base para un extenso reportaje del canal Alemán DW.


La casta más rica tiene materialmente en todo lo mejor, desde casas, hasta sistema de salud y estilo de vida. Pero debieran saber que les guste o no, ellos siguen ligados al 99% restante de la población, y no debieran torpedear las medidas que buscan mejorar la calidad de vida de ese 99%.

Sus autores son Stefania Vitali, James B. Glattfelder y Stefano Battiston, investigadores de la Universidad de Zurich (Suiza), el trabajo se publica el 26 de octubre 2011, con el título “La Red de Control Corporativo Global” (The Network of Global Corporate Control) en la revista científica PlosOne.org.

Los efectos de esta súper-corporación se ejemplifica en los alimentos, los granjeros de todo el planeta producen comida suficiente para alimentar al mundo entero. La producción global de granos del 2007 ascendió a 2,3 mil millones toneladas, 4% más que el año anterior, pero cada día mil millones de personas pasan hambre. Grain.org describe las razones básicas del hambre actual “Las corporaciones todavía están haciendo una matanza por hambre”: mientras los granjeros producen bastante comida para alimentar al mundo, los especuladores y los grandes comerciantes de grano controlan los precios y la distribución global de alimentos.

El 94 % de esta súper-elite es masculina, predominantemente blanca, y, sobre todo, de Norteamérica y Europa. Provienen de los niveles más altos del capital financiero, corporaciones transnacionales, gobiernos, militares, academia, organizaciones no gubernamentales, líderes espirituales y otras élites en la sombra. Su gran influencia le permite fijar las agendas del G-8, G-20, OTAN, Banco Mundial y Organización Mundial de Comercio.

Este 1% global son iguales a los dueños de plantaciones coloniales, se saben una pequeña minoría con extensos recursos y un poder que les permite controlar las empresas de relaciones públicas y los medios corporativos globales, y para proteger sus intereses y ocultar su actuar, utilizan diferentes medios, por ejemplo; proporcionan entretenimiento para las masas y tuercen las realidades de la desigualdad, desinforman con noticias que no informan colocando el foco de atención en temas intrascendentes.

Antes de seguir, dos cosas; aclararle a los “conspiranoicos” que aquí no están metidos los “Illuminati” ni los “Rosa Cruces” ni la “Masonería” ni el “Sionismo”, ni los “Reptilianos”,ni nada parecido, son relaciones que se van a armar sí o sí, ya que surgen de modo espontáneo por intereses comunes, es igual a los grupos que se forman en Facebook y Twitter. Y si son buenas o malas lo determina la forma como se utilizan, serían buenas si sirvieran para disminuir la desigualdad.

Como podemos ver, lo que ocurre en Chile no es excepcional y es un reflejo de cómo se mueve el mundo, que quienes tienen las riendas de la sociedad, no somos nosotros ni los políticos, son el 1% de la casta más rica. Ellos financian y controlan a los legisladores y estos terminan trabajando para ellos y no para los votantes. Tomemos por ejemplo la Ley de Pesca, que fue un grosero favor a la élite empresarial.

Nuestro país tiene redes que cruzan las empresas más importantes, si efectuáramos una investigación en Bancos, AFP’s, Isapres, compañías de seguro, clínicas privadas, supermercados, etc., nos daríamos cuenta que muchos nombres se repiten por los distintos directorios (Ejemplo: las relaciones verticales de la Isapres y clínicas privadas). Esta estructura de poder llega a la misma clase política, creando nuestro propio poder en las sombras. Bajo esta realidad las colusiones, que antes parecían excepcionales, hoy ya resultan habituales y hasta normales.

Desde la dictadura y como resultado de ella, el 1% más rico se distanció absolutamente del 99% restante, la avaricia les hizo perder toda empatía hacia la gente común. Se impuso un modelo neoliberal que sirve de escusa para quitarle poder al estado y a los sindicatos. Hoy, se subvalora el trabajo en beneficio del capital. Se bloquean leyes que ayudarían a disminuir las desigualdades, el 1% se niega a devolver una fracción de su riqueza para que sea invertida en el bien común, razón de las dificultades para legislar por una educación gratuita, ya que los ricos no necesitan que el gobierno les proporcione educación o atención médica o una pensión.

Prefieren invertir trayendo productos desde países donde se fabrica barato, y no les importa que sea gracias a mano de obra esclava, incluso de niños. Solo les preocupa vender con el máximo de utilidad. Y dichos productos podrían ser fabricados internamente, pero con una mano de obra que pediría trato y sueldos justos.

Nuestra desigualdad es gracias a que la riqueza engendra poder y el poder engendra más riqueza, esto en sí mismo no es malo, lo malo viene cuando la riqueza se mezcla con la avaricia.

La casta más rica tiene materialmente en todo lo mejor, desde casas, hasta sistema de salud y estilo de vida. Pero debieran saber que les guste o no, ellos siguen ligados al 99% restante de la población, y no debieran torpedear las medidas que buscan mejorar la calidad de vida de ese 99%. Además, ese 99% le es absolutamente necesario, el 99% trabaja en sus empresas, el 99% compra sus productos y podemos concluir que el 99% podría vivir sin ellos, pero ellos no pueden vivir sin ese 99% de la población y que representamos todos nosotros. Tristemente la historia muestra que el 1% se da cuenta de esta realidad, cuando ya es muy tarde.

por Fernando Frias