Cómo aumentar en 20% las pensiones de los jubilados en el corto plazo

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jubiladosEl profesor de la Facultad de Economía de la Universidad de Chile Ramón López propone una nueva fórmula para mejorar las pensiones que actualmente entregan las AFP. Manteniendo los fondos individuales actuales pero entregando su administración a organizaciones sin fines de lucro, las cuantiosas utilidades que tienen las AFP podrían ser repartidas entre los jubilados. Según sus cálculos, esto aumentaría en un 20% las pensiones.

En las últimas semanas se han multiplicado los cuestionamientos a las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP), lo que llevó el gobierno a proponer cambios que buscan mejorar las pensiones que entrega el sistema de pensiones privado. No es el único camino posible y quizás tampoco el más efectivo. Esta propuesta alternativa contempla un sistema simple y de fácil implementación en el corto plazo, basado en un cambio de administrador de fondos, sustituyendo las AFP por organizaciones sin fines de lucro (OSFL) y manteniendo el sistema actual de manejo de los fondos.

Los hechos:

1.- En Chile el monto total de reparto anual de pensiones asciende a US$4.500 millones, con una pensión media por cotizante de alrededor de US$4.000 anuales, incluyendo el complemento fiscal solidario que asciende a alrededor a 6.2% de esto, o sea US$250 por año.

2.- Las AFP han sido extraordinariamente rentables para sus dueños, obteniendo durante los últimos años una utilidad neta de US$900 millones por año, lo que implica una tasa de retorno anual sobre su capital de nada menos que ¡26%! Esto descontando el pago de salarios y bonos altísimos para sus ejecutivos.

Todo esto implica lo obvio: Si sustituimos las AFP por organizaciones sin fines de lucro (OSFL) manteniendo el manejo de los fondos con la misma estructura actual de inversiones, en principio habrían US$900 millones adicionales como flujo anual que se podría repartir a los jubilados. La nueva institución de manejo de los fondos podría ser privada sin fines de lucro o una institución estatal. Es decir, si estas utilidades fueran desviadas desde los dueños de las AFP hacia los jubilados, las pensiones actuales pasarían en el corto plazo de US$4.500 millones anuales a US$5.400 millones, lo cual implicaría un aumento de 20% para cada jubilado. Comparemos esta cifra con el pago estatal solidario que aumentó la pensión promedio en solo 6.2%.

¿CÓMO SE PUEDE IMPLEMENTAR ESTA IDEA EN EL CORTO PLAZO?

Primero se traspasan los fondos de los trabajadores a una OSFL privada o a una institución estatal con prohibición absoluta de lucro y con salarios (incluyendo bonos) con tope máximo para los ejecutivos. Esto obviamente no implica expropiación de las AFP, se trata simplemente de transferir los fondos de los ahorrantes a otra institución, manteniendo también la propiedad individual de esos fondos de cada trabajador. Además, para minimizar costos de ajuste, la estructura de inversiones actual de las AFP se mantendría en el corto plazo intacta; es decir se trata solamente de un cambio de administrador de los fondos. En este caso la OSFL obtendrá a fin de año la misma utilidad que obtienen las AFP, es decir US$900 millones. La única diferencia es que ahora estas utilidades no quedan en la empresa administradora, sino que deben distribuirse por partes iguales a todos quienes estén recibiendo una pensión. De esta manera aumentando sus pensiones.

Un aspecto adicional es que si planteamos  una sola gran administradora OSFL de los U$170.000 millones acumulados en el fondo de pensiones, esta entidad tendrá una capacidad de negociación financiera mucho mayor que las AFP individuales, ya que por su tamaño podrá obtener condiciones más favorables en los mercados financieros para colocar sus inversiones Esto hace presumir que las utilidades a distribuir entre los pensionados van a ser probablemente mayores que las actuales.

EVALUACIÓN

Esta propuesta conlleva la formación de un sistema realmente mixto que combina retornos individuales de acuerdo a las cotizaciones de los ahorrantes, con un reparto de las utilidades adicionales del sistema -que en la actualidad son apropiadas por las dueños de las AFP- a todos los pensionados de manera igualitaria, independiente de los fondos acumulados en las cuentas de cada pensionado. Un sistema mixto que no implica cargo fiscal alguno, ya que es financiado enteramente con las utilidades que dejan de percibir las AFP. Es importante enfatizar que esto no afecta en absoluto a las ganancias de los fondos de todos los ahorrantes del sistema. Estos continúan obteniendo las pensiones correspondientes a esos ahorros acumulados, pero ahora aumentadas con las utilidades netas de la nueva empresa administradora de los fondos que se reparte por partes iguales a todos los pensionados.

Una manera de ver esto es como si a cada participante del sistema se le otorgara una acción no enajenable de la nueva institución administradora lo que al momento de jubilar lo hace acreedor de una proporción igualitaria del flujo de utilidades de dicha institución. Esto sería un paliativo rápido y significativo a las bajas pensiones actuales, mientras otras medidas más estructurales empiecen a dar sus frutos para los pensionados.

PROBLEMAS POTENCIALES DE IMPLEMENTACIÓN

-Con el tiempo el número de jubilados aumentará, causando una dilución de los nuevos ingresos derivados de las utilidades a repartir, lo cual disminuiría el impacto relativo de este nuevo componente entre los jubilados. Sin embargo, es posible que por las razones indicadas anteriormente (economías de escala de la nueva institución en base a su tamaño), las utilidades potenciales a repartir entre los jubilados aumenten.

-Si se opta por una entidad administradora estatal podrían surgir los eternos problemas causados por el cuoteo político e incluso algunos riesgos de corrupción, que a veces se dan en entes estatales (y privadas también). Sin desconocer este riesgo, vale la pena considerar el notable manejo profesional de empresas estatales de gran envergadura como Codelco, Enap, Banco Estado y otras, lo cual demuestra que el estado chileno puede, contrariamente a lo que nos advierten agoreros interesados, manejar grandes empresas de una manera tanto o más eficiente que las grandes empresas privadas. En todo caso, la nueva institución sea estatal o privada del tipo OSFL debe estar sujeta a claras regulaciones, con cuentas absolutamente transparentes y bajo  la supervisión de la SVS, la Contraloría u otras instituciones.

-Finalmente, para hacer esto se necesita decisión y liderazgo político. Superar el otro problema endémico en Chile: que los políticos dejen de lado su timorata actitud con el miedo brutal a tocar siquiera con una pluma los grandes y poderosos intereses económicos, tales como los de los dueños de las AFP.