Cómo protestar de una manera no violenta (y efectiva)

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AnimatedPeaceSymbol3¿Se puede conjugar una manifestación efectiva con la falta de violencia? Hay quienes creen que esta última pareciera ser la única salida cuando se trata de denunciar una injusticia o querer hacer un cambio. Y es que a veces, intentar resolver un problema puede llegar a ser muy frustrante si este depende de un organismo superior que no soluciona dichos asuntos.

En ese sentido, coordinarse con otras personas para trabajar en la misma misión, y sin caer en la agresividad, puede llegar a ser aún más complicado. Pero, ¿sabías que existe una organización que se dedica a promover y a enseñar maneras de manifestarse sin violencia y con gran eficacia?

Se trata del Instituto Albert Einstein, en Estados Unidos. Esta entidad sin fines de lucro promueve la libertad, la democracia y la reducción de la violencia política, a través de diversas tácticas. En una charla TED, su directora ejecutiva, Jamila Raqib, explica cómo se lleva esta noción a la práctica y aquí te contamos las lecciones que nos deja.

La manifestación como táctica de guerra

Así como un militar no va a la guerra si no espera ganarla, tampoco deberían actuar los manifestantes si no esperan conseguir algo realmente. “La lucha sin violencia es tan compleja como las estrategias militares, si no más”, narra Jamila en su charla. Agrega que, a pesar que diversos activistas alrededor del mundo han mejorado su capacidad de apoderarse de los titulares de los medios, dichas acciones no sirven de mucho si no son parte de una estrategia mayor.

Jamila asegura que los manifestantes deben estar bien entrenados, tener objetivos claros y sus líderes deben poseer estrategias globales que permitan alcanzar esas metas. Es decir, protestar por protestar no sirve. Menos aún si no se hace de una manera premeditada y con una determinación clara.

Eso sí, la directora ejecutiva de la organización hace una triste comparación: mientras que existen milenios de estudios y avances en tácticas bélicas, la literatura que existe sobre las manifestaciones no violentas es muy reducida. De hecho, sólo un puñado de instituciones investigan sobre este fenómeno.

¡198 formas de manifestarte!

Por suerte, existen algunas organizaciones que sí y en el Instituto Albert Einstein clasificaron 198 formas de protestar sin recurrir a la violencia. Les llaman “armas no violentas” y pueden ser igual de efectivas que las pinchudas o las venenosas, si son bien empleadas.

Estas van desde las más típicas como discursos en espacios públicos, panfletos, peticiones en masa, marchas, declaraciones, etc., hasta otras mucho más innovadoras.

Algunas de las que más nos llamaron la atención fueron: persecución de individuos involucrados en cada una de sus actividades públicas (como seguir a un ministro a todas partes), vigilias en lugares estratégicos, recreaciones teatrales, “funerales” políticos (o simular la muerte de un concepto político que intervenga con la causa), protestas camufladas de reuniones “normales” (sin interrumpir el proceso), silencio, boicot social (a través de las redes sociales), extracomunicación (sobrecargar de mensajes plataformas fundamentales para el organismo en cuestión), quedarse en casa para paralizar la ciudad, desaparecimientos colectivos (de cualquier lugar), boicots comerciales (no comprar), políticas de austeridad, retiro de depósitos bancarios en masa, ineficiencia deliberada, establecer nuevos patrones sociales, sobrecopar instituciones públicas, acudir a mercados alternativos y una larguísima lista de alternativas.

El caso de Guatemala

Hasta el año pasado, Guatemala se encontraba bajo la administración de unos ex militares involucrados en diversos casos de corrupción. La población estaba al tanto de esto, pero no consideraba que tenía las herramientas suficientes para sacarlos del poder. Un día, cuenta Jabila,12 personas se pusieron de acuerdo por Facebook para asistir a una manifestación en la plaza central, en donde llevarían carteles con la frase “#ResignaYa”.

Terminaron llegando 30 mil personas, quienes iniciaron desde ahí una seguidilla de protestas para que la administración dimitiera. Fueron tres meses de manifestaciones mayoritariamente pacíficas, en donde dejaron bandejas de huevos en la casa de Gobierno (¿por qué habrá sido?), organizaron diversos paros nacionales, los colegios cerraron sus puertas, así como los negocios. Además, un grupo de agricultores bloqueó las rutas de acceso con camiones. Es decir, hicieron colapsar el país sin siquiera levantar una piedra. ¿El resultado? El presidente, junto a una docena de oficiales miembros del Poder Ejecutivo, renunciaron.

¿Es realmente efectivo?

El Instituto Albert Einstein es enfático al asegurar que la no-violencia no es un sinónimo de sumisión. “Esta forma de protesta trabaja molestando al enemigo, pero no de una manera física, sino que identificando aquellas instituciones que el oponente requiere para sobrevivir”, explican en su página.

También agregan que este mecanismo neutraliza a las fuerzas militares, ya que no les permite que intervengan al no haber actos de violencia, alteran la economía a través de diversas tácticas y pueden combatir a la propaganda de los gobiernos con los medios alternativos y la creatividad. Es decir, se puede llegar a todos los niveles de la sociedad de esta manera.

Y por último, si se quiere participar en la construcción de una sociedad mejor, hay que partir por informarse correctamente y colaborar con ideas.

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