Doña Lucía interrogada como imputada por defraudación al fisco

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Lucía Hiriart de Pinochet es y ha sido la peor peste que ha caído sobre este país del Sagrado Corazón: siempre se creyó de mejor familia que su marido, el gusano cobarde Augusto Pinochet – lo único pasable que hizo en su vida este carcamal fue el “haberle puesto el gorro” a su mujer con una ecuatoriana –   por el solo hecho de haber sido hija de un ministro del Interior del gobierno radical, de Juan Antonio Ríos – dicho sea de paso tenía bastante de mentalidad militarista, pues fue siempre  un lame botas de Carlos Ibáñez del Campo – y nunca por méritos propios -.

Una vez en el poder, usurpado arteramente al legítimo Presidente, Salvador Allende, Lucía se sintió reina “de verídico reinar” y empezó a dominar a su antojo a las demás siúticas de miembros de la Junta de Gobierno y a coleccionar sombreros y zapatos – como Imelda Marcos, mujer del tirano de Filipinas -. Además, expiaba a ministros y demás funcionarios del gobierno, a través del sanguinario verdugo, Manuel “Mamo” Contreras Sepúlveda.

La pareja Lucía-Augusto constituyó una mafia que torturó, asesinó e hizo desaparecer a miles de chilenos, además de robar a mansalva la plata de todos los chilenos. La familia Pinochet Hiriart se ha caracterizado por ser sinvergüenzas, mediocres e infelices. Una vez muerto Pinochet en su mullida cama – para vergüenza de todos los chilenos – y de un pueblo aún temeroso y servil, que fue capaz de darle un alto porcentaje de apoyo, a través de sus lacayos de la UDI – resultó ser una banda mafiosa – esa familia ha quedado muy bien aperada para resistir la soledad que siempre conlleva la  pérdida de poder absoluto: la pobre viejecita está sola, pero nada en las comodidades que brinda la riqueza, así sea mal habida. A la ausencia de los chupamedias de siempre, tiene el consuelo de disponer de mucho dinero para comprar y a pagar muchos mozos “de librea y corbatín”.

El CEMA-Chile, institución creada durante el gobierno de Eduardo Frei Montalva, siempre ha sido una vaca que ha dado mucha leche: contribuyó a que la   Democracia Cristiana se convirtiera en el primer Partido de Chile, con un record de votación sin parangón en nuestra historia electoral. La “viejecita” de este cuento, nada de tonta, dejó como exclusiva propiedad esta organización lucrativa que, además, le permitía dominar políticamente a las señoras de la “pobla”, muy contentas de compartir un té con pan con la propietaria del poder.

Hace un buen tiempo que el CEMA-Chile dejó de ser una fundación para cohechar a las damas proletarias, pues ahora se hace por medio de las empresas privatizadas por el tirano. Por lo demás, sabemos que en Chile no hay democracia, si siquiera formal, razón por la cual el voto de los pobladores y campesinos vale cero, pues sólo tienen que elegir entre patrones, como ha ocurrido siempre en nuestra historia.

Ahora CEMA-Chile, aún sin poder político sí tiene una fuente de riqueza sobre la base de la venta de sus propiedades – antes de Pinochet  pertenecían al Estado – es decir a los chilenos – y ahora sólo a Lucía, que ya no tiene la obligación de codearse y besarse con señoras con señoras del populacho. La  sola venta de estas propiedades ha significado para el CEMA un ingreso de $6.500 millones de pesos, y la venta de una propiedad en Chillán una suma de $780 millones. Lucía, convertida en agente inmobiliaria ha vendido a las universidades que lucran, Bernardo O´Higgins, Mayor y San Sebastián, terrenos aledaños de su propiedad y, como si no le bastara, ha  vendido plazas públicas a las municipalidades – esto sólo ocurre en “Tontilandia” -.como

Es muy difícil saber el monto de lo defraudado los documentos han desaparecido el ministerio de bienes nacionales estima en unos 10 millones de dólares  y 50 mil gastados en  los meses de estadía del tirano en  Londres

Doña Lucía fue  interrogada en su casa de la dehesa el 14 de diciembre por  el ministro en visita Guillermo  de la Barra en presencia de su hijo Marco Antonio, un médico y su abogado  Pablo  Rodríguez el mismo de su marido.

Como la justicia llega tarde  lo más posible es que la dictadora zafe gracias a la muerte  como ocurrirá hace 10 años con su marido

Rafael Luis Gumucio Rivas (El Viejo)