Educación Express: El insólito caso de los cursos 4×1

Spread the love

Hace al menos un par de años que en Santiago se imparte el 4×1, un “curso intensivo” donde se prepara a alumnos que sólo terminaron la enseñanza básica, para que aprueben de primero a cuarto medio en un solo año. La modalidad, que se balancea entre la educación de adulto y la validación de estudios, ha logrado entregar enseñanza media en tiempo récord al mismo precio de una carrera técnica, sin regulación y estadísticas que den cuenta de su calidad. Este es el lado oscuro de la educación para adultos. Un eslabón perdido de la educación de mercado en Chile.

plata

En el año 2013, los resultados de la encuesta Casen sobre educación secundaria, fueron un balde agua fría para el gobierno de Sebastián Piñera: el 42,9% de la población mayor de 18 años, no había terminado el colegio. El oficialismo le echó la culpa a la Concertación y viceversa. La realidad de que un tercio de Chile no terminara sus estudios, no dejó indiferente a nadie. No cuadraba con ese impecable crecimiento económico, ni tampoco con que el país figurara en los primeros lugares de la “mejor educación de la región”, según la OCDE.

El ministerio de Educación, comandado en ese entonces por Carolina Schmidt, no escatimó gastos en una intensa campaña mediática. La situación debía revertirse y aumentar los matriculados en la educación de adultos, que ofrecía alternativas gratuitas y adaptables a todo estilo de vida.
Las promesas volaron: se aumentaría la inversión en este tipo de educación en un 11%, se reducirían los trámites burocráticos, y se levantaría una propuesta para subir el sueldo mínimo. Ninguna de estas alternativas logró llamar la atención de Iván Nasser, taxista y capacitador de 41 años que solo llegó hasta octavo básico. “Me acuerdo de la campaña, pero no había forma. Yo soy el típico chileno que no pudo estudiar por ser pobre y que solo lo volvería a hacer si no influye en el trabajo actual. Las promesas a la chuña no valen de nada”, dice.

La oportunidad de Iván para terminar el cuarto medio llegó hace un par de meses. Le ofrecieron un ascenso en su trabajo con la condición de que terminara el colegio y luego estudiara logística o marketing. La empresa se ponía con todo. Luego de una vida de trabajo, que comenzó a los 10 años, no pudo dejar pasar la oportunidad.

Nasser había calculado dos años de estudio en su cabeza, mientras googleaba las opciones. Pero se encontró con una sorpresa. Un instituto llamado Cecal, ubicado en Paseo Bulnes 139, oficina 37, ofrecía la enseñanza media completa, o sea, cuatro años en uno. “ A mí me entró la duda. Sabía que podías hacer dos años en uno solo, pero, ¿cuatro? Desconfié harto. Cuando fui a visitarlos me tranquilizaron con el reconocimiento del Mineduc. Los requisitos eran pocos, no la pensé más y me inscribí”, recuerda Iván.

Certificado de nacimiento, residencia y del último año aprobado, eran los únicos papeles que necesitaba junto a su carnet de identidad. El Instituto le facilitaría las guías, ejercicios y las pruebas prediseñadas sin ningún costo extra al arancel y la matrícula. Entraría casi dos meses después del inicio de clases, pero no había problema. “Te dicen que perteneces a un curso intensivo de primero a segundo medio hasta noviembre y luego haces tercero a cuarto medio de enero a mayo. Cómo decir que no”, asegura Iván.

El insólito milagro educativo, con pinta de cuento del tío, le costaría a su empresa 850 mil pesos el año.

“EL OFERTÓN”

El “4×1” del paseo Bulnes es una perfecta estrategia de marketing: conoce a su cliente ideal, desertores de la educación secundaria o jóvenes que el sistema no pudo retener y supera los ofrecimientos de la competencia, los clásicos 2×1. En pocas palabras, una mina de oro de educación express.

El Instituto Cecal (Centro de Estudios y Capacitación Laboral Limitada) nació hace 19 años haciendo capacitaciones a empresas. Se adaptaron a la demanda contratando profesionales y no pasó mucho tiempo antes que el Sence (Servicio Nacional de Capacitación y Empleo) le diera su reconocimiento. Tiene dos áreas: capacitación y educación. En la primera destaca el curso de cajero bancario y, en la segunda, la enseñanza media 4×1, para mayores y menores de 18 años.

No es raro ver en su Facebook menores de edad consultando por los cursos. Tampoco que sigan ofreciendo vacantes, a pesar de que las clases comenzaron hace tres meses. El 4×1, sin embargo, no dista mucho de un curso común y corriente. Tienen clases dirigidas por un profesor, van avanzando con guías de distintas unidades, tienen pruebas, pasan lista y cuentan con un libro de clases idéntico al que se usa en el colegio.

Stephani Muñoz (22) es una de los tres alumnos, de un curso de aproximadamente 10, que siempre va a clases. Llegó hasta octavo básico porque quedó embarazada y la posibilidad de seguir estudiando se volvió remota. Hoy, con su hijo al cuidado de sus abuelos, puede trabajar y estudiar. “Soy garzona y sin el cuarto medio solo te dejan trabajar en Telepizza. ¿A qué más puedes aspirar?”, se pregunta.

Al igual que Iván, va a clases dos veces a la semana –martes y jueves- desde las 6 a las 10:15 de la noche. Admite que la mayoría de los profesores son casi igual de jóvenes que ella, pero no tiene grandes quejas. “Es obvio que la materia es muy resumida y que en una clase de historia podemos ver un periodo histórico entero. Pero confío que tomando apuntes y yendo a clases me irá bien en los exámenes finales”, asegura Stephani.

A pesar de que cada año varían un poco las fechas, la estructura del curso es la misma: de mayo a noviembre: haces el primer ciclo -de primero a segundo medio- y rindes los exámenes en diciembre. En enero tienen vacaciones y si el alumno aprueba todo, puede pasar al segundo ciclo -tercero a cuarto medio- entre febrero y mayo, para nuevamente dar exámenes en junio. Si sale invicto, tiene su certificación de educación escolar completa válida para rendir la PSU y estudios superiores. ¿La desventaja? una sola oportunidad de aprobar por materia. Si repruebas el examen de una asignatura, repites el nivel completo y debes, nuevamente, esperar fecha para rendir las pruebas, que se toman solo dos veces por año. Lo ganas o pierdes todo.

“LO IMPRECISO”

Las instalaciones del Instituto Cecal son simples. Tienen baños para hombres y mujeres, dos oficinas y cinco salas, donde caben alrededor de 12 alumnos en cada una. Todo esto ubicado en un solo departamento en un edificio antiguo a metros de La Moneda. Pablo Henríquez, director del instituto, cuenta que la modalidad 4×1 no existe y que ellos solo preparan para rendir exámenes libres. “Puedes dar todos los exámenes de primero a cuarto medio en un año”, precisa, a pesar de los afiches donde el instituto promociona los cursos como 4×1.

Pablo Henríquez indica con su dedo dos resoluciones a nombre del Instituto colgadas en la pared, las mismas que les muestra a los alumnos como reconocimiento del Mineduc. Asegura que cumplen con todas las normativas y que tienen la patente al día. Sin embargo, ninguna de las dos tiene que ver con educación escolar. La primera es una autorización del Sence que les permite actuar como organismo técnico de capacitación ocupacional y, la segunda, una resolución del ministerio de Salud que los autoriza sanitariamente para funcionar como establecimiento.

El Estado chileno ofrece tres formas de terminar la educación escolar. La modalidad regular que es gratuita, permite mayores y menores de edad, exige asistencia a clases, tiene posibilidad de becas, ocupa el formato 2×1 y posibilita la continuidad de estudios con acceso gratuito a la PSU. La flexible que establece un plan de estudios semipresencial, para mayores de 18 años, también gratuita y es impartida por instituciones privadas o públicas con autorización del Mineduc. Y, finalmente, la validación de estudios a través de exámenes libres a mayores y menores de edad, por razones justificadas que no les permitan ser parte del sistema regular. El Mineduc le pasa un temario al alumno, material de apoyo y las fechas de exámenes a rendir.

Justamente esta última es la que rige el 4×1. A pesar de que no esté indicado en ninguno de sus afiches promocionales en redes sociales y parte de sus alumnos sigan creyendo que hacen un “curso intensivo de cuatro en uno”, el Instituto Cecal no tiene ningún tipo de certificación por parte del Mineduc para impartir modalidad regular y flexible.

Estar fuera de esa regulación tiene sus beneficios. Uno de los más notorios es la especulación del precio del arancel dependiendo la cantidad de alumnos: “Lo que cuesta el 4×1 depende de los alumnos por sala. No se puede cobrar igual a una sala que tiene 30 alumnos a otra que tiene 10. Depende de cuánto cueste el profesor”, afirma Henríquez. También se aventura a dar un rango de precio: “comenzamos cobrando como 22.500 pesos mensuales, yo diría que hoy estamos por encima de… No sé la cifra exacta”, asegura.

Si bien el ministerio de Educación no reconoce este tipo de institutos y asegura que la modalidad 4×1 es absolutamente irregular, The Clinic comprobó que este sistema se ha implementado en al menos otras cinco instituciones en Santiago durante los últimos cuatro años. Tres de estas experiencias, sin embargo, fueron desechadas por los mismos institutos por considerarlas “insuficientes”. Actualmente “Cecal” y “Asetcal: colegio de las oportunidades”, ubicado en la calle Nataniel Cox, son los dos exponentes de este lucrativo sistema de educación.

“LA CALIDAD”

La reforma constitucional del año 2003, que establece la Obligatoriedad y gratuidad de la educación media, fue una bandera de lucha de los dos ex ministros de Educación, Mariana Aylwin y Sergio Bitar. “Me tocó un período de reformas en educación para terminar con su clasismo. Quizás nos demoramos y por eso hoy tenemos una cantidad de gente sin la educación escolar completa, que de alguna manera termina en cosas tan raras como un 4×1”, asegura el ex ministro Bitar. Y no titubea en caracterizarlo: “lo encuentro absolutamente excesivo y un cuasi fraude”.

Mariana Aylwin tampoco esconde su sorpresa: “Los decretos que yo conozco, no hay ninguno que permita un 4×1. Entiendo que preparen gente para exámenes libres, eso sí, pero habría que estudiar el caso específico y analizar si cumple la normativa”, afirma.

Este año el Instituto Cecal matriculó, entre 2×1 y 4×1, a 140 alumnos. 16 de ellos son menores de edad. Su caso actualmente tiene preocupado al ministerio de Educación, que aseguró estar estudiando el tema. El jefe de División de Educación General, Gonzalo Muñoz, aseguró que para ellos el instituto no figura en sus registros: “El Instituto Cecal no aparece en ningún listado de modalidades formales y el proceso de validación se hace de forma individual y no por las instituciones”, aclara.

Otra de las preocupaciones es la calidad. Gonzalo Muñoz aseguró a The Clinic que el ministerio no tiene estadísticas que permitan comprobar si efectivamente los alumnos que dan exámenes libres acceden a la educación superior o si sacan resultados satisfactorios en la PSU. David Inostroza, investigador del área de Estudios de Elige Educar, asegura que ese vacío es un problema ya que no permite medir si la gente realmente egresa o sigue estudiando después de esa modalidad. Así como están las cosas la educación para adultos es prácticamente un enigma. “Lo que sí sabemos y quizás es un punto de referencia, es que en la modalidad flexible solo el 50% aprueba los exámenes”, asegura Inostroza.

Pablo Henríquez, siendo director del Cecal, tampoco maneja estadísticas de cuántos de sus ex alumnos acceden a la educación superior: “pierden el contacto, pero a veces hacen acá el curso de cajero bancario o algo así”, explica. Sin embargo, afirma que si sus alumnos estuvieran insatisfechos con el servicio, pondrían una denuncia en la Superintendencia de Educación, lo que implicaría una sanción directamente al profesor involucrado y no a su instituto, ya que su trabajo es netamente administrativo: “El profesor es el titular y el encargado de que aprendan. Si el alumno reclama, se sanciona al profesor”, acusa. Respecto a la presencia de otros institutos con la misma modalidad, Henríquez se incomoda y suelta: “Lo desconozco”.