¿El café protege contra el Parkinson?

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cafe-588x257Las enfermedades a menudo surgen a causa de la interacción de factores hereditarios y ambientales. Sin embargo, también existen variaciones genéticas que, junto con ciertos factores ambientales, protegen la salud. Científicos de la Universidad de Linköping, en Suecia, descubrieron una mutación genética que impide el desarrollo del mal de Parkinson, especialmente en quienes beben café.

Analizando a más de un millón de malformaciones genéticas, el equipo de investigadores identificó una variante del gen GRIN2A, la cual protege contra el mal de Parkinson. La proteína correspondiente forma parte de un complejo que se cree juega un papel importante en las enfermedades neurodegenerativas.

El mal de Parkinson afecta a tres de cada 100 personas mayores a los 65 años, dañando las neuronas en una parte del cerebro que controla los movimientos musculares. En esta enfermedad, las células nerviosas que producen una sustancia química llamada dopamina mueren o dejan de funcionar adecuadamente. Normalmente, la dopamina envía señales que ayudan a coordinar los movimientos. Aún se desconoce la causa del deterioro de estas células. (¿Café contra la diabetes?)

Se realizó un estudio epidemiológico en el que se examinó la combinación de la mutación de GRIN2A con cafeína, un agente protector previamente conocido, en pacientes de Parkinson. Observaron que las personas que presentaban esta variante genética y consumían café regularmente tenían un riesgo significativamente menor de desarrollar la enfermedad. (Café para la memoria)

Los resultados ofrecen una explicación molecular a los efectos de la cafeína sobre el desarrollo del Parkinson. La cafeína se integra con un receptor de dopamina que regula el flujo de calcio en la célula. Puesto que la dopamina forma parte del sistema de recompensa humano, se cree que quienes poseen ciertas variaciones genéticas no se sienten lo suficientemente «recompensados» por una tasa de café, por lo que no gozan del mismo efecto protector. GRIN2A podría formar parte de esta disposición genética.

El estudio ha sido publicado en la revista científica PLOS ONE.

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