El chocolate está destruyendo África

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Cada año África pierde cuatro millones de hectáreas de bosque. La razón: satisfacer nuestros placeres. Los cultivos extensivos de cacao, al igual que el café y el azúcar, son los culpables. Esta agricultura a gran escala se ha ido trasladando desde Asia y Sudamérica a países como Costa de Marfil y Ghana. África representaba el destino ideal de un mercado hiperglucémico: leyes medioambientales poco exigentes, salarios bajos y gobiernos necesitados de inversión de grandes multinacionales. Los productores se frotaban las manos porque la naturaleza del cacao elimina la competencia global: se cultiva en una banda muy estrecha próxima al Ecuador debido a las exigencias climáticas.

Se estimaba que una lluvia de cacaodólares caería sobre el África subsahariana, pero no. El cacao ha cotizado en 2017 en su nivel más bajo en 10 años y los países productores almacenan toneladas de una cosecha devaluada un 40%. La adicción chocolatera del primer mundo (cada español consume dos kilos al año) y de China era la panacea que justificaba la tala indiscriminada de bosques. El problema es que esta crisis no es coyuntural, el futuro tampoco es prometedor.

Un reciente estudio publicado en Environmental Research Letters analiza el impacto de la expansión agrícola en las zonas forestales de 25 países africanos. En la última década, los propietarios de tierras que cultivan a gran escala han adquirido 22,7 millones de hectáreas del África subsahariana. Según el Centro Internacional para la Agricultura Tropical, Ghana y Costa de Marfil -que suman más de la mitad de la producción mundial de cacao-sufrirán un aumento de las temperaturas de dos grados en 2050. Esto supone un gran problema por la sensibilidad al calor y la necesidad de agua de los árboles del cacao.

Estos países tendrán que buscar otros cultivos para ser competitivos, aunque la deforestación indiscriminada puede ser irreversible. El 30% de los bosques tropicales del mundo están en África. Un pulmón que requiere atención y que no debería morir de coma diabético.