El liceo emblemático de Valparaíso que se atrevió a ser mixto

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El liceo emblemático de Valparaíso que se atrevió a ser mixto

El director Mario Díaz se enfrentó a los prejuicios y no sólo logró hacer del Liceo Técnico de Valparaíso un colegio más integrado, sino que aumentó considerablemente la matrícula.

Por Arelis Uribe.

En Valparaíso, el Barrio Almendral es de liceos emblemáticos. Allí coinciden el Liceo Comercial, el Eduardo de la Barra y el ex Liceo Técnico Femenino. Los dos últimos, colegios que tienen más de cien años de historia y que hace algún tiempo comenzaron un cambio radical en su biografía: se volvieron mixtos.

Al recorrer el ex Liceo Técnico Femenino –ahora Liceo Técnico Valparaíso– se sienten sus 116 años de Educación Pública, así como su fuerte identidad de género. “Ya no estudiamos historia, la hacemos”, dice uno de los murales que le dan carácter al colegio. En el comedor, los muros elogian el rol intelectual de la mujer en América Latina, así como la fertilidad de los úteros del continente.

A pesar de la épica que se percibe, en aspectos administrativos, el liceo, como muchos otros, sufría los achaques de la Educación Pública chilena y tenía problemas internos. La matrícula bajaba año a año y las confianzas de la comunidad escolar estaban quebradas. Con el desafío de revertir este escenario llegó el director Mario Díaz Villegas en el año 2008.

Mario es hijo de la Educación Pública. Estudió en colegios públicos en Chile y Argentina y se tituló de la Universidad de Playa Ancha. Siempre sintió la necesidad de devolver la mano a quien lo formó. Con ese ímpetu llegó a este liceo femenino y una de sus  ideas para mejorarlo fue volverlo mixto: “Quería romper con esa visión conservadora, que éste fuera de verdad un liceo para todos”.

Sus propuestas chocaron con el tradicionalismo de algunos profesores, que en un principio se opusieron al cambio. Ante la adversidad, Mario respondió con creatividad: abrió cupos de nivelación de educación media para hombres y mujeres en jornada vespertina. Esta medida ayudó a contrarrestar el descenso de matrícula y tendió puentes para convertir el colegio en uno completamente mixto. Además, los profesores vieron beneficios que no esperaban: “Lo que los convenció fue que empezaron a tener mayor carga horaria. De pronto tenían 14 horas más y se pusieron contentos”, explica Mario.

Con esto a su favor, el 2012, el director volvió a preguntarle a los profesores, “¿creen que es importante hacer mixto este liceo?”. Esta vez la respuesta fue “sí, hagamos los esfuerzos”. Se presentó el proyecto al sostenedor y fue aceptado.

Con la comunidad escolar alineada, en marzo de 2014 el Liceo Técnico Femenino se convirtió en el Liceo Técnico de Valparaíso, acogiendo a hombres y mujeres en jornada diurna, dando un importante paso para superar la segregación por género presente en varios liceos emblemáticos del país.

La segregación por género está muy extendida tanto en colegios públicos como privados del país. Según un estudio reciente de la revista científica Science, reveló que los colegios segregados por sexo no tenían sustento científico y que lo único que consiguen es aumentar el sexismo y solidificar los estereotipos.

Mario Díaz se enfrentó a los prejuicios y no sólo logró hacer del Liceo Técnico de Valparaíso un colegio más integrado, sino que aumentó considerablemente la matrícula. “La escuela se quedó chica para tanto alumno”, explica Díaz.

Sin embargo, los procesos de integración no son fáciles y deben ser debidamente acompañados. “Hay estrés en los profesores porque estaban acostumbrados a resolver problemas sólo con niñas. Por eso haremos capacitaciones en resolución de conflictos”, dice el director.

Mario asegura que no se caracteriza por seguir la corriente y que, de haberlo hecho, el ex Liceo Técnico Femenino, con todo su simbolismo y pertenencia a los emblemáticos, hubiera desaparecido. “Logramos darle oxígeno al liceo, ahora depende de cada uno de nosotros que siga vivo y respirando, ojalá por 116 años más», dice.