El modelo de reciclaje alemán que lo situó en el liderazgo mundial

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“El mejor tratamiento de basura es no generarla”, es la que premisa que sustenta el modelo de *tratamiento de basura en Alemania. Este sistema se originó en 1994 con la Ley de la Economía Circular -que entró en vigencia en 1996- y que ha tenido modificaciones, con el objetivo de cuidar los recursos naturales y evitar los desechos. Uno de los principales cambios -2012- fue priorizar la obligación de separar y reciclar residuos orgánicos.

Hoy, la estrategia de este país consta de tres pilares: responsabilidad del productor, la Economía Circular y la innovación para cuidar los recursos y proteger el medio ambiente.
Johanna Sternberg, gerente comercial de la Cámara Chileno-Alemana de Comercio e Industria (Camchal), señala que en este modelo participan actores públicos y privados, los que retiran los residuos previamente separados por los consumidores.

“Hoy existen diez empresas privadas responsables de recoger la basura. Parte importante de los desechos son recolectados directamente por cada comuna”.
Añade que los ciudadanos y los recolectores pagan una cuota para la recolección y reciclaje de los residuos, una especie de impuesto.

En el caso de los hogares se les asigna contenedores de acuerdo al tamaño de la familia y cada vez que alguno de los camiones -distintos según el tipo de desecho- retira basura, activa un chip y la información se va a la cuenta para el cálculo del pago anual de recolección, el que es personalizado, pues el objetivo es premiar el reciclaje.

Sternberg explica que el sistema trata de reconocer los residuos como recursos valiosos y tratarlos con tecnología para recuperarlos de manera eficiente o eliminarlos, con el respectivo cuidado hacia el medio ambiente. Por ello, en 2005 se prohibió el uso de vertederos como fase “terminal” de residuos. Los desechos “no tratados” se separan por tipo y los no reciclables se incineran. Una realidad que dista mucho de la chilena, donde hay comunas como Til Til donde planean instalar otro vertedero.
Actualmente en Alemania se recicla el 70% de desechos domiciliarios y se estima que el sector de residuos y revalorización genere 32,6 mil millones de euros en 2017.
Para mejorar aún más el tratamiento de la basura, Alemania está implementando una jerarquía de residuos que implica: evitar, reutilizar, reciclar, aprovechamiento alternativo y eliminar.

Rol de los consumidores La gerente general de Camchal, Cornelia Sonnenberg, explica que la educación ambiental ha sido clave para el éxito del modelo y que “es la combinación de sensibilización, incentivos y obligaciones la que hace el sistema funcional”.

Por ejemplo, antes de dejar de usar bolsas plásticas en los supermercados en 2017, los consumidores que querían usarlas tenían que pagarlas, así se logró desincentivar su uso. En el caso de las botellas de vidrio y plástico, hay que pagar un impuesto que se devuelve al retornarlas en las máquinas instaladas en los supermercados.

Sonnenberg señala que de este modelo, Chile puede recoger la combinación de diferentes estrategias e involucrar a distintos actores. “La creciente industria de reciclaje en Alemania muestra que los residuos son una oportunidad de negocio y no recursos perdidos”.