El pescado vendido

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Tal como lo dije hace semanas, el pescado estaba todo vendido, sólo faltaba una puesta en escena para justificar a los traidores de siempre y anoche fue el momento.

Se hizo creer que estábamos al borde de una salida con militares en las calles.

Para eso se usaron informaciones falsas, como que la familia Piñera estaría fuera del país. Que habría una asonada militar en curso. Que había militares acuartelados. Que Piñera renunciaría por una presión cívico militar. En fin. Hubo tanta especulación informativa que daba risa ver como se echan al bolsillo al país, una vez más.

Nada de eso ocurría. Los militares nunca dan golpes contra sus patrones, para eso Jaime Guzmán construyó las bases del poder al más puro estilo norteamericano, con elites conformadas por familiares, amistades, intereses económicos para que el sistema funcione a su servicio. Entre esas amistades y familiares están los miembros del alto mando castrense, que tal como hemos visto pasan a retiro y luego a directorio de empresas de los más ricos de este país. Lo mismo sucede con diputados, senadores, ministros, subsecretarios y algunos alcaldes de piel clarita.

¿Han oído de un golpe de Estado en los EEUU? Nunca. Eso sucede porque todos los altos mando, una vez en retiro, pasan a ser empleados bien remunerados de las grandes corporaciones, así que a ninguno se le ocurriría cometer el desatino de ir contra la elite.

Ese estudio que se hizo en los años 60 para demostrar cuán cerrado era el poder en los EEUU y cuán antidemocrático era, se usó para construir esta democracia «protegida».

No tendríamos golpes de Estado, a menos que el bloque en el poder se debilitara de tal manera que fuera necesaria la intervención abierta de las fuerzas militares. Algo que no ha sucedido porque desde el primer día hay negociaciones entre los diversos sectores en el poder: partidos políticos de todos los sectores y empresarios.

El asunto más complejo era cómo salir con la corona de olivos bien puesta para superar el entuerto.

Piñera debía salir como un mandatario que se la jugaba por la democracia.

La derecha debía demostrar que era genuino su desconocimiento de la situación que llevó a la crisis.

Los empresarios callarían por el bien del país ( como si les interesara)

Los progresistas o llámense como quieran, debían salir de la crisis como salvadores de la democracia y defensores de la ciudadanía diciendo que habían escuchado la voz del pueblo.

Cuando llegaron a acuerdos, la puesta en escena se concretó. Piñera salió «descomprimiendo» la crisis sin decir nada de nada, pero pareciendo que decía que había salvado al país de un infierno y que tendríamos nueva Constitución.

La derecha se sobó las manos con la SOFOFA, la Asociación de Bancos y otras asociaciones gremiales.

Los progresistas pusieron cara de mártires, miraron al cielo o al suelo, para decir que iban a seguir haciendo de las suyas, pero que habían escuchado al pueblo.

Por encanto desaparecieron de las noticias saqueos. quemas y desmanes. Solo aparecieron voces lastimosas de comerciantes reclamando por las pérdidas, otras defendiendo la solidaridad de los banqueros con sus deudores y la imagen victimizadora de los militares.

De ahora en adelante vendrá lo que Burgos y Harboe claman: inteligencia para aplicar represión selectiva.

Junto con eso, el show municipal de la consulta. Algo ridículo porque ocasionará gasto en los municipios pobres para una consulta que no tiene carácter vinculante.

El poder logró consolidar un pequeño triunfo, pero esto no ha terminado aún.

 

 

Nancy Guzmán : Periodista y Escritora