El peso de los aportes reservados en las campañas de la derecha

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A_UNO_380128En esta segunda entrega actualizamos los datos sobre financiamiento electoral, incluyendo ahora la elección senatorial de 2009, cuando se eligió la mitad de la Cámara Alta actual. Con esta información es posible constatar, entre otra cosas, cómo ha sido constante el mayor apoyo de las empresas privadas (origen del 96% de los aportes reservados) a los candidatos de la derecha. Se observa, además, qué tan importante ha sido la vía reservada para financiar las campañas de los senadores que integran la comisión clave que decidirá si se eliminan o no estas opacas donaciones.

La campaña electoral de los senadores Hernán Larraín (UDI) y Juan Antonio Coloma (UDI) tuvo un factor común que los distingue de todos quienes buscaron un cupo en la Cámara Alta en los años 2009 y 2013. A diferencia de los otros competidores, el 100% de los gastos de las campañas de Larraín y Coloma fue financiado con aportes reservados privados. No recibieron un peso de donantes anónimos, no tuvieron aportes privados de carácter público, no sacaron plata de su bolsillo, ni pidieron al Estado el reembolso al que tenían derecho.

El dato se desprende del análisis realizado por los periodistas Andrea Insunza y Javier Ortega, del Centro de Investigación y Publicaciones de la Universidad Diego Portales, quienes agregan ahora a nuestro especial de financiamiento electoral (ver mini sitio) los datos de las elecciones senatoriales de 2009, año en que correspondió elegir en las regiones impares. Con ello, queda completa la visualización y el análisis de los ingresos de todos quienes actualmente ocupan un sillón en el Senado. El especial fue rediseñado y se agregaron nuevos datos, como por ejemplo, la diferencia entre los montos solicitados y los efectivamente devueltos por el Servicio Electoral (Servel) después de las presidenciales de 2013.

El origen de los gastos de campaña del senador Larraín es una información relevante en la discusión actual sobre financiamiento electoral, pues es uno de los integrantes de la Comisión de Constitución, Legislación y Justicia, lo que significa que será uno de los cinco senadores que deberá votar en las próximas semanas si se aprueba o rechaza el artículo que elimina los aportes reservados y de empresas. La indicación fue presentada por los diputados Vlado Mirosevic (Independiente) y Giorgio Jackson (Revolución Democrática), quienes lograron incorporarla al proyecto de ley que modifica el sistema electoral, la que fue aprobada en la Cámara de Diputados.

Mientras avanza la tramitación de ese proyecto en la sala del Senado, Larraín es uno de los parlamentarios que negocia con el gobierno dejar fuera del texto legal que modifica el sistema binominal todo lo referente a financiamiento de campañas (ver nota del diario Pulso), para convertirlo en un proyecto de ley separado y que se discutiría el año próximo.

En 2009, el senador Hernán Larraín consiguió reunir $248 millones por la vía de aportes reservados, los que constituyen el total de los fondos que reportó al Servel. Comparando la misma información de aportes reservados entre los integrantes de la comisión de Constitución del Senado, lo sigue de cerca el senador Alberto Espina (RN), quien obtuvo el 98,4% de sus aportes de manera reservada ($153 millones). Un poco más atrás se ubica Felipe Harboe (PPD), quien recaudó de esa forma el 88,89% de sus ingresos electorales, lo que le dio un total de $272 millones. Lejos quedan los otros dos senadores de la comisión: Alfonso De Urresti (PS) recibió el 15,98% ($13 millones) de su financiamiento por la vía reservada y Pedro Araya (Independiente), quien obtuvo el 13,63% ($13 millones) de sus aportes con esa fórmula.

LOS FAVORITOS DE LAS EMPRESAS

En el especial de CIPER se puede revisar candidato por candidato la fuente de financiamiento de sus campañas senatoriales. El énfasis está puesto en los aportes reservados por su peso en el total y porque en las últimas semanas ha quedado en evidencia que en realidad la identidad de los donantes es reservada para los ciudadanos, pero los candidatos por una u otra vía se enteran de la identidad de quiénes les aportan por esa vía. Hasta ahora varios parlamentarios lo han reconocido públicamente. Una información inédita ha aportado nuevos elementos al debate del financiamiento de la política pues ahora, y por primera vez, se conoce el nombre de las empresas que pidieron beneficios tributarios luego de hacer aportes vía Servel. Fue el diario La Tercera el que consiguió la información a través de la Ley de Transparencia y la publicó (ver lista).
El Servel reveló recientemente que el 96% de los aportes reservados proviene de empresas privadas, por lo tanto el monto de este tipo de donaciones entrega una buena aproximación para saber a qué candidatos prefieren las empresas.

En 2013 hubo elecciones senatoriales en diez circunscripciones. En ocho de ellas, es decir, en el 80% de los casos, el candidato o candidata más favorecido con aportes reservados militaba en algún partido de la Alianza (UDI o RN).

En siete circunscripciones el candidato o candidata que obtuvo el mayor monto de aportes reservados militaba en la UDI: Manuel Rojas, Gonzalo Uriarte, Pablo Zalaquett, Laurence Golborne, Jacqueline Van Rysselberghe, Ena Von Baer e Iván Moreira. Los primeros cuatro perdieron la elección. Los otros tres asumieron su cargo en marzo.

En las restantes tres circunscripciones los candidatos que lideraron en aportes reservados fueron: Alberto Cardemil (RN) –quien perdió la elección–; Felipe Harboe (PPD) y Carolina Goic (DC). Los dos últimos fueron los únicos candidatos de la Nueva Mayoría que superaron al resto de sus competidores en la recaudación de aportes reservados.

La situación fue similar en 2009, cuando se eligieron senadores en nueve circunscripciones. En siete de ellas, es decir, en el 78% de los casos, el candidato o candidata más favorecido con aportes reservados militaba en la UDI o en RN.

En cinco circunscripciones fue un militante de la UDI quien recibió el mayor monto de aportes reservados en su circunscripción: Jaime Orpis, Marcelo Forni, Juan Antonio Coloma, Hernán Larraín y Ena Von Baer. Forni y Von Baer perdieron la elección, mientras que Orpis, Coloma y Larraín asumieron sus cargos en el Congreso, estos dos últimos con campañas financiadas íntegramente con aportes reservados, como se dijo anteriormente.

Los senadores de Renovación Nacional, Baldo Prokurica y Alberto Espina, lideraron la recaudación de aportes reservados en sus respectivas circunscripciones. Ambos resultaron electos. Los únicos dos candidatos de la Concertación que superaron a sus competidores en este ítem fueron Patricio Walker (DC)  y Ricardo Lagos Weber (PPD), quien incluso superó a Joaquín Lavín (UDI) en este ítem.

Lavín, quien es uno de los dirigentes de la UDI más experimentado en campañas electorales desde que se recuperó la democracia, está muy consciente de que su sector es el más favorecido por las donaciones de las empresas. En una reciente entrevista en La Tercera, el ex alcalde y ex candidato presidencial acusó a la Nueva Mayoría de usar el escándalo desatado por la investigación en curso del financiamiento de campañas ilegal que habrían hecho los dueños del Grupo Penta, para debilitar el financiamiento de las campañas de la centroderecha. ¿Cómo?: al “restringir el aporte privado y principalmente de las empresas”, dijo Lavín (ver entrevista).

El favoritismo de los empresarios por la UDI se refleja no sólo en relación a los competidores en cada circunscripción, sino también en la proporción que los aportes reservados representan respecto al total de ingresos de cada candidato. En 2013, el 89% (8 de 9 candidatos) de los candidatos de la UDI obtuvo más de la mitad de sus ingresos por la vía reservada, mientras que el 57% de RN (4 de 7) y los tres candidatos independientes de la Alianza financiaron más de la mitad de sus campañas con aportes reservados. En la Nueva Mayoría, el 66,7% (2 de 3) de los candidatos del PPD superó el umbral de 50% de donaciones reservados, el 43% (3 de 7) de los de la Democracia Cristiana y el 14% del Partido Socialista (de los 7 candidatos, sólo Camilo Escalona superó la mitad). Ni el candidato comunista (el PC llevó un candidato a senador) ni los dos independientes superaron el margen.

Al comparar los datos se constata que se produjo prácticamente una repetición de lo ocurrido cuatro años antes. En esa elección, el 86% (6 de 7) de los candidatos de la UDI obtuvo más del 50% de gastos reservados, mientras que en RN sólo lo hizo la mitad (4 de 8 candidatos), al igual que los independientes de la Coalición por el Cambio (1 de 2). Tal como en 2013, 2 de los 3 candidatos del PPD (66,7%) obtuvieron más de la mitad de sus ingresos con carácter de reservado. En la DC fueron 3 de 8 candidatos (37,5%) y en el PS, nuevamente Camilo Escalona fue el único de los 4 candidatos que tuvo más del 50% de ingresos reservados. Ni el PRSD ni los independientes superaron esa frontera. Fuera de las dos grandes coaliciones, Carlos Ominami sí cruzó la línea, a diferencia de los tres candidatos del PRI (partido que entonces dirigía Adolfo Zaldívar), quienes se mantuvieron bajo el umbral del 50%.

EL DINERO ES IMPORTANTE, PERO…

El análisis y visualización del financiamiento de la campaña de 2009 permite concluir que, tal como en 2013 (ver nota de CIPER), hay candidatos que tiraron la casa por la ventana en términos de gasto y fueron desplazados por campañas muchísimo más baratas. El ejemplo más llamativo es el de Tomás Jocelyn-Holt, quien en 2009 (entonces representando a la DC), fue el segundo candidato que más gastó en la carrera por la Araucanía Norte ($182 millones) y, sin embargo, fue desplazado con muchísima ventaja por Alberto Espina (RN, $187 millones) y por Jaime Quintana (PPD), quien gastó menos de la mitad ($84 millones) (ver tabla). Peor aún, Jocelyn-Holt es uno de los candidatos con mayores aportes propios a la campaña, al gastar $125 millones de su bolsillo. Como obtuvo sólo 7.481 votos (entre Espina y Quintana sumaron 92 mil), el gasto por voto arroja la estratosférica suma de $24.443.

Pero a Jocelyn-Holt no le importó que la campaña fuera un mal negocio y en 2013 se lanzó al desafío presidencial, esta vez sin el apoyo del partido en el que militó desde su época de dirigente estudiantil (DC). Como se sabe, no le fue mejor. Fue el candidato que obtuvo menos votos (12.594) y aunque gastó la mitad que en la campaña senatorial de 2009 ($94 millones), el Servel le rechazó gran parte de los gastos, por lo que sólo le reembolsó $8,6 de los $75,5 millones que pedía (ver tabla).

Otra reincidente fue Ena Von Baer (UDI), quien compitió por la Araucanía Sur en 2009. Gastó $289 millones y fue derrotada por José García (RN, $112 millones) y Eugenio Tuma (PPD, $99 millones). En 2013 -y tras haber sido designada como reemplazante de Pablo Longueira en el Senado por su partido-, corrió ahora por la Región de Los Lagos, donde gastó $333 millones (97% de ellos de origen reservado).

Joaquín Lavín en la Quinta Costa ($378 millones) y Marcelo Forni en la Quinta Cordillera ($385 millones) fueron otros de los grandes gastadores en las senatoriales 2009 que no lograron un cupo en la Cámara Alta.

Via CIPER