¿Es el sionismo una secta?

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© Lin Zhang Jones/University of Michigan Photo Service
Juan Cole
Juan Cole es profesor de Historia en la Universidad de Michigan, quizá la más prestigiosa de Estados Unidos en lo tocante a Oriente Próximo. 

El blog de Juan Cole es muy visitado y goza de renombre dentro y fuera de Estados Unidos, siendo citado continuamente por los medios de comunicación más prestigiosos. En un principio el blog estaba consagrado exclusivamente a Irak, pero posteriormente ha pasado a abordar cuestiones de toda la región. 

Una de sus últimas entradas se titula así: «¿Es el sionismo o nacionalismo judío una secta política?». Como se ve, Juan Cole no tiene pelos en la lengua, aun a riesgo de enfrentarse a ciertos sectores tan influyentes en su país y en el resto del mundo. 

A continuación cito algunos párrafos de su comentario. 

«Defino una secta como una organización religiosa caracterizada por muy altos requisitos de obediencia a los líderes religiosos, intolerancia completa a la disidencia, campañas secretas de murmuraciones contra los disidentes, destrucción deshonesta de reputaciones, y con mecanismos de control social para evitar (boicotear) y excomulgar».

«Me parece claro que algunos devotos del nacionalismo judío o sionismo practican sus políticas a la manera de una secta. No soy un fan del nacionalismo. Creo que la mayor parte de sus premisas son francamente estúpidas. No hay ‘pueblos’ en el sentido que decían los nacionalistas románticos. No hay ‘pueblos’ atados a una tierra o a un territorio. No hay nada que pueda llamarse un carácter nacional».

En realidad el sionismo es una secta tanto como lo pueda ser cualquier otro nacionalismo, o quizás un poquitín más. Juan Cole cita a continuación el caso de dos profesores universitarios perseguidos por la secta. Uno de ellos, el profesor Steven Salaita, acaba de ser expulsado de la Universidad de Illinois por expresar su opinión sobre la guerra de Gaza. 

Esto es lo que dice Juan Cole de este asunto:

«Tengo fuertes sospechas de que organizaciones sionistas han presionado a la Universidad para despedir al profesor Salaita. Pero nótese que esas organizaciones no entraron en un debate público con él sino que fueron a los corredores de poder de detrás de la escena. Ya vimos lo mismo hace algunos años con Norman Finkelstein. Este comportamiento no es democrático, es propio de una secta y es inaceptable en una sociedad liberal. También vemos a nacionalistas judíos en los tribunales, en despachos oficiales y en altas posiciones administrativas que hacen un mal uso de su posición pública para llevar a cabo venganzas políticas para proteger a Israel de las críticas o para castigar a sus críticos. Este comportamiento no es ético».