Evadir impuestos: ¡Ni venial!

Spread the love

TERESA MARINOVIC
Licenciada en Filosofía.
http://teremarinovic.blogspot.com

Que no me vengan con que dar una boleta “ideológicamente falsa” es inmoral. Yo no lo haría, es cierto, pero esencialmente, por razones prácticas: es decir, para no tener problemas con el SII y la Justicia, y no porque se trate de un pecado o del incumplimiento de una responsabilidad cívica.

1215482-370x240_640x400Nada más hipócrita –por lo demás– que el escándalo de los chilenos; líderes mundiales en el consumo de productos piratas (en bajar música y frecuentar sitios donde se pueden ver películas sin pagar por ellas: es decir, robando); expertos en pedir rebaja a costa de recibir un servicio sin boleta de por medio. Laxos al momento de subir a la micro sin cargar la Bip. Adictos a tomar productos dentro del supermercado y no pagarlos, bajo la premisa de que es una pérdida que esos negocios tienen incorporada dentro de sus costos. ¡Caraduras!

Y no legitimo nada, simplemente me indigna la hipocresía. Porque el chileno es intrínsecamente ratero y, en este sentido, no hay diferencia entre ricos y pobres, salvo en lo que se refiere a los procedimientos que utilizan. Todos iguales, todos cortados con la misma tijera.

Cuando Bachelet se atreve a justificar alzas en la carga impositiva a propósito de la desigualdad, mientras ni siquiera tiene la valentía de reconocer la responsabilidad que le cabe por el costo estratosférico que ha tenido para el país la implementación del Transantiago, lo de Penta (y lo de las boletas por servicios no realizados) me parece un pelo de la cola. Para qué decir cuando pienso que tiene a Dávalos administrando millones de dólares anuales, sin más mérito que el de ser su hijo para hacerlo.

Y no legitimo nada, insisto. Ni siquiera discuto el deber moral de un ciudadano de pagar sus impuestos (de hecho, creo que lo tiene). Pero condiciono ese deber a estándares mínimos de eficiencia y de probidad, que no cumplen ni el Estado ni el Gobierno de turno.

Por eso, cuando Bachelet se atreve a justificar alzas en la carga impositiva a propósito de la desigualdad, mientras ni siquiera tiene la valentía de reconocer la responsabilidad que le cabe por el costo estratosférico que ha tenido para el país la implementación del Transantiago, lo de Penta (y lo de las boletas por servicios no realizados) me parece un pelo de la cola. Para qué decir cuando pienso que tiene a Dávalos administrando millones de dólares anuales, sin más mérito que el de ser su hijo para hacerlo.

O cuando uno se entera de que los políticos usan los cargos como método de posicionamiento de sus parientes, o que los recursos que se destinan a organismos se demuestran como despilfarrados cuando deben entrar en funcionamiento (como ocurrió con la Onemi y el Shoa en el 27F)… entonces uno se pregunta si realmente hay tal obligación moral de pagar impuestos en la cantidad que los políticos estimen, unilateralmente por cierto, justo.

Y no se trata de Bachelet, se trata de todos. Todos los políticos, todos los funcionarios públicos, ¡todos! Los de Impuestos Internos, los de Correos de Chile, los de los Conservadores de Bienes Raíces, los de la ANI, de la PDI, de los Tribunales de Justicia, en fin, corrupción por donde se mire.

¿Hay, por tanto, obligación moral de pagar impuestos? ¡Por supuesto! Pero tanta como la que tienen quienes administran ese dinero de dar garantías absolutas respecto de su buena utilización. Mientras tanto, ¿una boleta ideológicamente falsa? ¡Ni venial!