Fui correctora del SIMCE, y quedé en shock

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SIMCE-2-723x364Ayer terminé de trabajar de correctora en una de las pruebas Simce. No profundizaré en qué prueba por temas de contrato, sin embargo no me está prohibido dar mi parecer. Por lo tanto, aquí estoy: publicando mi opinión para desahogarme del shock en el que quedé.


Mientras revisaba, me preguntaba: ¿qué sentirían l@s profesor@s de estos niños si leyeran las «pelotudeces» que escriben? Sé que suena feo, pero es una realidad, y no la voy a maquillar para escribir lo «políticamente correcto».

El curso que me tocó corregir es de educación básica y, aunque como profesora y ciudadana conozco las debilidades de nuestro sistema educativo, me llama enormemente la atención el bajo nivel de aprendizaje que están obteniendo nuestros niños y jóvenes.

Las respuestas a corregir constaban de dos “ítem”: a través de dos fuentes e imágenes, los niños debían reconocer las continuidades y cambios de cierta población, lo que está acorde al nivel de análisis que deben tener los niños de aquel curso. El asunto es que, calculando a la ligera, pero conscientemente, alrededor del 70% de las 90 mil pruebas que revisamos, no cumplían con el mínimo.

Mientras revisaba, me preguntaba: ¿qué sentirían l@s profesor@s de estos niños si leyeran las “pelotudeces” que escriben? Sé que suena feo, pero es una realidad, y no la voy a maquillar para escribir lo “políticamente correcto”. Y no es un tema sólo de que los profesores queden perplejos ante dichas respuestas, sino que también los padres. Tengo una sobrina que pasó a tercero básico, y me moriría de pena y frustración si, cuando esté en el curso que revisé, me diera respuestas básicas, simplistas o, muchas veces, que no tenían relación absoluta con las fuentes o imágenes, y mucho menos con lo que se le preguntaba.

Me gustaría dar a conocer algunas respuestas para que se entienda mejor a lo que me refiero, pero no puedo. Sólo pondré una respuesta no textual, y que no fue demasiado descabellada en comparación a otras: “¿qué haría si veo a alguien desnudo? lo mato con una bazuca”. O sea, esa respuesta no tiene relación con lo que se preguntaba y, además, nos muestra cómo los juegos o películas se adueñan de nuestras pequeñas mentes.

Debo decir que sí, hubo respuestas buenas y excelentes, pero lamentablemente fueron las menos. De verdad, sigo pensando en todo lo que leí, y me frustra mucho. Me da pena darme cuenta que por más que uno se esfuerce por enseñar, por sacar a los chicos adelante, que tengan herramientas para la vida, esto no se logra. Y creo que con esto volvemos al bendito circulo vicioso de la educación: ¿De quién es la culpa? ¿Del profesor, de los padres, del sistema, del Ministerio? A veces pienso que deberíamos iniciar todo de cero, y no sólo en la educación, sino que con Chile en general.

Estamos mal.

Ahora, lo que me inquieta aún más es que no se hace -o no se hará- nada con esas respuestas. El SIMCE sólo nos da números y puntajes. Todos esos niños que dan respuestas que dejan en shock, seguirán con el mismo problema quizás por cuántos años más. Sería una tarea “de chinos” hacer informes por cada niño para que ellos, sus padres y sus profesores, supieran exactamente por qué obtuvieron sus puntajes, pero no, no se hace, y no creo que alguna vez se haga. Al final el SIMCE no sirve de nada, si hablamos a partir de la pedagogía, no existe una retroalimentación, un análisis profundo de las respuestas y, así, no es útil que se realicen pruebas.

Paulina Granadino

via: el quinto poder