La ciudad del futuro se inspira en la inteligencia colectiva de las abejas

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beesLas nuevas tecnologías pueden cooperar entre sí y, en el proceso, mejorar la eficiencia de todo el sistema. Bajo esta premisa se ha creado el consorcio europeo Local4Global, que trabaja en una solución que permita organizar información aportada por toda clase de dispositivos, y aprovecharla para mejorar el rendimiento global de algunas infraestructuras.

Igual que ocurre en las colonias de abejas u hormigas, los investigadores de Local4Global creen que la cooperación puede mejorar toda clase de infraestructuras complejas. «Dotando de mayor inteligencia a las actuales TIC es posible desarrollar sistemas que logren reducir entre un 20 y un 80% el consumo de energía de los hogares, y mejorar en un 70% las redes de tráfico», explican desde IK4-Tekniker, un centro de investigación que forma parte del consorcio.

Local4Global intenta aplicar algunas de las últimas técnicas de la inteligencia artificial y análisis masivo de datos para optimizar toda clase de sistemas. «Aunque estas tecnologías aportan información en tiempo real sobre los atascos, o permiten a los usuarios controlar el aire acondicionado desde su teléfono móvil, en la mayoría de casos no incorporan variables como el ahorro energético o la reducción de la congestión», afirman desde IK4-Tekniker. El objetivo del consorcio es, precisamente, integrar toda esa información para realizar pequeños cambios que, aplicados de forma masiva, tengan un impacto global considerable.

Optimización

«Esto permitirá que los teléfonos inteligentes y otros dispositivos puedan no solo aportar información en tiempo real y calcular las decisiones adecuadas en cada momento, sino que también sean capaces de adaptarse de manera óptima a los continuos cambios en el entorno». Por ejemplo, que el móvil no solo aporte información sobre el atasco en una carretera, sino que sepa redirigir el número adecuado de coches por caminos alternativos para que las rutas de todos sean lo más óptimas posibles.

El proyecto, que comenzó en 2013 y se desarrollará hasta 2015, cuenta con dos vías principales de investigación, y sus respectivos proyectos piloto: uno destinado al control del tráfico urbano en Múnich y otro –centrado en hogares inteligentes– que tendrá su sede en el centro de I+D de la energética E-ON en Aquisgrán.