La corrupción y los medios de comunicación

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Daniel Jadue

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En los últimos días, varios medios de comunicación ligados a la derecha, entre los que destaca el canal de televisión Mega, han realizado reportajes sobre un caso de corrupción que envuelve a funcionarios y autoridades de los municipios de Chillán e Iquique, además de representantes de una de las empresas dedicadas al cambio y mantención de luminarias led, en nuestro país.

En varios de ellos, se ha intentado relacionar a la comuna de Recoleta con el caso, por el simple hecho de tener un contrato vigente con la empresa involucrada, situación que se repite en comunas como Las Condes, Puente Alto, San Miguel, Chimbarongo y Puerto Natales, entre otras.

Hay que reconocer que algunos de estos medios, nos han contactado para entregar nuestra versión, pero cada vez que lo han hecho, hemos desistido por una simple razón, la única comuna que les interesaba incorporar en sus reportajes, aparte de las directamente involucradas, era Recoleta, lo que evidencia una clara operación política que no estamos dispuestos a tolerar y mucho menos a validar.

Además, dichos reportajes se centran sólo en una de las empresas del rubro, pasando por alto que en contratos similares, para productos y servicios de iguales características y duración, a una empresa como ENEL, se le ha pagado cifras bastante mayores que en el contrato vigente en nuestra comuna, lo que parece no llamarle la atención a nadie.

A partir de lo anterior, he sentido una vez más la necesidad de poner a disposición de quienes se interesan por la verdad, varias consideraciones que permitirán a los lectores sacar sus propias conclusiones acerca del caso, por una parte, y también acerca del rol que algunos medios de comunicación vienen jugando hace rato en nuestro país, por otro.

Lo primero, es que ante la afirmación falsa entregada por estos reportajes, en orden a que por los mismos servicios, Recoleta habría pagado una cantidad similar a las comunas involucradas, es necesario aclarar que la licitación de Iquique contempla solo cambio de las luminarias y posee una duración de 134 días, es decir, 4,5 meses.

En el caso de Chillán, que también contempla sólo el recambio, el plazo del contrato es de 10 meses.

A diferencia de ambos, Recoleta, contempla no sólo el recambio de luminarias sino también su mantención por un período de 10 años.

Comparar los tres contratos sin mencionar esta notable diferencia solo puede buscar relacionar a nuestra comuna con este caso de corrupción, lo que nos parece francamente inaceptable y falto de ética por parte de los medios que lo han hecho.

Ahora bien, si incorporamos en el análisis a otra de las empresas que opera en el rubro, como ENEL, a contratos similares al de Recoleta, tanto en servicios contratados como en duración del mismo, encontramos comunas como Linares y Colina, ambas de Chile Vamos, que adjudicaron valores unitarios, un 7 y un 18% más caros que Recoleta y ningún reportaje las menciona siquiera.

Como si la evidente diferencia del tipo de servicio contratado y la duración del mismo fuera poco, entre las comunas involucradas en el caso de corrupción y la comuna de Recoleta, existe una diferencia de tremenda relevancia, que los reportajes también han optado por omitir.

En el caso de Iquique, el mercado ofreció a la comuna seis ofertas más baratas para el mismo contrato, lo que resulta bastante llamativo; igual es el caso de Chillán en donde el mercado ofreció 7 ofertas más baratas que la adjudicada, lo que se repite en las comunas de Chimbarongo, con seis ofertas más baratas, San Miguel con 3, Puerto Natales con 10 y Las Condes con al menos 1. No menos importante es destacar que todas estas comunas están dirigidas por alcaldes o alcaldesas de Chile Vamos.

A diferencia de todos los casos anteriores, Recoleta adjudicó el contrato a la oferta más barata dentro de las que se presentaron y cumplieron con las bases técnicas, es decir, no tuvimos ninguna mejor alternativa dentro de lo que el mercado ofertó. Ignorar este gran detalle también nos parece, al menos, poco transparente, mal intencionado y poco ético por decir lo menos.

Como si todo lo anterior no fuera suficiente, la Municipalidad de Recoleta fue requerida el año 2018 por la Contraloría General de la República (CGR), a solicitud de dos concejales de la UDI, que han estado tras una serie de denuncias que han sido todas desechadas, sin excepción y que una vez más pidieron investigar el proceso a pesar de no haber presentado una sola prueba de alguna supuesta irregularidad, a lo que la CGR, con fecha 27 de diciembre de 2018 respondió, como todas las veces anteriores, rechazando el reclamo en todas sus partes.

Al día de hoy no hemos sido notificados de algún otro requerimiento que ponga en duda el proceso de licitación y contratación de este servicio de luminarias.

Tampoco de alguna investigación en curso. Como todos saben, la Municipalidad de Recoleta ha dado importantes batallas contra la corrupción y siempre ha estado y estará a disposición de cualquier requerimiento o investigación judicial que busque poner tras las rejas a quienes violan la confianza puesta en nosotros por la ciudadanía.

No es casualidad que seamos una de las comunas más transparentes de Chile, por lo tanto, de llegar a existir alguna investigación respecto de nuestra comuna, estaremos disponibles para entregar todos los antecedentes disponibles.

Por último es bueno recordar que habitualmente, cuando se discute de corrupción solo se pone el foco en el mal uso de recursos económicos, cuando en realidad de lo que se trata la corrupción, es de usar para fines personales o privados, recursos, potestades y atribuciones, ​ para conseguir una ventaja ilegítima generalmente de forma secreta y privada. Corrupción es todo acto desviado, de cualquier naturaleza, con fines económicos o no, ocasionada por la acción u omisión de deberes institucionales, de quien debía procurar la realización de los fines encomendados y que en su lugar los impide, retarda o dificulta.

Por tanto, cuando un medio de comunicación es usado para operaciones políticas, para desinformar o para instalar en la sociedad noticias falsas, se está también ante un evidente caso de corrupción.

Que buenos eran los tiempos en que el periodismo servía fundamentalmente, para que la ciudadanía supiera aquello que los que ostentan el poder, pretenden mantener en silencio y que triste ver hoy que a veces, funciona exactamente para lo contrario y se usa para crear una realidad a imagen y semejanza de los poderosos.

Hago un llamado a la real transparencia, a que digan la verdad e investiguen seriamente y no se presten para el engaño hacia la ciudadanía.