La culpa no es de las AFP, estimado

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24461497196_716d3a7b3e_b-723x364El título no es mío, es de una columna escrita por Rafael Rodríguez, Gerente General de Seminarium.  No creo necesario hacer un resumen de ella, porque es fácil de deducir por el título que la culpa de que las pensiones sean tan bajas es de las personas.

Esa misma conclusión está presente en las más de 200 páginas del Informe Final de la Comisión BravoLos trabajadores chilenos somos tan negligentes, tan poco previsores, tan flojos que ni siquiera nos tomamos la molestia de conocer cómo funciona una AFP.

Es el mismo discurso que dan los “expertos” sobre el tema, concluyendo, invariablemente, que la gran solución es subir la edad de jubilación, como señaló Carlos Massad hace unos días.

Todos ellos, consideran que es responsabilidad de cada trabajador cotizar más para tener mejor pensión.  ¿Es así?


El afiliado ni siquiera tiene voz para elegir el fondo en el que quiere estar, porque aun cuando teóricamente así sea, a ninguna AFP le conviene que la mayoría este en los fondos D y E, necesitan que estén en el A o en el B

Supongamos que usted deposita 1.000 pesos en el fondo A de su AFP. ¿De qué le sirve depositar más, 2.000, 3.000 o 5.000 pesos, si la AFP puede disponer para invertir en quién sabe qué el 80% de lo que usted ha puesto? Y ahí viene la enorme falacia que dice Rodríguez al comienzo de su artículo: “Desde sus inicios y hasta la fecha, cada peso colocado en una AFP ha tenido una devolución de dos coma tres pesos.” ¡No es cierto! No lo es porque el 80% de lo que usted ha puesto en la AFP ha ido a parar a la Bolsa en transacciones bursátiles. O sea, a la ruleta rusa, tal como comprobó Manuel Riesco en el estudio Resultados para sus Afiliados de las AFP y Compañías de Seguros Relacionadas con la Previsión:1982-2012 (2013) . O sea: de cada tres pesos cotizados, dos se han ido a cualquier parte, menos a nuestra cuenta.

Un ejemplo: caso Cascadas, los afiliados en AFP Habitat, Provida US$7,7; Capital  y Cuprum perdieron en el año 2014 más de US$ 44 millones. Los afiliados, no los dueños. Todos los trabajadores que cotizamos perdimos 44 millones de dólares. Pérdida referencial solamente. ¿Entiende el drama? Lo que usted ahorró durante 15 años, la mitad se perdió en inversiones del tipo Cascadas. O sea, mientras más dinero usted haya tenido en una de esas AFP, mayor ha sido la pérdida, y peor pensión obtendrá cuando se jubile. Porque ese dinero perdido en empresas de papel o sociedades de inversiones, jamás se va a recuperar. ¿Y por qué no se va a recuperar? Porque las AFP siguen jugando a la ruleta rusa. Tras el asunto Cascadas, y otros, no aprendieron nada y volvieron a jugar con los fondos. Y en las dos primeras semanas del año 2016, todo lo recaudado en un año se perdió . Y suma y siguen las pérdidas porque fueron más grandes en febrero.

 ¿Y eso es su culpa como afiliado? ¡No! Porque usted lo sabe: una vez puesto su dinero en su cuenta, no tiene ninguna voz ni voto en qué se hace con él. El afiliado ni siquiera tiene voz para elegir el fondo en el que quiere estar, porque aún cuando teóricamente así sea, a ninguna AFP le conviene que la mayoría esté en los fondos D y E: necesitan que estén en el A o en el B porque así pueden usar más del 60% de lo recaudado en esas inversiones de helio, y a eso apuntan siempre; por lo que venden la rentabilidad sin que nunca le expliquen al cotizante que es mera especulación, no garantía.

O sea, personas como Rodríguez y otros nos exigen a los chilenos que solventemos, con nuestras pensiones, su jueguito bursátil, manteniendo a personas como Ponce Lerou, Álvaro Saieh, Pedro Corona Bozzo  y un largo etcétera que, ojo, eran empresarios quebrados cuando cierto personaje que fue entrevistado en el Informante y que no quiero nombrar, les regaló el dinero de todos los chilenos; el problema es que personas que ya mostraron ser incapaces de ser responsables con su propio patrimonio juegan con el nuestro. E incluso personas ligadas a estafas y otros fraudes fiscales tienen en sus manos nuestras pensiones.

Caso La Polar: Los ejecutivos de esta empresa recibieron préstamos de AFP como Capital y Cuprum en pagarés, comprometiéndose a devolverlo con gigantescos intereses, poniendo en garantía sus acciones. ¿Comprende lo que estoy diciendo? Los afiliados de Capital y Cuprum son accionistas de una empresa quebrada. ¿Y qué le importa a los propietarios de Capital, recuperar los fondos de los afiliados desperdiciados? Nada, les importa cómo le afectó a su patrimonio personal (y tienen acciones legales para recuperar esos fondos).

Y esto es tan así, que llama la atención que la Comisión Bravo ignorara completamente lo que estaba pasando en Perú. ¿Y qué pasaba ahí hace un par de años? Estaban discutiendo sobre las pensiones, ya que están igualmente bajo un régimen de AFP. Pero en esta discusión el énfasis se puso en algo que aquí en Chile estos expertos quieren que ignoremos: los dueños de las AFP no tienen ninguna sanción por el mal manejo de los fondos. El descaro de llamar “rentabilidad negativa” a lo que es pérdida, es prueba inequívoca de ello. Y no quieren ser sancionados, porque ¿cómo van a prestarse dinero entre sus amigos si hay sanciones y más fiscalización? (Lo que eufemísticamente llamé “jugar a la ruleta rusa” es en realidad darle dinero a los amigos. Nuestro dinero a sus amigos)

Rodríguez y otros nunca hablan de cómo castigar a quien invierte mal. Nunca habla de las pérdidas, ni de quien debería asumirlas. La culpa es del afiliado que no deposita más. ¿Cómo se atreve a pedirnos que le regalemos más dinero a quienes nos han provocado pérdidas de millones de dólares? Y luego tranquilamente recibe dinero del Estado, porque el Estado pasa a “ayudar” a los cotizantes en ciertas circunstancias, como cuando se le acaba el fondo. ¿Y quién administra esa ayuda? La AFP. Nunca la AFP responde por nada, ni por las pérdidas, ni por las malas inversiones, ni por el hecho que tanto “amigo de” cruce de una administradora a otra cínicamente.

Y si no fuera suficiente todo esto, el sistema está tan enredado en una madeja deliberadamente compleja, que se necesitan años de estudio para entender cómo funciona realmente una AFP. Si es simple, es más fácil ver en qué falla y sancionar. Pero la idea es que usted, cotizante, no tenga que saber cómo funciona el sistema, para eso está la Administradora de Fondos de Pensiones, para que piense por usted.

El sistema en sí podría ser muy bueno, podría alivianar la carga al Estado si estuviera en manos responsables. Usted tendría una buena pensión si personas responsables y adecuadas hubieran invertido con precaución en empresas solventes. Pero el sistema no funciona, no porque sea malo, sino porque está en malas manos, manos que tienen antecedentes financieros sucios y truchos antes de que se apropiaran de nuestros fondos. Perdón, antes de que les regalaran nuestro dinero.

Creo que Rodríguez tiene razón: la culpa no es de la AFP, estimado. La culpa de que los chilenos tengamos pensiones miserables en el futuro es de quienes son dueños de ellas. Esa es la realidad.