La salud pública en Chile… despojo de lo público en beneficio de lo privado

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¿Qué ocurre en la salud pública chilena?

¿Por qué cada día vemos más gente en los hospitales públicos, esperando largas horas, para ser atendidos?

¿Por qué tienen los pobres cuando están enfermos que sufrir esta realidad?

¿Qué puede ser más dramático en Chile que estar enfermo y ser pobre?

 

La Organización Mundial de la Salud, OMS, organismo dependiente de Naciones Unidas, estima que Chile con su cantidad de población y su nivel de crecimiento, debiera invertir como mínimo el 6% de su Producto Interno Bruto, a diferencia del 3,5% que actualmente invierte en salud pública.

Además, es escandalosa la entrega que el sector público de salud hace al sector privado, el cual el año 2013, fue de U.S$1.187.000.000 de dólares.

Desde el año 2005 hasta este año 2014, el Estado de Chile, ha transferido al sector privado de salud, la cantidad de U.S$ 8.836.000.000 de dólares. El sector público, teniendo muchos menos recursos, tiene casi 5 veces más actividad y pacientes que el sector privado.

Esto ha significado que la capacidad hospitalaria pública en estos últimos 10 años se ha visto dañada en un 12% de su capacidad de atención, con una reducción de 3.446 camas. Existe un 30% de déficit de personal entre profesionales y no profesionales. Un 15% de los trabajadores de la salud pública, está en una situación inestable a honorarios y sin aranceles de Seguridad y Previsión.

Los diversos mecanismos de desestabilizar la salud pública han sido entre otros; Disminución de las especialidades; Políticas de comprar servicios a clínicas privadas; Concesión de hospitales públicos al sector privado. Entre las más destacables.

En los últimos 10 años, se ha hecho más claro que LA SALUD SE HA CONVERTIDO EN UN BIEN DE CONSUMO, DEJANDO DE SER UN DERECHO DE LOS CHILENOS Y CHILENAS.

Con lo que se ha entregado desde el sector público al privado en esta última década, se pudiesen haber construido unos 25 hospitales de alta especialización y complejidad, cientos de consultorios públicos y comprar miles de ambulancias y equipos hospitalarios, además de gran cantidad de medicamentos.

El 57% de financiamiento público es para el sector privado, que atiende a un universo de aproximadamente 3.000.000 de personas con un estimativo de $ 700.000 por cada una. Mientras que el 43%, se destina al sector público con un estimativo de $ 260.000 por cada uno en un universo de más de 13.000.000 de chilenos y chilenas.

Esto sin contar que los hospitales públicos pagan al sector privado cada año, alrededor de $300.000.000.000 pesos, por concepto de atenciones derivadas.

Fonasa paga a los hospitales públicos por un día cama en la Unidad de Tratamiento Intensivo, la cantidad de $126.000 en circunstancias que ese día vale $ 300.000, sin embargo cuando se trata de clínicas privadas, Fonasa por un día de cama básico paga la cantidad de $827.000… ¿Por qué esa diferencia? ¡Porque se actúa siempre con el criterio de favorecer al privado en desmedro del sector público! ¿Quién protege a los más humildes en Chile? Preguntas que no tienen respuesta.

La Concesión Hospitalaria, es una forma de privatización encubierta. Esta política entreguista que comenzó a desarrollarse desde el gobierno de Ricardo Lagos, con las famosas Cárceles concesionadas, nos ha llevado a situaciones como la que ocurre en el Hospital de Maipú, el que fue entregado con gran prisa solo por un afán populista del gobierno anterior de exhibirlo como un logro y donde la falta de personal y equipamiento lo hacen patético.

Personalmente concurrí hace unos días a emergencia de este centro de salud, para colocarme una vacuna antirrábica debido a la mordedura de un perro en la vía pública, me dijeron que debía esperar alrededor de unas 8 horas como mínimo… patético y más digno de un show de humor negro.

Duele a Chile entero esta realidad; Duele ver tanta indiferencia hacia los sectores más necesitados y más vulnerables y que tienen menos recursos y no tienen ninguna otra opción que el sistema público de salud.

Mayor preocupación al considerar los elevados precios de los medicamentos, los que en algunos casos superan el 8.500% de su valor real. Demás está decir la indignación que se genera al pensar que tres de las más grandes cadenas farmacéuticas como son Farmacias Ahumada, Farmacia Salco Brand y Farmacia Cruz Verde, generaron un monopolio para establecer precios muy elevados y la Fiscalía Económica que en un inicio las acuso de monopolio, en la práctica no tuvieron sanción real importante…Indigna la indolencia de estos empresarios sin escrúpulos.

Gran parte de nuestra población vive la sensación de indefensión frente a un sistema que actúa sin el menor respeto la salud de los más humildes, que beneficia a sectores con grandes recursos económicos a costa de pobreza y falta de personal y equipos en los hospitales y consultorios.

Somos un país de gran riqueza, debido a nuestros recursos minerales y los entregamos a modo de regalo a manos de transnacionales privadas y extranjeras. En esos recursos no renovables está el futuro de nuestro pueblo y la grandeza de nuestra Patria.

Chile necesita que sus autoridades actúen con diligencia en dar soluciones a problemas de máxima gravedad como son la salud, eso no puede esperar.

Basta de abusos, exijamos más conciencia, exijamos dignidad.

Quisiera felicitar y agradecer a la revista Punto Final en su n° 803, por el excelente material informativo al respecto y a la Declaración Pública de la Federación de Trabajadores de la Salud FENATS de la Octava Región.

Muchas Gracias.

 

La salud pública en Chile… Un ejemplo del despojo de lo público en beneficio de lo privado