La Tercera y El Mundo: Misma noticia, diferentes verdades

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El pasado 3 de febrero, La Tercera publicó un reportaje titulado “Estudio revela que la estructura del cerebro determina la ideología política”. Las conclusiones del estudio, según informa el diario, podrían resumirse en dos citas:

  1. “Las personas conservadoras tienen más desarrollada la amígdala cerebral, órgano que está en el centro del cerebro que se asocia con la gestión de miedo y con la aversión a asumir riesgos“.
  2. “Los cerebros de los más progresistas muestran una mayor densidad de materia gris en una zona que se llama cíngulo anterior, que se vincula con una mayor capacidad de aceptar la incertidumbre y de adaptarse a situaciones novedosas“.

Pero esta no es una noticia nueva y esas no son necesariamente las conclusiones del estudio. Antes, El Mercurio publicaba el 7 de abril de 2011 la nota “Estudio comprueba que liberales y conservadores tienen estructuras cerebrales diferentes”. Ambas noticias, por supuesto, refieren al mismo estudio, que data precisamente de 2011. Cabe preguntarse entonces por qué La Tercera esperó hasta este año para dar esta noticia, cubriéndola además, prácticamente del mismo modo en que lo hiciera su principal competencia.Cuesta creer que se deba a la escasez de contenidos o a un trabajo editorial desprolijo; tampoco parece ser una aventura en solitario del periodista José Irarrázaval, que en lo que va del año, ha publicado noticias como “Los cambios más sorprendentes de los actores de Hollywood” y “Gobierno no descarta recurrir al TC por moción que anula Ley de Pesca”, que por su variedad parecen provenir de decisiones editoriales y no personales; cabría suponer que en este caso sucede lo mismo.

Cabe preguntarse entonces por qué La Tercera esperó hasta este año para dar esta noticia, cubriéndola además, prácticamente del mismo modo en que lo hiciera su principal competencia.

Con todo, lo más interesante no es la extraña decisión editorial de La Tercera, sino el contenido de la noticia. El diario parte titulando que existe una correlación entre la estructura cerebral y la ideología, pero termina por afirmar que “(…) los miembros del Instituto de Neurociencia Cognitiva de la Universidad de Londres no lograron determinar por qué ocurre esta correlación y cuáles son sus consecuencias.” De esta forma, enfrentamos una noticia aparentemente neutral, como suelen serlo aquellas que se apoyan en fundamentos científicos,pero cuyo título (la parte más leída de las noticias, bien sabemos) es explícito en entregar una información que no es coherente con el resultado de la investigación citada.

El espejismo de neutralidad termina por despejarse cuando comparamos el tratamiento que hace La Tercera en 2016, con el que hiciera El Mundo en 2011.Los españoles citan declaraciones que los chilenos omiten, como por ejemplo que “la conclusión principal de nuestro estudio es que las distintas opiniones políticas pueden ser visibles sutilmente en distintas estructuras cerebrales”, para rematar señalando que “en nuestro estudio no queda claro si la estructura del cerebro determina la actitud política o es al revés. Por lo tanto hay que ser precavido antes de interpretar la relación de causalidad”. Un médico español citado por El Mundo, termina la nota sosteniendo que “seguramente habrá muchas personas liberales o conservadoras cuyas imágenes cerebrales no tengan los mismos resultados que los obtenidos en los participantes del trabajo, por lo que los datos deben ser tomados con mucha cautela”.

El espejismo de neutralidad termina por despejarse cuando comparamos el tratamiento que hace La Tercera en 2016, con el que hiciera El Mundo en 2011.

El uso desprolijo, parcial o tendencioso de argumentos científicos para sostener premisas políticas no es algo nuevo, como comentáramos en el caso de Cynthia Ortiz, cosa especialmente preocupante en razón del desolador panorama de las ciencias en nuestro país. En este caso, la forma de exponer los antecedentes produce noticias completamente diferentes: de la noticia chilena puede concluirse, al estilo de la frenología, que cuestiones físicas determinan nuestra ideología, y por tanto, nuestra posición dentro de la correlación de fuerzas de una sociedad en disputa. En la noticia española, en cambio, se propone con mucha precaución que es posible advertir similitudes entre la estructura cerebral de cautelosos y conservadores, del mismo modo que entre arriesgados y liberales (o progresistas, en la versión de La Tercera). En España todos puede ser liberales o conservadores, mientras que en Chile, es una cuestión biológica.

En definitiva, mientras los medios de un país monárquico exponen la noticia de modo que la pregunta políticamente relevante quede abierta a discusión, los medios chilenos eligen forzar la causalidad para desplazar el problema de la diferencia hacia un lugar en donde nada podemos hacer por superarla, y de esa forma, instalar una falsa concepción autoritaria: del mismo modo que en España el Rey es Rey por voluntad divina, en Chile hay opresores y oprimidos por el azar de la biología.