La tortura de los estudiantes de odontología en Chile

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No puedo evitar espantarme al ver los dos reportajes del noticiario de TVN respecto de la captación de pacientes y pago de tratamientos por parte de estudiantes de odontología de la Universidad Austral. No porque no lo haya vivido, sino porque pareciera que cada día la situación se vuelve más terrible para los alumnos y sus familias. Siento espanto al recordar lo que como estudiante de odontología tienes que vivir para poder titularte.dentista

Como estudiante proveniente de una familia de clase media, con tres hermanos simultáneamente cursando distintas carreras universitarias, el pregrado fue económicamente un vía crucis. Sin dinero suficiente para comprar materiales e instrumental que me solicitaban, menos podía pagarle tratamientos a los pacientes. Pude cancelar tratamientos gracias a que recibía pago por una ayudantía. Sin eso hubiese sido imposible poder aprobar todos los ramos clínicos. Sin embargo, conocí realidades económicas mucho más difíciles que las mías, probablemente ellos también sufrieron mucho más que yo.

Ejerzo la profesión de odontólogo hace dos años, estudié en la Universidad de Talca (Universidad Estatal) y trabajo en el sur de Chile, en las rondas médicas rurales de la región de Aysén, y no creo haber aprendido a “gestionar los pacientes” por tener que preocuparme del pago del tratamiento en la universidad. Más bien creo que era suficiente tener que enfrentar una educación totalmente mercantilizada, donde me tuve que endeudar hasta el cuello para poder estudiar, como para tener además que depender del pago de mis pacientes para aprobar los cursos clínicos. Me imagino lo que tienen que vivir aquéllos que estudian odontología en una universidad privada no tradicional, pues obtuvieron puntajes en la PSU que no les permitieron ingresar a una universidad estatal o tradicional porque la mayoría proviene de los estratos socioeconómicos más vulnerables.imagen-dentista_campaa_

Es indignante escuchar al director de Escuela de la Universidad Austral de Chile declarar que los alumnos deben aprender a gestionar sus pacientes para la práctica privada. Porque el deber y misión de una institución con fin público que forma profesionales de la salud, no es enseñarle al alumno que si el paciente no paga entonces no lo debe atender. El profesional odontólogo tiene una misión mucho más amplia que el mezquino cobro de sus prestaciones. Indigna porque la opinión de quien encabeza una escuela representa el espíritu que allí se vive: el estudiante debe aprender que los pacientes se gestionan y que esa gestión es sinónimo de pago. Al final de su carrera el alumno aprende que todo su esfuerzo en el pregrado tiene como objetivo el pago, ya que probablemente tampoco ese director de escuela se preocupa de que sus alumnos no olviden la verdadera misión que tienen, o quizás no lo recalca tanto como sí lo hace con el pago de los pacientes. Y nos bombardean con conceptos y objetivos económicos porque al salir tienes que pagar a la Universidad para titularte, pagar el saldo de la diferencia del arancel real (que está inflado) en relación al referencial, pagar el crédito institucional (que lo pagarás en UTM), pagar el crédito solidario, pagar el crédito con aval del Esta(fa)do (que lo pagarás en UF por 20 años).

No culpo a las universidades por esta realidad ampliamente extendida en las 38 ó 39 escuelas de odontología del país (quizás a estas alturas cuántas son), porque el sistema de educación superior las tiene hundidas en una competencia falsa y desmedida, con información e indicadores dignos de quien compra zapatos porque le gusta el color o le contaron que eran buenos. Este abandono, sobre todo de las universidades estatales ha originado que los estudiantes de odontología tengan que pagar el arancel más caro de todas las carreras, salir a cazar pacientes y pagarles sus tratamientos, responsabilidades extra y extremas respecto de lo que realmente le compete a un estudiante.

Esta situación es un reflejo de la desregulación que existe en las instituciones de educación terciaria en nuestro país, que ha golpeado fuertemente a las carreras del área de la salud, y con mayor impacto en odontología. El desfinanciamiento, la autonomía y el fin de lucro ha llegado a tal punto que los estudiantes deben financiar también las actividades clínicas que las universidades prestan a la comunidad, cuando un eje fundamental de una universidad es prestar servicio a su propia comunidad.

imagesLos precios por las prestaciones dentales -por lo menos en la universidad donde estudié- tampoco son muy disímiles a aquéllos a los que tienen acceso los usuarios de las isapres. Por lo tanto los pacientes que atendemos en la universidad son los que no pertenecen a isapres o no tienen dinero para costear un tratamiento odontológico integral. Esto implica que las universidades aportan a la segregación en materia de salud, donde la población más vulnerable económicamente es la que accede a atenderse con alumnos y deben endeudarse con una universidad para ello.

Las declaraciones del director de escuela denotan un intento desesperado por justificar lo injustificable. Hubiese esperado una mayor sinceridad al respecto para conocer las verdaderas razones que tienen para someter a los estudiantes y sus familias a una constante tortura psicológica y económica.

Las empresas, las clínicas y las agendas se gestionan. Los pacientes en ningún caso se pueden gestionar. Bastaría con un curso al respecto para entregar las competencias que los egresados requieren. Los estudiantes desvirtúan sus vocaciones si sus docentes les inculcan que es necesario cazar pacientes y preocuparse de que paguen si quieren alcanzar el éxito (recuerdo haber presenciado cómo un compañero intentó comprarle un paciente a otro para poder aprobar el curso). Luego otros denunciarán tratamientos dentales mal realizados o reñidos con la ética, cobros por prestaciones no realizadas o que no eran necesarias y se preguntarán cuál es el origen de esas conductas.

El sistema de salud en Chile está en crisis y lo que menos necesita son profesionales que sepan “gestionar pacientes” y que posean vocaciones mermadas por la tortura psicológica vivida en su formación universitaria.

Fabián Méndez García

fuente: http://www.elquintopoder.cl/educacion/la-tortura-de-los-estudiantes-de-odontologia-en-chile/