La vida sin Facebook

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anti-facebook-600x364Tiempo ha pasado ya que mi cuenta de Facebook he cerrado, casi cuatro meses de desconexión y un alivio en mi vida.


¿Vivir sin Facebook? Sí. Se puede vivir en paz, alejado de la publicidad, alejado de lo que no te importa, más apegado al saber, más preocupado de cuidar tu persona, física y mentalmente.

Escribo con mucha reflexión estas letras, que me han llamado a la puerta todos los días, luego de liberarme de ‘’El maquillaje colectivo’’. Mi vida ha cambiado drásticamente, y me sorprende. Con tan solo cuatro meses de estar desapegado de una red social tan grande, inmensamente grande, de hecho de mis compañeros de curso soy el único que no está inmerso ella, y de mis conocidos solo tengo un amigo igualmente ‘’antisocial’’ (como me han definido amigos) como yo. Pero en fin, comencemos.

Todo partió el 14 de agosto del 2014. Ese día, mientras revisaba Facebook, sentí una gran distracción y me sentí embobado, perdiendo el tiempo ¡leyendo basura! Sentí que en verdad no me importaba nada y que solo hablaba temas superficiales con gente que nunca había visto en persona. Me puse a pensar ¿Por qué usaba yo esa red social? ¿Necesitaba más amigos? ¿Me sentía solo quizás? Descubrí que todo subyace, o subyacía, en una necesidad que tenemos los humanos por sentirnos adaptados y aceptados por los demás, y qué mejor forma para cubrir esa necesidad en este gran medio de ‘’comunicación’’.

Así fue como me propuse reflexionar profundamente durante unas semanas el por qué seguir en Facebook. Y un día decidí cerrarlo definitivamente, sin siquiera estar seguro de porqué lo hacía. Simplemente surgió una especie de necesidad de “desconectarme”.

Y bueno, comenzó todo. Semanas difíciles las primeras dos, hasta que se acercaba el día de mi cumpleaños. “¡¿Qué?! ¿No tienes Facebook? ¿Cómo te vamos a saludar?” Yo me reía. A todos los respondía que me podían saludar en persona. Y fue un día magnifico. Me di cuenta de que la gente cercana me aprecia y se acuerda de una fecha que hoy nadie necesita recordar porque  te la recuerda Facebook. Así, muchos amigos en mi casa, muchos abrazos de familia, y mucha aceptación social. Ya no necesitaba de mis 1000 ‘’Amigos’’ de Facebook que me tendrían que saludar con un (F/C).

Y qué felicidad me da escribir estas palabras, les prometo que me salgo del contexto porque estoy disperso y no puedo controlar la emoción. No estoy feliz por ser diferente y antisistema(más allá de ser anticapitalista y que esto hubiera apoyado mi decisión de cerrar la cuenta), sino que estoy feliz porque ahora estoy con mucho tiempo para mi desarrollo personal y social.

Tengo tiempo para entrenar mi deporte favorito, la escalada deportiva, tengo tiempo para salir a fiestas, mis amigos me avisan por teléfono, tengo tiempo para leer. ¡Sí! Me leí cinco libros en dos semanas, hecho que nunca hubiera logrado por mi ‘’intensa vida social en Facebook’’ jajá. Me siento completo y capaz, me siento un ser vivo social y muy poco dominado por vivir a costa de ser aceptado socialmente, me nace una fuerza revolucionaria para combatir con firmeza tanta deshumanización por parte de estos medios, pero ¿Puedo hacer más que compartir mi experiencia de vida?

Yo digo “¡Vos dale!” como dirían en el léxico juvenil de Chile, sé un revolucionario y tómate el tiempo necesario para desarrollarte, verás que incluso yo que era un engendro con baja autoestima, depresión y problemas para adaptarme, he aprendido a sentirme bien conmigo mismo, a explorar mi ser desde una perspectiva bien reflexionada, con todo el tiempo que me sobra, tiempo que dedico a mis amigos, a mi familia, a mi deporte, a mis estudios.

Socialmente te mirarán extraño, pero insisto, se puede vivir en paz, alejado de la publicidad, alejado de lo que no te importa, más apegado al saber, más preocupado de cuidar tu persona, física y mentalmente, incluso intelectualmente. ¡¡¡Puedes!!! Yo puedo y ¡tú puedas más!

Nicolas Valenzuela

elquintopoder