Los inocentes no tienen bandera

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Todos nos conmovimos por los atentados en París… ¿No deberían conmovernos también los miles de muertos en Siria? ¿Las víctimas de toda guerra, donde sea que se dé? Quizás deberíamos aprovechar las redes sociales no tanto para identificarnos con un país, sino para hacernos eco de un urgente llamado a la paz mundial. Porque las víctimas no tienen bandera.

inocentes

¿Ser parte sin querer? No sabemos qué hacer de tanta impotencia. Compartimos dibujos con la torre Eiffel pidiendo paz, cintas de luto, banderas francesas. El dolor no tiene cómo hallar consuelo. Pero hay algo que me inquieta: los inocentes no tienen una única bandera. Tendemos a identificarnos con lo más parecido: nos duele París en el alma, sin duda. Pero poner solamente la bandera francesa como señal de duelo, ¿no nos vuelve parte de la trampa? Quizás lo que haga falta sea que fomentemos desde las redes algo más hondo que una sola bandera: un recordatorio universal de la arbitrariedad de la guerra,que siempre es pagada por la gente común y silvestre, cualquiera sea su bando.

La arbitrariedad de la guerra siempre es pagada por la gente común y silvestre, cualquiera sea su bando.

Yo no sé nada de política, pero sí me tocó bastante saber de dolor. La ONU comunicó este viernes que al menos 8.803 niños han sido asesinados en el conflicto armado de Siria, que lleva cerca de tres años y medio. El organismo cifra en 191.369 el número de muertos en el conflicto sirio, una cifra que duplica la de hace un año. Esos también son nuestros muertos: los menos visibles, los que tienen, quizás, costumbres menos parecidas a las nuestras.

Al menos yo, en mi ignorancia, ni siquiera sé cómo es la bandera de Siria. Pero sé que el dolor de la mujer de esta foto y de su niño, el miedo que sienten, la desesperación, no pueden ser diferentes de los míos, seguro.

Entonces, por favor, por todos los inocentes (cualquiera sea su bandera), un millón de minutos de silencio, en los que no se escuche ni un solo disparo. Y luego mil millones de minutos más: los que hagan falta para que esta locura termine. Para siempre, en toda la faz de esta tierra.

Virginia Gawel