Niño de 11 años inventó la gran solución para las inundaciones

Spread the love

Peyton Robertson planeó una brillante idea para mantener a salvo las casas cada vez que llegan las inundaciones por marejadas o lluvias, reinventando la clásica barrera de sacos.

2014-10-06-215OVZ6167Peyton es uno de esos típicos niños gringos aficionados a la ciencia, que gozan haciendo experimentos, que tienen un laboratorio hechizo en su casa, que participan en todos los concursos de ciencia… y que, a fin de cuentas, descubren geniales soluciones para los problemas de hoy.

En este caso, los fuertes vientos y las grandes inundaciones fueron su inspiración: el huracán Sandydel 2012 fue uno de los más devastadores de Estados Unidos. Impactó en la costa este y las fotos de Nueva York con el agua hasta el cuello debido a las grandes marejadas, recorrieron el mundo. Fue por lejos el más costoso de la historia estadounidense, causando daños de 65 mil millones de dólares, en gran parte debido al poder arrasador del agua.

Peyton, de Fort Lauderdale (Florida) vio también cómo esto afectó a su familia y vecinos, entonces se preguntócómo simplificar la manera de proteger casas y construcciones de una inundación. Así fue como llegó a la ingeniosa solución.

Tomó una de las técnicas más comunes: los sacos de arena. Al rodear las casas o las puertas de entrada con ellos, se puede improvisar una pared deteniendo en gran parte la entrada del agua a la casa. Pero el problema es que los sacos son demasiado pesados y lentos de trasladar y es ahí donde a se le ocurrió la original solución que lo llevó a ser el ganador más joven en la historia del desafío 3M, y con 11 años fue nombrado «Mejor Científico Joven de América». Hoy tiene 12.

Sacos de arena, sin arena

¿Cómo hacer los sacos más livianos y manejables? En vez de rellenar estas grandes bolsas con la pesada arena, Peyton lo hizo con un material mucho más liviano: polímeros sintéticos. La gracia de ellos es queal contacto con el agua estos químicos se expanden rápidamente, transformándose en verdaderos sacos llenos, haciendo de bloques para impedir las inundaciones.

Así Robertson le quitó un gran peso de encima a la logística, logrando que los sacos sean fáciles de trasladar y manipular cuando están secos, ya que cada uno suma menos de un kilo (en vez de los 18 kilos de arena). Además, como ocupan menos espacio,se pueden trasladar muchos más en el mismo espacio.

Este tipo de tecnología (polímeros expandibles) existe hace tiempo, Peyton simplemente la aplicó a una necesidad tan importante como esta. Pero el valor agregado de su invento, según él mismo explica, fueagregarle a sal a los polímeros, para hacer que la solución dentro de las bolsas sea más pesada y por lo tanto más resistente a la fuerza del agua.

Esto le significó un desafío, porque la sal hace que el polímero se hinche menos y tuvo que recalcular las proporciones de cada componente para lograr la combinación ideal, pero eso no fue problema para un niño que es genio en las matemáticas desde los 3 años.

Y como eso no era suficiente, el pequeño científico integró también un sistema de fijación que sujeta los sacos entre sí, mientras el polímero se expande, para disminuir al máximo los espacios que quedan entre cada uno de ellos y así bloquear lo más posible el paso del agua. ¿Y qué pasa después de la tormenta? Una vez que los sacos se secan y el agua se evapora, vuelven a su estado original y pueden ser reutilizados.

Con sus experimentos comprobó que todo este nuevo sistema era incluso más efectivo que los sacos de arena. Según explican en el diario británico Mirror, los expertos creen que este invento podría ser ampliamente utilizado en el futuro y salvar muchas vidas. Peyton presentó una patente abierta de su diseño, para que todos puedan usar y modificar el sistema.

Y eso no es todo…

Además de este gran invento, Peyton ya anota otras patentes pendientes para sus creaciones científicas. Una se trata de un sistema para mantener la temperatura de «descanso» de una pelota de golf, pues éstas no rebotan de la misma manera cuando el ambiente es más frío (y se le ocurrió a los 8 años). Otra consiste en unasruedas de entrenamiento retráctiles, que hizo para ayudar a sus hermanas a aprender a andar en bicicleta. Hoy, diferentes fabricantes de bicicletas les están pidiendo comprar la idea.

Para él su relación con la ciencia no tiene que ver con una fascinación por la teoría, sino porque está detrás de cosas que le interesan como niño y de las soluciones a problemas de su entorno más cercano.

Como consejo, dice: «El fracaso es el progreso y una parte normal del proceso. Ya sea en la ciencia o en la vida, tienes que comenzar, fallar y simplemente seguir empujando».