OPERACIÓN COLOMBO: CUANDO LA PRENSA ES CÓMPLICE DE LA MENTIRA

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LA DIRECCIÓN DE INTELIGENCIA NACIONAL –DINA- COMPLICADA ANTE LAS SOSPECHAS QUE SE COMIENZAN A LEVANTAR EN 1975 POR LAS DESAPARICIONES DE PERSONAS, IDEAN DIFERENTES FÓRMULAS PARA ENCUBRIR ESAS MUERTES. EL MAMO CONTRERAS SE ALINEA CON EL RESTO DE LAS DICTADURAS SUDAMERICANAS Y PERPETÚAN UN PLAN PARA ENCUBRIR LAS MUERTES CON LA AYUDA DE LA PRENSA. ESTA ES LA LLAMADA OPERACIÓN COLOMBO.

1MEMORIA.67Corrían los “en la medida de lo posible” años 90. El periodismo tímidamente tocaba las violaciones a los derechos humanos sufridos en dictadura. En esos años, cuando al consultársele a Augusto Pinochet por una fosa donde se encontraron dos cuerpos en una tumba el dictador respondió: “¡Pero qué economía más grande!”.

En las dictaduras el encubrir los asesinatos en masas y qué hacer con los cuerpos es siempre un problema. Los nazis, por ejemplo, construyeron hornos gigantes para desaparecer los restos humanos, mientras difundían videos que mostraban judíos en supuestos programas de integración para la comunidad internacional.

Chile no se quedó atrás, y ante las sospechas que comenzaron a levantar las desapariciones de personas en la dictadura de Pinochet, la DINa se dedicó explotar toda su creatividad.

“Exterminados como ratones”

El 24 de julio del 75 muchos chilenos vieron en los quioscos las portadas de los diarios de circulación nacional. El Mercurio titulaba: “Identificados 60 miristas ejecutados por sus propios camaradas”, Las Últimas Noticias destacaba: “Sangrienta pugna del MIR en el exterior”, pero la peor de todas fue: “Exterminados como ratones”, obra de La Segunda.

Todos los diarios mencionados son de El Mercurio Sociedad Anónima Periodística, propiedad de Agustín Edwards Eastman. Por parte del Consorcio Periodístico de Chile –COPESA-, la cosa no fue muy distinta, La Tercera ahondaba: “El MIR asesina a 60 de sus hombres en el exterior”.

Los sangrientos titulares hacen referencia a un supuesto enfrentamiento con una gran cantidad de muertos en Salta, Argentina, entre miembros del Movimiento de Izquierda Revolucionaria –MIR-. Los pasquines argumentaban que el motivo de estos enfrentamientos fue un ajusticiamiento dentro de las filas del MIR en el exterior.

Las fuentes de los diarios chilenos para respaldar esta información fue el matutino Novo O’Día de Brasil, que informaba que 59 militantes del MIR murieron en enfrentamientos, y la revista Lea de Argentina, que aseguraba el fallecimiento de 60 terroristas chilenos y una depuración política dentro del MIR por venganza.

En síntesis, los medios comunicaron de la muerte de 119 miristas a manos de sus propios compañeros al otro lado de la Cordillera.

A simple vista, ésta es una noticia más en la agenda internacional que involucra compatriotas, sin embargo, las publicaciones abrían campo a la sospecha, ya que todas las notas hacían referencia a las mismas fuentes y no se chequeaba la información oficial –la entregada por el gobierno sobre los enfrentamiento-.

Además, ya por esos años se apuntaba al duopolio de la prensa escrita –COPESA y El Mercurio- como cómplices de la dictadura omitiendo o lisa y llanamente mintiendo sobre la situación política y social del país. No olvidemos que la frase “El Mercurio Miente”, nace en una protesta estudiantil en 1967.

Del Colombo al Cóndor

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El “Exterminado como ratones” es el resultado de una larga operación para encubrir la muerte de 119 personas entre 1973 y 1975 en Chile a manos de la DINa. El plan fue conocido como la Operación Colombo.

La Operación Colombo no sólo tenía como misión encubrir las muertes, sino generar miedo e incriminar a la resistencia armada contra Pinochet y ciudadanos que comenzaban a criticar la represión. La prensa no sólo informó de los 119, sino agregaron que ellos se preparaban desde Argentina para ingresar el país y provocar un golpe de estado.

La información de los enfrentamientos fue distribuida por la DINa hacía los medios de prensa, los que no opusieron ninguna resistencia en difundirla ni chequearla. El encargado de disponer de la información fue el Director de Asuntos Civiles de la Junta Militar, Álvaro Puga, quién entregó la lista de los 119.

En un investigación realizada por CIPER, Alberto Guerrero, director de La Tercera de la época, declaró respecto a la Operación Colombo: “A lo mejor habría preferido tener más alma de héroe y habérmelas jugado, pero con el ambiente que vivíamos…, no sé, uno tiene familia, cuida su fuente de trabajo… Con la perspectiva del tiempo a lo mejor diría me da lo mismo jugármela y que pase lo que pase”

Para que la Operación Colombo funcionara se necesitaba tanto la complicidad en Chile como en el extranjero. Las fuentes internacionales que aseguraban los enfrentamientos tuvieron fugaces vidas, o más bien nunca tuvieron vida.

La revista Lea de Argentina sólo tuvo un número, el que señalaba las muertes de los integrantes del MIR, mientras que el Diario Novo O’Día, fue un diario desaparecido en Brasil, que sólo se volvió a publicar para la edición del 25 de junio, que informaba en su portada, las muertes de terroristas chilenos en el país vecino.

La complicidad extranjera no era sorpresa, entre los años 70 y 80, la mayoría de los países de América del Sur resistía dictaduras apoyadas por Estados Unidos. Las cúpulas de los países de nuestra región para organizarse en conjunto con EE.UU crean el Plan Cóndor, cuyo fin es seguir a los opositores de las dictaduras sudamericanas en Sudamérica, América del Norte, e incluso Europa.

El impulsor y fundador de este plan fue Manuel Contreras, director de la DINa. Pese a que el Plan Cóndor se establece en noviembre del 75, la Operación Colombo, realizada sólo meses antes, sirve como el principal antecedente que confirma la coordinación entre las dictaduras de nuestro continente.

Los 119

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La Operación Colombo fue el plan perfecto para limpiar la imagen de una dictadura que comenzaba a levantar sospecha entre la población. Las frías noches de julio del 75 son acompañadas con los recorridos que realizaban autos sin patentes en un Santiago en toque de queda, parando en casas y llevándose a personas. Personas de las que en muchos casos nunca se volvió a saber.

En algunos centros de detención de la DINa, prisioneros que sobrevivieron afirmaban haber visto a la mayoría de los 119 chilenos junto a ellos en los centros, pese a que la prensa nacional los daba por muertos en el extranjero, además agregaban que muchos fueron brutalmente torturados y asesinados.

Los familiares de los 119 sospechaban de un montaje, por lo que golpearon muchas puertas, entre ellas fiscalías, sin recibir mayor ayuda.

Para intentar presionar a las autoridades para que se dijeran la verdad –y que la justicia colaborara- en algunos centros de detención se llevó a cabo huelgas de hambres, siendo la más emblemática la del periodista encarcelado José Carrasco Tapia –asesinado posteriormente en 1986-.

Lo único verdadero de lo informado sobre los 119 es el número de personas asesinadas. La mayoría eran miristas profesores, estudiantes y dirigentes gremiales que no superaban los 25 años al momento de su detención. También, 10 eran menores de edad y 20 mujeres, de las cuales una estaba embarazada de hace 3 meses.

Pese a los testigos, el descaro no tiene cara, porque en la editorial de El Mercurio del 25 de julio se señala sobre la muerte de los miristas: “Los políticos y periodistas extranjeros que tantas veces se preguntaron por la suerte de estos miembros del MIR y culparon al gobierno chileno de la desaparición de muchos de ellos, tienen ahora la explicación que rehusaron aceptar. Víctimas de sus propios métodos, exterminados por sus propios camaradas…”, sentenció el medio de Edwards

Las verdaderas sentencias

El 2006 el Tribunal de Ética del Colegio de Periodistas de Chile dictó un fallo donde decretó sanciones a los involucrados en la Operación Colombo. Asimismo el 2008 el juez Victor Montiglio procesó a 98 militares y civiles coautores de esta operación. Este 2014, el Ministro en Visita Hernán Crisosto condenó a 75 ex agentes de la DINa por la muerte de Jorge Grez, desaparecido en 1974, que aparece en la lista de los 119. Crisosto calificó a la Operación Colombo como un plan burdo y muy fallido.

Hasta el día de hoy los 119 continúan desaparecidos.

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