¡Pañales para políticos y empresarios!

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Reproducimos a continuación el comentario radial de hoy de Juan Pablo Cárdenas:

“Muy difícil se hace para el periodismo libre soslayar las malas noticias que se suceden constantemente en nuestro país. Omitir los actos deleznables de corrupción empresarial y  política cuando, antes de Navidad, estalla un nuevo escándalo de colusión, por ejemplo, en perjuicio de los cientos de miles de consumidores chilenos y, como siempre, de los más pobres o “vulnerables”, término que le gusta usar a las autoridades,  a fin de disimular este flagelo tan presente, todavía, en nuestra realidad económica y social.

Nuevamente es el Grupo Matte (el de este empresario amigo y benefactor del degenerado sacerdote Fernando Karadima) el que reconoce –vía delación compensada- la colusión de su poderosa Papelera con la empresa Kimberly Clark.  En el objetivo de elevar artificialmente los precios de los pañales que usan los niños en su tierna edad, así como también muchos ancianos. Cobrarle más de lo justo a cientos de miles de familias obligadas a consumir un producto claramente de primera necesidad. Estafarsostenidamente, desde el año 2002 al 2009,  a miles y miles de padres que deciden engendrar y cuidar a sus hijos,  en un claro testimonio en favor de la vida y la natalidad que este cínico y también degenerado señor Matte dice defender,  pero evidentemente NO por sus convicciones morales o religiosas, sino para estimular seguramente la compra de éstos y otros productos de su imperio industrial.

Un grave delito que, nuevamente, podrá quedar impune gracias a que ya ha habría prescrito para la ley chilena y los fiscales o jueces que, sabiendo muchas veces la comisión de estos escándalos, los dejan pasar,  para que no puedan ser debidamente castigados. Un delito, estimados auditores, que en otros países del mundo podría ser castigado hasta con la ejecución de sus culpables, allí donde los delitos contra el pueblo son intolerables. Una grave infracción que podría haber tenido como consecuencia que un estado libre y soberano expropiara las propiedades de sus culpables. O, en su defecto, les aplicara enormes multas o los recluyera largo tiempo en la cárcel.

Sin embargo, aquí nada de eso podrá pasar conforme a ese “estado de derecho” que algunos proclaman y que sirve, justamente,  para que los poderosos y los delincuentes de cuello y corbata se sientan con el derecho a delinquir una y otra vez,  amasar fortunas impresionantes,  corromper a las instituciones, a los políticos y a los jueces. Para que los Matte, los Ponce Lerou, los mandamases de Penta, del grupo Angelini y los Luksic se sienten detrás de Michelle Bachelet, los Lagos y los Piñera para gobernar efectivamente el país y digitar las decisiones de un buen número de legisladores.

Porque estamos frente a un delito que precisamente hasta el gobierno del señor Lagos era drásticamente castigado en Chile con severas penas de multas y presidio,  pero que el socialista Presidente decidiera rebajarle las sanciones para que a lo sumo los empresarios corruptos fueran multados y nunca encarcelados o expropiados. Digamos que se trata del mismo Ricardo Lagos que ahora nuevamente pretende alcanzar La Moneda para volver a rendirse a los poderes fácticos, seguir haciéndole favores al gran empresariado que, por supuesto, lo apoya entusiastamente en su senil pretensión. Porque, justamente, prefieren a un servil, a un esbirro, que a un empresario inescrupuloso como ellos mismos que es lo que representa, por lo demás, la otra opción electoral ofrecida por la derecha. La de un Sebastián Piñera, por cierto, también enriquecido a punta de administrar información privilegiada, haber asaltado un Banco y hasta instalar un computador especial en la sede de la Presidencia de nuestra República para continuar realizando operaciones bursátiles, seguir acaudalando dinero y emprender inversiones, incluso,  en un país con el cual estábamos en litigio fronterizo.

Porque lo que ya tiene muy claro el país es que todos estos despropósitos empresariales sonalentados por los moradores de La Moneda y el Parlamento,  a cambio de comisiones y el financiamiento de sus partidos y constantes reelecciones. En lo que se explica que los supuestos organismos reguladores –como la Fiscalía General Económica- no investiguen y oportunamente denuncien estos delitos; que el Servicio de Impuestos Internos haya hecho caso omiso de millonarias defraudaciones al fisco también prescritas, en que las superintendencias dejen pasar las ilegítimas y escandalosas fusiones de las AFP y otras entidades que, como las isapres, también gozan de la protección de nuestro impropiamente llamado “estado de derecho”.

Un “estado de derecho” que también alienta que los carabineros acribillen por la espalda a los comuneros mapuches, que las farmacias sigan conviniendo sus precios, que la Reforma Educacional consienta con el lucro de la educación particular, en desmedro de los recursos que le niega a las entidades públicas o fiscales.

De allí y con todos los escándalos que se suceden es que está más que legitimado, ya,  el derecho a rebelión de los chilenos, incluso la violencia popular que empieza a oponerse a la violencia institucionalizada por este verdadero estado de privilegios que nos rige, por la Constitución de Pinochet y el hipócrita y fallido modelo económico que tolera la creciente y pavorosa concentración d la riqueza, la desigualdad social, como estos reiterados atentados contra la proclamada “libre competencia”,  de la que se ufanan los repugnantes plumarios repartidos por los grandes medios de comunicación y que alimentan sus ingresos en el entreguismo informativo, la tergiversación de las noticias, por más que algunos rasguen vestiduras todos los días ante lo que están forzados a consignar.

Vaya que justo y necesario se hace que nuestra población acumule rabia, asuma rebeldía y emprenda un sabotaje que le ponga atajo a tantos atropellos contra el pueblo, sus derechos humanos y su dignidad. Que surjan las organizaciones sociales de hecho, que se desmoronen las falsas organizaciones de los trabajadores y que la abstención electoral siga alimentándose cotidianamente hasta que no surja una real alternativa al duopolio político gobernante que quiere seguir aferrado a las instituciones públicas mediante la reelección de cualquiera de sus dos expresidentes que, de pensar, solo piensan idéntico y se proponen más de lo mismo: seguir sirviendo a los poderosos en desmedro de la clase media y de los pobres.

Bien haría el grupo Matte en regalarles pañales a las castas políticas y empresariales que evidentemente ya no controlan sus esfínteres. Para que ambas no sigan lanzándole tanta mierda a la dignidad de nuestro país. Si es que me permiten esta fea expresión, pero nimia al lado de las groserías lanzadas por un diputado a un empresario y reproducidas por el propio afectado ante un tribunal y los medios de comunicación”.

Juan Pablo Cárdenas