Por primera vez una nave espacial entra en la órbita de un cometa

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Un día histórico para las exploraciones al espacio 

Es la sonda Rosetta. Viajó 10 años para alcanzar su objetivo, al que acompañará rumbo al Sol. Buscará datos clave del Sistema Solar. 

© AFP 67P/Churyumov-Gerasimenko. Así se llama el cometa: la foto fue tomada por Rosetta a 285 kilómetros de distancia.

Tras rastrear por más de 10 años al cometa 67P/Churyumov-Gerasimenko, la sonda Rosetta, de la Agencia Espacial Europea (ESA), logró conectarse con su cuerpo celeste y juntos viajan hacia el Sol a una velocidad de 55.000 kilómetros por hora. La misión es considerada por los astrónomos un hito en la historia de las exploraciones espaciales, ya que podría acercar datos claves sobre la formación del Sistema Solar, ocurrido hace 4.600 millones de años. 

En su primer abordaje, Rosetta captó las primeras imágenes en las que se observan con nitidez, en un tono gris inorgánico, llanos, cráteres, laderas empinadas, hendiduras y rocas afiladas. Las calidad de las tomas supera las obtenidas en misiones anteriores. «Es la primera vez que el hombre logra ver el primer paisaje de un cometa, es algo que hace algún tiempo solo podíamos soñar», comentó el coordinador científico de la Agencia especial italiana (ASI), Enrico Flamini. 

La sonda se halla ahora a una distancia de cien kilómetros del núcleo, todavía demasiado lejos para que la débil gravedad del cometa pueda capturarla en una órbita estable. Así, el perseguidor y el astro fugitivo están a 405 millones de kilómetros de la Tierra, en un punto entre las órbitas de Marte y Júpiter. 

El objetivo de la nave es adaptarse al ritmo del cometa y navegar a una distancia relativa de un metro por segundo. Para alcanzar este ritmo, los controladores de la misión planificaron una decena de maniobras de corrección de órbita con el fin de hacer coincidir su velocidad y dirección con la trayectoria del 67P/CG. 

La nave inició las maniobrar alrededor del cometa gracias al breve accionar de un propulsor que duró 6 minutos y 26 segundos. Este encendido colocó a este satélite en el primero de los tres lados de la trayectoria que describirá la sonda en su acercamiento al cometa. Los lados de este triángulo virtual tendrán unos 100 km de largo y a Rosetta le llevará entre tres y cuatro días completar cada uno. 

Sin abandonar su curso geométrico, el 17 de agosto abandonará la posición actual para acercarse hasta los 50 kilómetros de distancia, donde realizará la misma trayectoria triangular. Si todo sigue como se planeó, el 3 de septiembre se aproximará aún más para situarse en órbita alrededor del núcleo. 

La fase crucial de esta operaciones tendrá lugar el 11 de noviembre, fecha en la que está previsto que se desprenda Philae, un módulo de aterrizajeque que lleva adosado Rosetta y se enganche a la roca para estudiar su composición y estructura. Ante la complejidad para localizar una zona de aterrizaje estable, dada la extraña morfología del núcleo, los científicos de la ESA están elaborando modelos con posibles zonas de descenso. 

Una vez que haya enlazado la superficie del 67P/CG, el robot Philae realizará durante unos seis meses experimentos sobre la química y la textura del astro y Rosetta enviará sus resultados a la Tierra por señal de radio, que demoran una media hora en llegar a destino. 

Los investigadores tienen puestas muchas esperanzas en Philae. Una de las que barajan es conocida como la hipótesis de panspermia, donde los cometas, al interactuar con la Tierra, ayudaron a sembrar la vida, al traer agua y moléculas orgánicas. «Rosetta está allá para abrir un cofre con un tesoro que contiene las claves sobre el nacimiento y la evolución del Sistema Solar, y potencialmente de la vida», explicó en rueda de prensa Mark McCaughrean, consejero científico de la ESA. 

El histórico viaje de la sonda, que lleva el nombre de la piedra que permitió leer los jeroglíficos de los antiguos egipcios, comenzó el 2 de marzo de 2014, cuando fue lanzada a bordo de un impulsor Ariane 5 desde una base espacial europea de Kourou, en la Guayana francesa. Desde entonces, la nave dio cinco vueltas alrededor del Sol y alcanzó velocidad utilizando el impulso gravitatorio de la Tierra y Marte. Después entró en un período de hibernación que le permitió ahorrar energía, antes de volver a despertar.