Por qué los niños holandeses son los más felices del mundo

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En Chile el Servicio Nacional de Menores (Sename) está viviendo la peor crisis desde su creación, ubicándose en el centro del debate nacional desde hace unos meses, luego de la muerte de Lissette Villade 11 años en el interior de uno de sus recintos. A raíz de la muerte de la menor, se creó una comisión investigadora en la Cámara Baja, instancia en la que se solicitó un informe que reveló que en un período de 11 años (2005 a 2016), 185 niños habrían fallecido en centros dependientes de este Servicio.

Por esta misma razón la ministra de Justicia Javiera Blanco está siendo investigada producto de una acusación constitucional, y debido al fuerte debilitamiento del Sename, el gobierno de Michelle Bachelet anuncióque se crearán dos nuevas instituciones para suplir al actual, los que estarán cargo de los ministerios de Desarrollo Social y Justicia: el “Servicio de Protección Especializada” para niños y adolescentes que hayan sido vulnerados en sus derechos o que hayan tenido dificultades en sus núcleos familiares; y el “Servicio de Responsabilidad Penal Adolescente”, centrado en menores entre 14 y 17 años que hayan cometido delitos.

Las mejoras en protección infantil son urgentes en Chile, ya que actualmente cerca de 200.000 niños dependen de centros del Sename, ya sea por infringir la ley o por vivir en entornos familiares vulnerables. Es por esto que todo caso ejemplar merece análisis, como éste del propio Sename que les mostramos hace un tiempo.

Y sabemos también que el desafío va mucho más allá, pues lo que verdaderamente urge en nuestro país es una protección real de la primera infancia: un Estado que vele por los derechos infantiles en su totalidad, por el bienestar familiar, por la crianza cuidadosa, por la integración residencial, por las oportunidades educativas y sociales, etc.; para evitar así que más niños tengan que terminar en centros de protección, alejados de sus familias.

Como los Países Bajos son líderes indiscutidos en bienestar infantil a nivel mundial, tomamos su ejemplo y presentamos su exitoso caso a continuación. Así es como han logrado lo que Chile todavía tiene pendiente.

El Estado incentiva la paternidad y la buena educación

Según la UNICEF, los Países Bajos mantienen la posición de líder indiscutido en todas las dimensiones de bienestar infantil: bienestar material, salud y seguridad, educación, comportamiento y riesgos, y vivienda y medio ambiente. El 95% de los niños holandeses están por encima del punto medio de la escala de satisfacción de vida de Unicef, convirtiéndose así en el mejor país del mundo para criar niños felices.

Esto es porque la inversión en la infancia es una prioridad para el Estado holandés, entonces los niños cuentan con muchos beneficios y protecciones de todo tipo que garantizan su bienestar y buen desarrollo. Pero, ¿cómo lograron tener un sistema tan exitoso y una infancia tan protegida?

Los Países Bajos cuentan con una de las mejores economías del planeta, por lo que claramente se facilitan las cosas. Como no se presentan tantas carencias, las inversiones pueden ir a programas complementarios y esto favorece sin duda a las familias. Unicef eso sí, señala que no existe una relación estrecha entre el PIB per cápita y el bienestar general infantil, ya que hay países que pese a tener economías bastante inferiores, en este tema tienen mucho mejores resultados que otras grandes potencias. A fin de cuentas la diferencia la hace en qué se invierte ese PIB y podríamos decir que este país se gasta gran parte de su dinero en los más pequeños.

En los Países Bajos se aplica un enfoque integrado a favor del crecimiento sano de los niños, y el Estado los protege con lo siguiente: ingresos adecuados para los padres trabajadores, acceso a la atención y cuidado esencial y equitativo, y una inversión temprana en la educación, otorgando fondos públicos a partir de los cuatro años.

En Holanda por ejemplo, el Estado provee servicios que le hacen la vida sencilla a los padres: las escuelas son de alta calidad y prácticamente gratuitas, el seguro de salud es universal y cubre una gran parte de los gastos de salud de las familias; y hasta existe unatransferencia trimestral del Estado a los padres para cubrir parte de los gastos en los que incurren para criar a sus hijos hasta los 18 años, la que es independiente a los ingresos de los padres. Incluso, esta transferencia se duplica cuando el niño tiene alguna discapacidad.

Por otra parte, el gobierno holandés dedica especial atención a la mejora de la posición financiera de los hogares con un solo padre, otorgándole una cantidad extra de dinero para solventar mejor los gastos familiares.

Además, existen subsidios deportivos para niños de barrios más vulnerables, porque el deporte para ellos es fundamental, al igual que subsidios para actividades culturales, para el aprendizaje de instrumentos, excursiones escolares, clases de natación, ropa de verano e invierno, acceso gratuito al transporte público, una tarjeta de la biblioteca que les permite arrendar libros hasta los 18 años sin pagar, etc. ¿Y quién maneja todo este dinero?, los propios municipios, ya que el Estado considera que son la entidad más cercana a las personas, por ende invierten en ellos un gran porcentaje de sus recursos, muy superior a lo que se invierte en el resto del mundo.

Integran a los niños a los espacios públicos

En Holanda, por ejemplo, una de las bases para incentivar una infancia sana y feliz es incorporando a los niños en la distribución urbanística de las ciudades, otorgándoles protagonismo en los espacios públicos. Desde los años 50 existen los “jardines de juego”, sitios construidos para educar a los hijos de familias trabajadoras, a través del ejercicio físico y lúdico, sacándolos así de las calles y del ambiente negativo que se formaba en ellas. Todo esto con el objetivo de combatir la delincuencia juvenil.

Este sistema de plazas infantiles nació después de la Segunda Guerra Mundial gracias a la coordinación de los propios ciudadanos, y hoy ya es parte de cada nuevo plan de viviendas que se construye. Holanda está repleto de parques para niños, con juegos, pozos de agua, bicicletas, huertas, zonas de pesca, etc. Y gran parte de los espacios públicos están pensados también para ellos.

Los restoranes tienen espacios de juego al aire libre, los museos cuentan con salas exclusivas para niños, y también han nacido otro tipo de iniciativas pro infancia sana, como las calles exclusivas para niños, donde los autos no pueden transitar; o la reutilización de antiguos edificios abandonados en espacios de juego para niños, como pistas de patinaje y skate, granjas urbanas, anfiteatros, entre otros.

Así, al otorgarles libertad en espacios públicos cuidados y seguros, los niños crecen junto a sus vecinos, desarrollan fuertes amistades y grandes lazos sociales, lo que los hace sentirse parte de una comunidad que los protege, los cuida, los quiere y los potencia positivamente a través del deporte y del juego con sus pares, manteniéndolos lejos de las drogas, peleas y delincuencia. Y a los padres, este sistema les da la libertad de poder trabajar tranquilos y de saber que sus hijos están en un ambiente sano y protegido y de que cuentan con el apoyo de las otras familias del barrio ante cualquier accidente o problema que se pueda presentar.

Padres felices = hijos felices

Uno de los factores que más influye en el bienestar infantil es la calidad de vida que llevan los padres, porque es esa misma la que repercute en los hijos. En este sentido la sociedad holandesa es diferente a la mayoría de las sociedades actuales porque privilegian la sencillez y la tranquilidad, por sobre el éxito y el lujo.

Por ejemplo, en Holanda más del 70% de las mujeres trabaja a tiempo parcial por decisión propia, y así concilian la satisfacción profesional junto a su labor de madre y su vida social. Los padres también tienen bastante más flexibilidad laboral, incluso muchos también trabajan a tiempo parcial y así pueden pasar más tiempo con sus familias. Holanda es el país de la OCDE en el que menos horas se trabaja. Además, existe una muy baja tasa de desempleo y los sueldos son generalmente buenos y alcanzan perfectamente para los gastos familiares, por lo que las familias no cuentan con este estrés constante u obligación, a diferencia de otros países como Chile.

El sentido de comunidad es muy fuerte en Holanda, por lo que los padres descansan al saber que siempre contarán con alguien que los ayudará en épocas de crisis. Los vecinos son muy buenos para organizar eventos de beneficencia o recaudación de fondos para otros vecinos en apuros. Y este nivel de confianza también influye en la libertad que se les otorga a los niños a muy temprana edad para que puedan andar solos con sus amigos por las calles, jugando en el parque, montando sus bicicletas, etc.; lo que no implica que los padres sean descuidados, sino que se les educa desde muy pequeños a ser responsables, cuidadosos, a respetar normas y a que deben de volver a cierta hora a comer, pase lo que pase. Y los niños lo respetan.

En relación a los niños, los padres y los establecimientos educacionales no suelen ejercer grandes presiones para que los niños sean los más inteligentes, talentosos y exitosos. No les mandan tareas a la casa y tampoco los apuran a aprender a leer y a escribir o a manejar las tablas a la perfección, porque la educación holandesa se basa en que cada niño aprende a su tiempo y en quepresionarlo es incentivarle la fobia por la disciplina, potenciando además una baja autoestima.

Por otra parte, la opinión de los niños tiene un rol protagonista en las familias y en la comunidad, e incluso a nivel gubernamental, ya que son integrados en muchas encuestas públicas nacionales para saber cómo piensan y qué tan satisfechos se encuentran en distintos ámbitos, y en base a sus respuestas se realizan muchas políticas públicas.

Es más, Países Bajos cuenta con el nivel más bajo de delincuencia juvenil, de adicciones a las drogas y de embarazos adolescentes de la OCDE, aunque el aborto y las drogas estén legalizadas; y esto es porque todos estos temas se conversan en familia, desde muy temprana edad, donde los padres y educadores les dan a los niños el tiempo y la confianza necesaria para que presenten todas sus inquietudes.

En síntesis, todas estas políticas y programas en los Países Bajos demuestran el profundo respeto que tienen por los derechos de los niños, porque su protección y seguridad son prioridad tanto para las familias, como para las comunidades, instituciones educacionales, municipales y gubernamentales.

Un trabajo coordinado que se enfoca en todos y a lo largo de todo su proceso de desarrollo, lo que significa también una prevención importantísima para evitar vulnerar los derechos de la infancia y por lo mismo en los Países Bajos ni siquiera es necesario un sistema como el Sename.

Para el Estado evidentemente significa una inversión, pero la voluntad política de llevarla a cabo va mucho más allá del retorno inmediato: se trata de las próximas generaciones, se trata del futuro del país.

¿Crees que en Chile se podría aplicar este tipo de sistema de protección infantil?