Reflexiones de un desobediente Civil- Henry D. Thoreau.

Spread the love

cabanaFue a la cárcel por negarse a pagar impuestos al gobierno de Estados Unidos. Pagarlos significaba financiar la guerra con México y eso no iba con su juicio moral. Años antes fue despedido de su empleo como profesor por negarse a castigar a sus alumnos. Prefirió construir una cabaña en un bosque a orillas del lago Walden, donde se dio el tiempo de escribir sus reflexiones en Desobediencia Civil. Acá algunos extractos:

• “Pienso que debemos primero ser hombres y luego súbditos. No es deseable cultivar tanto respeto por la ley como por lo correcto.”

• “La ley jamás hizo a los hombres ni un ápice más justos; además, gracias a su respeto por ella hasta los más generosos son convertidos día a día en agentes de injusticia”.

• Respecto de las leyes injustas:
“¿Debemos conformarnos con obedecerlas, debemos tratar de enmendarlas y acatarlas hasta que hayamos triunfado o debemos transgredirlas de inmediato?”

• “Si no queda otra alternativa que encerrar a todos los hombres justos en la cárcel o dejar la guerra y la esclavitud, el Estado no vacilará en su elección. Si un millar de hombres no pagase los impuestos este año, la medida no sería ni violenta ni sangrienta, como lo sería, en cambio, pagarlos y proporcionarle al Estado la posibilidad de que cometa actos de violencia y de que derrame sangre inocente”.

• “Cuando el súbdito ha negado lealtad y el funcionario ha renunciado a su cargo, entonces la revolución se realiza”.

• “El Estado jamás confronta intencionalmente el sentido intelectual general del hombre, sino sólo su cuerpo, sus sentidos. No está armado con ingenio ni honestidad superior, sino con fuerza física superior. Yo no he nacido para ser obligado. Respiraré a mi propia manera”.

• “Sencillamente quiero negar mi lealtad al Estado, retirarme y mantenerme realmente apartado de él. No me interesa trazar el recorrido de mi dólar, aunque pudiera, que sé que hasta puede comprar a un hombre o un mosquete para matar a alguien. El dólar es inocente sino me preocupa trazar los efectos de mi lealtad. En verdad, declaro en silencio la guerra al Estado a mi manera, aunque siempre haré el uso y conseguiré la ventaja que de él pueda, como suele suceder en tales casos”.

• “El gobierno no me interesa mayormente y le concederé mínimos pensamientos. No son muchos los momentos en que vivo bajo un gobierno, ni siquiera en este mundo”.

• “Visitad un cuartel de la marina y contemplad un infante de marina, un hombre tal como lo puede crear el gobierno americano o como puede devolverlos con sus negras artes, una mera sombra y reminiscencia de humanidad, un hombre amortajado vivo y enterrado ya, bajo las armas, con acompañamiento de cortejo fúnebre (…) La mayoría de los hombres sirve así al Estado, no como hombres, sino como máquinas, con sus cuerpos. Componen el ejército permanente y la milicia, son los carceleros, los policías, los alguaciles, etc. En la mayor parte de los casos, no utilizan en absoluto su juicio o su sentido moral, sino que se colocan al nivel de la madera de la tierra y de las piedras, y quizá pudieran fabricarse hombres de madera que servirían con idéntica perfección para tal propósito. Tales personas no merecen mayor respeto que un hombre de paja o un montón de basura. Valen lo que valen los caballos y los perros”.

El Ciudadano

LEA EL ENSAYO COMPLETO DE HENRY D. THOREAU