Rompiendo con el mito de los «locos extremistas islámicos»

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Durante años hemos estado escuchando a Occidente hablar sobre la amenaza del fanatismo religioso extremo del Islam. A través del cine, la televisión y los medios de prensa, el extenso aparato de propaganda de Occidente ha dado cuenta de sus innumerables tropelías. El clímax de esta labor llegó el 11 de septiembre del 2001 cuando, según todavía siguen afirmando los medios masivos de información, un grupo de lunáticos islamistas estrelló dos aviones contra las dos torres del World Trade Center.

© Internet
CIA / MOSSAD / EIIL : EL vínculo es incuestionable…

A partir de entonces la «guerra contra el terror» se transformó en una moderna versión de las medievales cruzadas cristianas. Convencernos a todos de la existencia de estas agrupaciones fundamentalistas y del peligro que implican para todos nosotros ha sido desde entonces trabajo de tiempo completo para los medios masivos al servicio de Occidente.

A tal punto esta propaganda ha funcionado bien, que a día de hoy los términos «Islam», «fundamentalistas» y «terroristas», son equivalente e intercambiables en la retórica popular, y países como EE.UU. e Israel (son los cabeza de serie en la lista pero no son los únicos) han utilizado y se han valido de dicha retórica para justificar una agenda de invasión, aniquilación y saqueo de vastos territorios a lo largo y ancho del planeta.

En medio de toda esta bazofia informativa no han faltado las voces de medios alternativos y trabajadores independientes tratando de hacernos hacer pie con la realidad. Como una brisa suave pero constante muchas veces ha sido difícil percibirlas en medio del incesante vendaval de noticias basura provenientes del aparato oficial de difusión global sostenido por Occidente. Pero aún así, si prestamos suficiente atención, aún podemos escuchar las voces de fondo susurrando una verdad tan obvia y simple que resulta inaudito que cueste tanto al ciudadano común verla: los verdaderos terroristas son los codiciosos poderes gobernando Occidente, y el fundamentalismo islámico ha sido una invención para justificar sus acciones criminales y hacer menos brutal a nuestro ojos la sangrienta masacre de millones de seres humanos a lo largo y ancho del globo.

La más reciente versión de este «cuco» mundial conocido como Islam es el hoy día conocido como el «Estado Islámico» (EIIL en español o ISIS en inglés). Vemos a diario reportes en la prensa de todo el mundo contando lo que estos locos fanáticos hacen en nombre de su dios, y nos convencemos cada vez más que esta «brutal y perversa religión» tiene que desaparecer de la faz de la tierra, que es la más pura encarnación del mal.

Se dice por todos lados que EIIL es una agrupación religiosa islámica que lucha por instaurar el Estado islámico en una vasta región de Medio Oriente. Se repite ad nauseam que sus motivaciones son religiosas y que todo las atrocidades que comenten son en nombre de su particular visión de dios.

Sin embargo hace pocos días apareció un artículo publicado en The Telegraph que arroja luz sobre las verdaderas motivaciones de estas bandas armadas y sobre quienes están detrás de ellas y se benefician (o beneficiaron en algún momento) con su existencia.

En el artículo mencionado hacen referencia a una entrevista realizada a un ex-guardaespaldas desertor de uno de los principales líderes del EIIL, Saddam Jamal. El ex-militante, autodenominado Abu Abdullah, relata con información de primera mano (él fue testigo directo) cómo Jamal «sostuvo a la madre y al padre [de una familia siria] a punta de pistola y los obligó a ver cómo su compañero yihadista asesinaba a sus hijos uno por uno». El horror pasmoso del hecho empeora con la sentencia que continúa en el relato del guardaespaldas desertor del EIIL: «El comandante Isil no sintió ningún remordimiento por asesinar a esta familia siria ni tampoco creía que estaba cumpliendo con un mandato divino; para él ser un miembro de un grupo extremista es un asunto de negocios, no de religión«.

El relato de este evento continúa y es realmente monstruoso:

Empezando con un muchacho de 13 años, alinearon a todos los hijos ordenados por estatura y los decapitaron a uno por uno. Luego, colgaron las cabezas de los chicos en la puerta de la escuela donde la familia había estado escondiéndose.

Al margen del horror reflejado en el relato, el testigo poco después hace una revelación de importancia capital:

Antes de unirse al EIIL Jamal primero fue traficante de drogas, luego sirvió en el Ejército Libre Sirio, donde obtuvo recursos provenientes desde la CIA, para después convertirse en uno de los prominentes miembros de la cúpula militar de los yihadistas.

Del testimonio de Abu Abdullah se entiende claramente que los líderes del EIIL actúan de un modo pragmático tratando de aumentar sus recursos económicos y obtener un mayor poder, haciendo un uso retórico del Islam como fundamento de sus actos para ganar la simpatía de los locales y legitimizar sus brutales acciones. Al mismo tiempo queda delineado claramente en relación a las cabezas de este grupo que tienen un marcado perfil criminal y un indudable vínculo con la CIA (y seguramente otras agencias de inteligencia como el MOSSAD).

1966876_10154871885030014_7361947540249841997_n¿Cuál es la naturaleza de este vínculo? Este gran artículo hace un excelente resumen de cómo funciona esta dinámica criminal en donde un problema es creado para luego acceder al podio de los héroes presentándose como el salvador que tiene la solución (les recomendamos leerlo entero si desean conocer la historia del Estado Islámico):

Si observamos con atención, podemos distinguir un patrón. Esta es una estrategia geopolítica cuya eficacia ha quedado demostrada y es verdadera:

  • Paso 1: Crear un dictador o grupo extremista que luego se puedan utilizar para librar guerras de poder en contra de los opositores. Durante esta etapa, los delitos cometidos por estos apoderados son barridos bajo la alfombra. [PROBLEMA]
  • Paso 2: Cuando estos personajes desagradables han dejado de ser útiles, es cuando llega el momento de sacar toda la suciedad de debajo de la alfombra y empezar a darle publicidad cotidianamente, las 24 horas del día. Obviamente, esto funciona mejor cuando el público no tiene idea de cómo estos chicos malos llegaron al poder. [REACCIÓN]
  • Paso 3: Por último, cuando el público prácticamente está rogando que el gobierno haga algo, se propone una solución. Por lo general, ésta consiste en la intervención militar, la pérdida de ciertas libertades, o ambas. [SOLUCIÓN]

ISIS es extremadamente útil. En esencia, han hecho el trabajo sucio de Washington al debilitar a Assad. En 2014, mientras que el ciclo de noticias se ha centrado casi exclusivamente en Ucrania y Rusia, ISIS realizó avances importantes en Siria, y hacia el mes de agosto ya controlaban el 35% del país.

Dado que las bases del ISIS están principalmente en Siria, esto da a los EE.UU. un pretexto para entrar a Siria.

Es particularmente notable que el testimonio del ex-guardaespaldas de Jamal concuerde perfectamente con información publicada previamente en SOTT (y otros portales de noticias alternativos) y con el resultado mismo de nuestras propias investigaciones. Vea si no todo esto:

El Estado Islámico y otros grupos vinculados con Al Qaeda trabajan para la CIA/Mossad
Irak sospecha que la CIA está detrás del EI
Como era de esperar: «El Estado Islámico usa armas de la CIA»
Patrocinando el caos: «El EIIL en Irak sigue el plan sucio orquestado por la CIA y la OTAN»
«Estado Islámico» (CIA y MOSSAD) recluta a estadounidenses para matar a civiles y militares
Paso a paso: cómo EE.UU. creó al Estado Islámico
Líder supremo Iraní afirma que EE.UU. quiere usar al Estado Islámico como pretexto para entrar en Irak y Siria
¿Quién financia al Estado Islámico?

Y hay mucho más…

Una forma fácil de aproximarnos a lo que hay detrás del repentino surgimiento de este singular grupo de asesinos despiadados es preguntarnos a quién beneficia su existencia. Hacemos esta pregunta una y otra vez y siempre nos conduce en una misma dirección:EE.UU. / Israel / Países aliados de Occidente.

Los Estados Unidos, amparados por un supuesto pedido de ayuda de Irak (paso 2 y 3 en el texto citado arriba) y justificados por su «vocación justiciera» de llevar «paz y libertad» a todos los pueblos del mundo, logran tener la puerta grande de Medio Oriente abierta de par en par para seguir adelante con una agenda de larga data de dominación de la región. Siria e Irán son los últimos y difíciles escollos para conseguir el control total. Acabar con ellos garantizaría el control sobre los recursos petroleros (lo cual le daría una ventaja sin igual como dueño casi absoluto de las mayores reservas del preciado oro negro) y lo pondría en una situación privilegiada geopolíticamente hablando.

Israel, operando como el gran titiritero detrás de EE.UU., lograría así controlar definitivamente a todos sus rivales, quienes «insolentemente» desafían constantemente su ilegítima ocupación sobre el territorio palestino.

El resto de los aliados, como perros carroñeros, se aprestan a recoger las migajas que EE.UU. les deje.

Occidente hoy nos dice: ¡Todos tenemos un terrorista islámico debajo de la cama! Ese es el miedo que nos quieren inyectar hasta la médula; que sintamos un pánico incontrolable y pidamos su ayuda. Una vez que creamos sus mentiras estaremos quitando el cerrojo y dejándolos entrar, permitiéndoles que destruyan, maten, y roben, haciéndonos con nuestra estupidez y aturdimiento sus socios y cómplices.

Un panorama triste y amargo se presenta ante nuestros ojos. No se trata sólo del mal operando a toda máquina, se trata de que nosotros no decimos ni hacemos nada. Somos torpes y crédulos en el mejor de los casos, e indiferentes en el peor. Como bien dijo Edmund Burke:

Para que triunfe el mal, sólo es necesario que los buenos no hagan nada.