Salud pública en crisis

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hospitales-723x311La salud pública es tema en todas las naciones del mundo, es un problema de los ciudadanos y de los gobernantes. Siempre tiene que existir una estructura que funcione, bien o mal, pero que permita entregar salud pública para quienes no tienen poder adquisitivo o para aquellos que lo necesitan simplemente. Si hablamos de salud pública, hablamos de salud popular y participación colectiva para organizar ese servicio que entrega el estado, a eso le llamamos políticas de salud pública y las definen quienes gobiernan o quienes nos representan. La diferencia está en la forma cómo se construye para que puedan ser políticas eficientes y eficaces.

Hace ya varios años que la salud en Chile viene demostrando deficiencias; en infraestructura, en inversión, en calidad, en trato, etc. Y el colapso de las urgencias es síntoma de que las cosas se vienen haciendo mal y la opinión pública lo ha observado en la prensa y redes sociales, es una muestra de que la autoridad sanitaria actual no está gestionando ni coordinando mejor que las administraciones anteriores, más aún se da el lujo de explicar este fenómeno como un evento situacional, no se hace cargo de la real razón del colapso; un sistema de salud pública chileno.

En Chile heredamos la salud occidental de la cultura europea y no satisface completamente las necesidades de nuestra gente; instalar políticas de mercado para otorgar prestaciones a la población y transformar un servicio social en un bien transable en el mercado ha sido nefasto. Con esto nos sumergimos en una estructura del capital que desconocemos y que no manejamos como sociedad por ser aún subdesarrollados y tenemos falta de conocimientos para jugar en el mundo del capital desarrollado. Así perdemos el foco de lo que necesitamos con los parámetros de nuestra realidad y nuestra cultura, olvidamos los conocimientos ancestrales que hay en estas latitudes y olvidamos que debemos convivir en el mestizaje y la mezcla de ideologías, así crear un sistema de salud que nos entregue ese bienestar para crecer sanamente y en armonía.

Estamos mal, el punto es que debemos solucionarlo.

Un detalle que no podemos olvidar es que al cambiar nuestra constitución en dictadura perdimos La Salud como un derecho, lo que nos dejó en manos de las ambiciones y las luchas de poder. Hoy sólo se nos garantiza el acceso a un sistema de salud sin importar las condiciones de éste. Pareciera que después de aquello dejamos la puerta aún más abierta para no ser prioridad en las políticas de estado y de esta manera dejaron de proveer salud a quienes los escogieron, además para el trabajador y el poblador es imposible exigir un derecho que no está reconocido como tal.

Una de las aristas más importantes es la falta de inversión del estado acorde a los análisis epidemiológicos y demográficos. Otra, es la deficitaria gestión en red que está dividida administrativamente y financieramente en dos espacios; salud centralizada y municipalizada. Se incrementa con la autogestión hospitalaria, que significa aislar a los grandes hospitales de la solidaridad con la red, más su precaria articulación con los servicios de apoyo, Cenabast, ISP, etc. Si le sumamos la escasa educación a la comunidad en cuanto a cómo usar el sistema y la falta de resolución del nivel primario nos volvemos nosotros mismos en agentes del colapso. La falta de recurso humano en las instituciones de salud en general hace que la sobrecarga diaria en la atención también favorezca la precarización y el deterioro en la calidad de nuestra salud pública.

La organización Mundial de la Salud la define como: “un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades”. Como país nos apartamos cada día más de esta definición.

Salud  es una necesidad del ser humano de primera categoría, debemos exigir que por derecho tengamos salud y por ende buscar un estado de bienestar general. Por lo tanto el inicio de un gran cambio en el modelo del sistema de salud debe partir por modificar nuestra constitución y que ésta garantice en todos sus aspectos a la Salud como un derecho.

Debemos comenzar a usar un idioma conocido en todo el mundo por el común de la gente, pero en nuestro país son conceptos utilizados sólo por algunos. Necesitamos una Salud Pública Chilena de calidad, oportuna y acorde a nuestra realidad con carácter de derecho constitucional para poder resguardar aquello. Debemos comenzar a hablar de “estado de Bienestar” y este estado de bienestar no puede estar definido por un pequeño grupo de autoridades político-técnicas, es justamente otra de las importantes aristas que nos ha llevado a la crisis, al colapso de la Salud Pública por su mala gestión y nefastas políticas públicas. Entonces, se vuelve urgente exigir que las decisiones en salud sean levantadas desde la comunidad y que seamos los mismos que participamos del sistema quienes definamos aquello que necesitamos y cómo lo necesitamos.

Debemos buscar una Alianza entre comunidad, organizaciones sociales y trabajadores de la Salud. Se vuelve imprescindible poner con fuerza en la agenda pública la crisis de la salud y levantar las necesidades de la población, pero más importante aún es modificar desde los cimientos este sistema perverso e injusto.

Debemos construir en conjunto una nueva propuesta para un modelo de Salud que dé una respuesta real a la población, orientado a la comunidad y al logro de un estado de Bienestar Bio psico social, que incorpore la diversidad y realidad de cada  territorio, que acepte todas las culturas y no distinga etnias, que finalmente nos entregue con enfoque preventivo, familiar y multidisciplinario un servicio que cualquier ciudadano desearía para poder contribuir en un estado biológico sano al bienestar común de todos los conciudadanos.

Al igual que el conocimiento científico; esta lucha no tiene límites.

Por: Margarita Araya y Rodrigo Gruebler