Sequía en el país podría enfrentarse con plantas desaladoras de agua

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El experto en hidrología de la Universidad de Chile, Pablo García, conversó con Diario y Radio Universidad de Chile sobre la posibilidad de implementar en nuestro país plantas desaladoras para mitigar la escasez hídrica. El científico explicó que el modelo israelita podría ser una alternativa a la realidad nacional.

En el país hay 101 cuencas hidrográficas, de las cuales 75, entre el 2008 y 2015, se han decretado con escasez. Esta es la realidad de Chile, un territorio que se encuentra en una profunda crisis hídrica que busca un respiro.

Una alternativa para enfrentar esta situación está dada por generar un cambio político administrativo en el Código de Aguas y, de esta forma, re-administrar los derechos de uso que hasta hoy están entregados a privados de forma perpetua. Esta es una de las alternativas menos viables, ya que la discusión que se da en el Congreso solo debate sobre el 10 por ciento de estos derechos que son los que hoy administra el Estado.

El sector agroexportador y minero bajo ningún punto de vista permitirán que esta realidad cambie, incluso eso quedó sellado cuando Sebastián Piñera dijo que daría certeza jurídica de que la propiedad privada del agua no se iba a tocar. Esa certeza tiene que ver con dar garantías, particularmente a la Sociedad Nacional de Agricultura y al Consejo Minero.

Por lo mismo, el buscar nuevas tecnologías que permitan contar con este recurso vital podría generar un vuelco en la desertificación que avanza constantemente.

Pablo Garcia es Doctorado en Bioingeniería y experto en Hidrología y Manejo de Cuencas. Este experto de la Universidad de Chile plantea que una alternativa viable para nuestro país es el uso de plantas desaladoras, las cuales podrían importar agua a las cuencas y de esta forma reabastecer los ríos y napas subterráneas.

“El gran problema de Chile es que tenemos un modelo de privatización del agua y el sistema de derechos de agua funciona solo cuando hay mucha agua, por lo mismo, en esta situación de escasez hídrica el sistema no funciona. Entonces tenemos un problema legal monstruoso, porque tampoco se pueden llegar y expropiar los derechos de agua, porque el resultado es que la cuenca tiene más derechos de utilización que agua. Una de las soluciones que se puede aplicar en Chile es el uso de plantas desoladoras, para eso hay que estudiar bien cada cuenca, cómo funciona, cómo responde al cambio de uso de la tierra, si vapor debajo de la tierra, etc”, explica el investigador.

En este sentido, Garcia plantea que “si se parte de la base que si no importamos agua a las cuencas tendremos cada vez problemas más serios, por lo tanto, una de las alternativas es la desalación. Por otra parte, un de las soluciones que el Estado estaba barajando era transportar el agua a través de una carretera hídrica, subterránea o superficiales, lo que funciona bien en otros países, pero con nuestra topografía es imposible. Además, son alternativas muy caras y tienen una durabilidad de máximo cincuenta años. Las desaladoras, por su parte, son una inversión muy cara, pero es más caro no hacerlo, ya que cada año salen nuevas alternativas, incluso hay solares, pero todo esto debe estar acompañado con formas de trasportar el agua, recarga de acuíferos y estudios hídricos que permitan planificar el futuro de cada cuenca”.

En Chile existen plantas de estas características, sin embargo, “son las más económicas, pero hay desaladoras que son amigables con el medio ambiente, incluso hay algunas que son alimentadas sobre la base de energía solar”.

Es así como “los israelitas desde que comenzaron a importar agua a sus cuencas solucionaron el problema del agua, incluso les sobra con lo que han llegado a exportar. Nosotros podríamos solucionar la escasez hídrica importando agua a las cuencas. En ese caso habría agua para los que cultivan y también para quienes viven en las zonas cultivables. La riqueza de un territorio, en buena parte se mide por el agua que tiene y en este sentido estamos frente a un problema que se debe solucionar lo antes posible”, explica.

Lamentablemente en Chile existe un desconocimiento total sobre las cuencas hídricas, por lo mismo, Pablo García denuncia que “no existe un fondo destinado a los recursos hídricos, entonces los hidrólogos que nos dedicamos a la investigación en estos temas para acceder a fondos que permitan estudiar las condiciones de una cuenca debemos participar con todas las ciencias y disciplinas. Por lo mismo, lo primero que hay que hacer es crear un fondo de investigación en recursos hídricos”.

 

Francisco Velásquez