Teleféricos ¿Para quién?

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El Ministro de Obras Públicas y el Intendente de Santiago,  convocaron a los medios de comunicación para informar del Proyecto del Bicentenario, destinado a construir un teleférico que conectará en tan sólo 13 minutos, los dos principales polos de negocio, comercio y servicios de la capital: el llamado Sanhattan  y Ciudad Empresarial, mediante 147 cabinas con capacidad de 10 pasajeros cada una.

Sus promotores elogian el proyecto como un transporte público de calidad, seguro, limpio, expedito y amigable.

El MOP calificó la iniciativa de interés público, por lo cual será concesionada directamente por dicho Ministerio. La Contraloría ya tomó razón  de las bases de la licitación, que comprende un costo de 80 millones de dólares.

Admito que la noticia me dejó atónito y contrariado. Es una nueva señal de políticas públicas priorizando los intereses mercantiles por sobre los sociales.  Hay al menos dos proyectos de teleféricos con una urgencia infinitamente mayor que éste. Se trata del que une Iquique con Alto Hospicio, y el o los teleféricos destinados a mejorar la conectividad de los cerros en Valparaíso.

TELEFÉRICO IQUIQUE-ALTO HOSPICIO

El 1 de Abril de 2014, un terremoto asoló el Norte Grande con epicentro en Iquique, dañando gravemente la carretera que une esa ciudad con la localidad de Alto Hospicio. Esta es la única vía que conecta ambas ciudades. Se trata de una cuesta prolongada con numerosas curvas que desciende desde la altura del altiplano hasta Iquique, situada a orillas del mar.

Alto Hospicio es hoy una ciudad con 100.000 habitantes, en su gran mayoría trabajadores que laboran en Iquique y que se vieron forzados durante largos meses a ir y volver caminando diariamente  desde sus hogares hasta sus lugares de trabajo.

El sismo se produjo días después que la presidenta Michelle Bachelet asumiera su mandato, que se apresuró a viajar a la zona, prometiendo la  urgente construcción de un teleférico, como fórmula de transporte  óptima en la eventualidad de emergencias como las que sacudieron la zona días antes.

La empresa consultora Nueva Vía presentó un proyecto proponiendo un trazado que partiría desde el sector La Quebradilla en Alto Hospicio, hasta la calle Tadeo Haenke en Iquique, con un recorrido de cuatro kilómetros aproximadamente. Se avanzó en el proyecto, definitivo, calculando una inversión de 20.000 millones de pesos y una concesión  por 30 años, a lo cual debemos añadir que el Estado se comprometía  a subsidiar el costo del pasaje en un 40%, para permitir una tarifa final de 500 pesos.

El proyecto quedó en etapa de  revisión  por parte del MOP durante largo tiempo, hasta que  en Septiembre  del año pasado, el diario La Tercera informó que el trazado definitivo estaría listo en un mes más.

Sin embargo, en Mayo de este año, el MOP aceptó el retiro del proyecto por parte de la empresa Nueva Vía Consultores Ltda. La información fue entregada por el director de Obras Públicas a través del sistema de Transparencia dando a conocer que la iniciativa ya no estaba vigente.

Por su parte, el Seremi  de Obras Públicas de Tarapacá, Eugenio Hidalgo, manifestó que el retiro de la iniciativa se debió al aumento de costos que implicaría el trazado del teleférico, y la pérdida de rentabilidad social del proyecto.

¿Puede alguien justificarme que el teleférico de Sanhattan tenga rentabilidad social mayor al de Alto Hospicio?

¿Cuáles son los indicadores utilizados por el MOP para calcular las rentabilidades sociales de un proyecto?

Como cabía esperarlo, el vivaracho Sebastián Piñera, lanzó un spot de su campaña presidencial prometiendo que el teleférico Iquique-Alto Hospicio, estaba incorporado en su maravilloso plan de transporte del Tercer Milenio.

TELEFÉRICO EN VALPARAÍSO.

Algo similar ha ocurrido con un teleférico en Valparaíso. Tras los incendios que afectaron al puerto en Abril del 2014, la Presidenta junto a su Ministro de Transporte, presentó un ambicioso plan de 14 proyectos de transporte, con una inversión de 4.200 millones de dólares, uno de los cuales sería un teleférico para Valparaíso.

La escuela de Ingeniería Comercial de la Universidad San Sebastián junto a un equipo interdisciplinario de la Universidad Católica de Valparaíso, propusieron  un diseño que comienza en la Estación Francia del Metro Regional Valparaíso, pasando por el cerro La Cruz hasta Placilla, para terminar en el sector residencial de Curauma.

El proyecto fue presentado en Abril del año pasado, en un seminario que contó con la presencia de autoridades de la ciudad de Medellín,

cuya topografía tiene analogías con nuestro puerto, y donde los teleféricos se han constituido en un eficaz medio de transporte público.

Al igual que en el proyecto de Sanhatan, llama la atención que se proponga la extensión del teleférico porteño hasta el polo de desarrollo en Curauma, es decir hasta una zona de altos ingresos, que podría justificarse en una etapa posterior.

Está claro que los especialistas en transporte urbano de hoy, objetan un medio de transporte dirigido prioritariamente a los sectores populares. No se financia y en consecuencia se deshecha o se posterga elegantemente.  La Escuela de Chicago ha penetrado la formación de nuestros profesionales, que egresan imbuídos de valores mercantiles.

Todos los actuales candidatos a la presidencia de la República con excepción de Sebastián Piñera, proclaman la lucha contra la desigualdad como uno de los ejes fundamentales de su programa. Abundan en hacer presente los índices GINI o similar que confirman la persistente tendencia negativa de nuestro país en materia de desigualdad social.

Alguna otra vez recordé que cuando se confiormó la victoria de Michelle en la última contienda presidencial, sus primeras palabras en público fueron “Chile tiene un solo gran adversario: la desigualdad social”. Tenía toda la razón. Desafortunadamente esta justa apreciación ha quedado como una expresión retórica, en los campos de Vivienda y Desarrollo Urbano.

La decisión de impulsar el proyecto de teleférico  Sanhatan-Ciudad Empresarial, es un ingrediente más que aumenta la brecha de la desigualdad social, además de ser un golpe asestado a las legítimas expectativas de quienes pueblan Alto Hospicio y los cerros porteños.